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INVESTIGACIÓN

La Oficina de Patentes cierra el paso al uso comercial de las células madre embrionarias

Rechazado parcialmente el registro de una técnica ideada por la Universidad de Edimburgo

La Oficina Europea de Patentes (OEP), con sede en Múnich, revocó ayer parte de una patente que había concedido en 1999 a la Universidad de Edimburgo sobre un proceso que permite aislar células madre embrionarias, tanto humanas como animales.

La oficina ha empleado tres días en evaluar las 14 alegaciones contra el registro. Las reclamaciones consideraban que la patente permitía el uso comercial de células madre embrionarias, y que su uso podría llevar a la clonación de humanos y animales transgénicos. La oficina aduce que no se puede 'comercializar con embriones humanos'.

El procedimiento revocado consiste en modificar genéticamente células madre, embrionarias o no,para aumentar su resistencia. Las células madre embrionarias tienen la capacidad de convertirse en los distintos tejidos de un organismo, y los investigadores creen que pueden ser una posible fuente de órganos para trasplante y tratamientos para enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Alzheimer. El riesgo era, según los oponentes, que se abría una puerta a la clonación humana y a la creación de animales transgénicos.

La Universidad de Edimburgo (Reino Unido), que registró el procedimiento, explicó que su intención era usar el método sólo para investigar con células madre embrionarias, y que no tenía intención de clonar seres humanos, una práctica prohibida y rechazada en todo el mundo. Pese a ello, tanto la organización ecologista Greenpeace como distintas asociaciones religiosas de Alemania y Austria, particulares y los gobiernos de Italia, Alemania y Holanda, recurrieron la concesión de la patente.

Error de traducción

La Oficina Europea de Patentes explicó hace dos años que el registro se debía a 'un error de traducción'. Entonces, el problema se centraba en que al hablar de células madre embrionarias animales no estaba claro si se incluían las humanas o no. En inglés, uno de los tres idiomas oficiales de la oficina, 'animal' no incluye a las personas. En francés y alemán, las otras dos lenguas utilizadas, sí.

Pero la resolución tomada ayer por la División de Oposiciones (una especie de tribunal de apelaciones sobre la concesión de patentes) va más allá de este aspecto, y prohíbe la patente de la técnica para aplicarla a todas las células madre embrionarias, tanto las de origen animal como las de personas.

En su decisión, los expertos que han evaluado el permiso argumentan que el proceso no es lo suficientemente claro como para que se pueda patentar. También aducen el artículo 53 de la Convención Europea sobre Patentes, que incluye entre las condiciones para negar el registro que se trate de 'invenciones, publicaciones o explotaciones que sean contrarias al orden público o la moral'.

Para medir este aspecto, la convención establece que 'bastará que esté prohibida por ley o por regulación en uno o varios de los países signatarios', y la investigación con células madre embrionarias de origen humano está prohibida en muchos de los 24 países que forman la Oficina Europea de Patentes, entre ellos España.

Por último, la decisión de anular parte de la patente se debe a que 'el uso de embriones humanos con fines industriales y comerciales está excluido de cualquier posibilidad de patentabilidad', según la nota emitida por la oficina. 'Con esta decisión hemos puesto punto y final a la posibilidad de comercializar con células madre embrionarias', declaró a Reuters el abogado del Gobierno alemán, Christof Keussen.

También la delegación alemana de Greenpeace 'se felicitó' por la decisión, y un portavoz afirmó que 'esperaba que con ella se pusiera fin a cualquier intento de patente de embriones humanos'. Pero la organización ecologista pidió además a la UE (cuyos 15 países forman parte de la Oficina Europea de Patentes) 'guías más claras al respecto'.

La decisión no impedirá que se patenten técnicas o procedimientos para aislar o utilizar otras fuentes de células madre animales o humanas. Éstas pueden obtenerse de numerosos tejidos, como el cordón umbilical o la médula ósea, pero los científicos dudan de que tengan la misma capacidad de transformación que las de origen embrionario.

La polémica con el uso de células madre embrionarias es que para conseguirlas hay que destruir el embrión. Para muchos grupos religiosos y conservadores esto supone un tipo de aborto, por lo que se oponen a la técnica. Otros expertos, entre ellos los de la Organización Mundial de la Salud, opinan, por el contrario, que en ese estado de desarrollo todavía no hay más que un puñado de células que no son una vida humana porque no es viable si no se implanta en un útero, y no ha comenzado a formarse el sistema nervioso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de julio de 2002