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Entrevista:JOSÉ CIBELLI | Experto en células madre

"No es ético pedir óvulos para investigar"

El fisiólogo José Cibelli (Santa Fe, Argentina, 1963) mereció en 2001 las críticas del Vaticano, tras dar el primer paso hacia la clonación terapeútica en humanos, pero Cibelli, actual director del laboratorio de reprogramación celular de la Universidad de Michigan (Estados Unidos) donde investigan ahora la transformación de células diferenciadas en embrionarias, se muestra respetuoso con las críticas, cauto con las expectativas que genera la investigación y dolido por el recuerdo del fraude del coreano Hwang Woo-suk, con el que colaboró en alguna ocasión. Ayer explicó en Sevilla su papel en el programa de terapia celular y medicina regenerativa de la Junta de Andalucía, al que se ha incorporado como asesor científico.

Pregunta. ¿Por qué aceptó asesorar el programa andaluz?

Respuesta. En un principio lo descarté porque no sabía lo que pasaba. Tengo un compromiso con Michigan, donde se hizo una inversión muy grande en nuestro proyecto y por razones éticas no puedo dejarlo ahora, pero Bernat Soria me invitó a un seminario y me di cuenta de que éste es uno de los pocos lugares del mundo donde hay un apoyo de la ciudadanía, un compromiso del Gobierno y unos investigadores que tienen al paciente en mente. Todo el paquete me impresionó. Si va a haber pacientes que se beneficien de pruebas clínicas con células madre pasará seguramente en Andalucía porque está muy bien organizada la relación entre la investigación básica y la traslacional.

P. Y se han salvado los escollos legales para investigar.

R. Es la hora de sentarse en el laboratorio y producir, ya no hay más excusas, tenemos el apoyo del Gobierno, financiación e infraestructuras, leyes que te protegen y ciudadanos a favor, ahora tenemos que cerrar la boca y ponernos a trabajar. Eso no pasa en todos lados.

En células madre hemos pasado de la edad de la inocencia, los científicos empezamos a darnos cuenta de las limitaciones y a saber que los resultados serán a largo plazo. Hay que mantener la esperanza y tener cuidado de no crear falsas expectativas.

P. ¿Se han avivado en exceso?

R. Es una línea muy fina en la que uno debe caminar. En Estados Unidos tienes que seguir hablando de los beneficios de esta técnica, pero al mismo tiempo tienes que explicar que no hay ningún lugar del mundo con ensayos clínicos que usen células embrionarias y que estamos a años de que llegue.

P. En Estados Unidos tienen una gran oposición del presidente.

R. El presidente tiene muy poco apoyo, pero hay posiciones que comparte un sector conservador y que llevará tiempo cambiar. El americano promedio no se interesa mucho por la ciencia, cuesta mantener su atención para explicarle que hablamos de un grupito de células que puede ayudar a la gente y no de un feto al que vamos a sacarle los brazos.

P. ¿Corren el riesgo de perder esta carrera?

R. Hay una migración interna de científicos hacia lugares como California, Tejas o Nueva York, donde se autoriza la investigación y se han creado institutos con presupuestos grandes.

P. ¿Le afectó mucho el fraude de Hwang Woo-suk, con el que había colaborado?

R. Fue el momento más difícil de mi carrera. Cuando conoces a los científicos y te invitan a colaborar siempre hay confianza y buena fe. Lo que más me duele es que había un apoyo muy grande de la gente a esta tecnología que se traicionó de golpe. Hubo que empezar de cero otra vez. También hemos aprendido mucho, he cambiado mi posición sobre la donación de óvulos. Yo defendía que había que pagar por óvulos y que la mujer tenía que proporcionarlos porque con un ciclo se podía formar una línea celular que beneficiaría a mucha gente. Ahora considero que no es ético pedir óvulos sólo para investigar porque la eficiencia es desconocida, pero hay óvulos sobrantes en clínicas de fertilización.

P. ¿Por qué afirma que la clonación terapéutica no llegará a los hospitales?

R. A menos que mejore la eficiencia de forma drástica, que fue lo que los coreanos nos quisieron hacer creer, ahí podríamos pensar en pruebas clínicas. Es imposible predecir si llegará. No sabemos la magia del óvulo, lo que tiene dentro, en cuanto sepamos más es posible que tengamos una técnica que permita transformar células. Hay que seguir con la clonación porque es la única forma que sabemos para diferenciar células y si paramos no lo vamos a aprender nunca.

P. ¿Le enorgullece haber suscitado la atención del Vaticano?

R. Es parte de la doctrina católica y hay que respetarla. Hay gente que cree que este grupito de células es un ser humano. Yo no. Pero hay muchos católicos, muy activos, que están a favor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de abril de 2007