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Reportaje:Amenazas para el medio ambiente

La invasión de las especies exóticas

La flora y fauna catalanas peligran por la expansión de especies foráneas, tan dañinas para el medio como el mejillón cebra

El medio millar de cotorras argentinas que se ha atrevido a traspasar el límite urbano de Barcelona tiene los días contados. El pasado día 16 de julio, la Generalitat autorizó por vez primera la caza cinegética de estas aves exóticas. Desde hace un año, 500 de los 2.000 ejemplares contabilizados en Cataluña han ido creando nidos en las poblaciones cercanas. En Barcelona estas aves urbanas no daban demasiados problemas, más allá de lo ruidosas que son, pero su viaje al campo supone un impacto medioambiental negativo: las acusan de malograr con sus picos unos 100.000 tomates.

La expansión de las cotorras argentinas es uno de los últimos episodios de la invasión de las especies exóticas en Cataluña, fenómeno que se repite en numerosos países.

La situación es alarmante: se considera que una de cada 100 especies exóticas que entran en otro hábitat se convierte en organismo plaga, dice Joandomènec Ros, investigador de la Universidad de Barcelona. En ausencia de depredadores, se están aclimatando sin dificultades al entorno mediterráneo y desplazan a las especies autóctonas.

Sin barreras biológicas

Esta intrusión comienza a ser muy común "y lo será más en el futuro", añade Ros, "al haber roto las barreras biológicas y geográficas que separaban las faunas y las floras, importando expresamente algunas especies, conectando áreas antaño separadas (como el Mediterráneo y el Mar Rojo a través del canal de Suez) o transportándolas inadvertidamente en aviones o barcos". El mejillón cebra, el cangrejo rojo americano, la tortuga de Florida, el visón americano, el siluro, la planta ornamental Carpobrotus edulis o el alga marina tóxica Caulerpa taxifolia son algunos de nuestros invasores.

La invasión es tal que, en agua dulce, existen ya 24 especies de peces introducidas artificialmente por 29 autóctonas, afirma Josep Escorihuela, jefe de Área de Pesca Continental de la Generalitat. La gambusia lleva 80 años entre nosotros e inicialmente se usó para frenar el paludismo, ya que come larvas de mosquito; el gigantesco siluro llegó al Ebro para la pesca deportiva, y el cangrejo rojo o americano "se trajo para paliar el declive de especies autóctonas, muy sensibles a la contaminación", dice Ros.

Los embalses de Riba-roja y Flix (Ribera d'Ebre) están invadidos por el mejillón cebra, un molusco bivalvo diminuto que no tiene depredador y se reproduce rápidamente en aguas templadas. En algunos puntos, su densidad puede alcanzar hasta tres millones de individuos por metro cuadrado, dice Antoni Munné, experto de la Agencia Catalana del Agua.

Una vez instalado, la erradicación del mejillón cebra es casi imposible: obstruye canalizaciones, desplaza a las almejas locales y cambia la estructura del ecosistema afectado: El mejillón aclara el agua y provoca un mayor crecimiento de plantas acuáticas, que, a su vez, benefician la expansión de la mosca negra.

El embalse de Mequinenza (Zaragoza) y puntos del río Segre ya están afectados. La Confederación Hidrográfica del Ebro cree que ha llegado al Noguera Pallaresa. Como nueva medida preventiva, la Agencia Catalana del Agua dará instrumental para que clubes náuticos desinfecten las embarcaciones.

En el ámbito terrestre, el Departamento de Medio Ambiente captura cada año unos 200 ejemplares de visón americano para reducir su proliferación y conseguir la reimplantación de la especie autóctona, el visón europeo, dice Ignasi Rodríguez, subdirector de Bosques y Gestión de Biodiversidad. ¿Y qué hay del mosquito tigre, el más mediático de los invasores? Nada nuevo que contar, si creemos a un experto del Servicio de Control de Mosquitos del Baix Llobregat. Desde 2004, esta especie se ha extendido por el Vallès Occidental, Baix Llobregat, Barcelonès y Garraf. Según la Agencia de Salud Pública de Barcelona, en 2007 ha habido 250 casos de picadas; sólo 41 en los seis primeros meses el año.CARLES RIBAS

La bestia acuática

-El pez de agua dulce siluro (Silurus glanis) procede de Alemania

-En los años setenta se introdujeron algunos alevines en el Ebro

-Muy voraz y sin depredadores conocidos.

-Algunos ejemplares superan los cien kilogramos

A escopetazo limpio con el plumífero

-La cotorra argentina (Myiopsitta monachus) es un ave urbana de Suramérica

-Construye nidos de hasta 50 kilogramos y ha comenzado a destruir cultivos

Viaja sin pagar

-Mosquito tigre (aedes albopictus)

-Llegó a Cataluña en 2004, se supone que en neumáticos importados

-Picaduras dolorosas y reacciones alérgicas

-Evitar recipientes que acumulen agua, el hábitat de las larvas

-Erradicación difícil

La ex mascota

-Tortuga de orejas rojas (Trachemys scripta elegans)

-Llegó de Estados Unidos como mascota

-Liberadas sin control en zonas acuáticas

-Impacta sobre el galápago europeo

-La solución es la captura selectiva

Tres millones por metro

-El mejillón cebra (Dreissena polymorpha) se reproduce velozmente

-Procede del Mar Negro, Mar Caspio y Mar Aral

-Se traslada en el casco o agua de lastre de barcos

-Colonias de hasta tres millones de ejemplares por metro cuadrado colapsan tuberías

-Medidas: desinfectar cascos y analizar periódicamente masas de agua

Pinzas voraces

-Cangrejo rojo o americano (Procambarus clarkii)

-Se trajo de América del Norte como sustituto del cangrejo local, en declive

-Resiste en agua de mala calidad y durante grandes periodos de sequía

-Desplaza rápidamente a la especie autóctona y también daña los cultivos

-No crece en altitud

-Una de las medidas para erradicarlo es la pesca eléctrica

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de julio de 2007

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