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Bruselas quiere convertir en delito las infracciones graves en seguridad alimentaria

David Byrne, el hombre que gestionó desde Bruselas la gran crisis alimentaria de la UE, la de las vacas locas, ha propuesto ahora un reglamento europeo para reforzar y homologar en toda Europa los controles de calidad de alimentos y piensos. Tal intento incluye, por ejemplo, la propuesta de que los 15 miembros de la UE castiguen penalmente una serie de delitos: desde la comercialización de materiales de riesgo (vísceras, por ejemplo, de vaca, peligrosas por poder transmitir el mal de las vacas locas) o el uso de aditivos y pesticidas prohibidos en la UE. Cada país impondría, no obstante, las penas que considerara pertinentes.

La propuesta de Byrne, aprobada ayer por el colegio de comisarios, la tienen que analizar ahora los Gobiernos de los Quince y el Parlamento Europeo. Para el comisario de Sanidad y Consumo, este nuevo reglamento es esencial también para que los países que comercian con la UE sepan a qué normas atenerse a la hora de introducir alimentos y piensos en la UE. La Comisión también propone multiplicar por cinco el presupuesto de tres millones de euros anuales con que cuenta para los controles alimentarios y la Oficina Veterinaria y de Alimentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de febrero de 2003