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Argentina se enfrenta a otro estallido social por el agravamiento de la crisis

El Gobierno afirma que la presión internacional ha bloqueado el país

La recaída de los últimos días de la dramática situación económica argentina y la tensión de los ciudadanos podía palparse ayer en las calles de Buenos Aires. El sector más duro de la Confederación General del Trabajo llevó adelante su primer paro de 12 horas contra el Gobierno y movilizó a cientos de activistas en la Plaza de Mayo. 'Argentina está bloqueada', según el ministro de Exteriores, Carlos Ruckauf, por la presión internacional para que el país llegue a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) antes de recibir ayuda.

Los conflictos sociales explotan por diversos motivos uno detrás de otro y la falta de definiciones mantiene paralizada la economía. La posición de los países europeos constituye 'claramente una presión', indicó ayer Ruckauf en una conferencia de prensa en la Casa Rosada, sede del Gobierno. El ministro se refirió directamente a España e Italia, que han dado a entender que Argentina debe llegar a un acuerdo con el FMI a cambio de obtener las ayudas que contribuyan a sacar al país de la crisis.

La disputa que mantienen el Ministerio de Economía y el Banco Central sobre la forma en que debe aplicarse el canje de títulos de deuda por el dinero que los ahorradores depositaron a plazo en los bancos y la liberación gradual de las restricciones para el retiro de los fondos de las cuentas corrientes y las cajas de ahorro -el llamado corralito- comenzará a resolverse hoy, cuando el ministro Roberto Lavagna regrese al país después de entrevistarse en Washington con los directivos del FMI. El presidente del Banco Central, Mario Blejer, un funcionario que desarrolló gran parte de su carrera al servicio del FMI, impuso como condición para apoyar el Plan de Bonos que el Congreso apruebe una ley, llamada 'de inmunidad', para que en el futuro no sean sometidos a proceso los funcionarios del banco encargados de llevar adelante la imprescindible operación quirúrgica que reduzca y adapte a la realidad económica actual el sistema financiero argentino.

La posible renuncia del presidente del Banco Central quedó sujeta a las decisiones que tome el presidente Eduardo Duhalde, que aguarda a su vez el regreso del ministro Lavagna para saber cuál es la opinión de los directivos del FMI. Para Blejer, 'quien conduzca el Central tiene que contar con esa ley'. Los funcionarios de carrera temen que en el futuro se les someta a un proceso judicial por las decisiones que tomen ahora, como ya sucede con los banqueros investigados por supuesta violación de la Ley de Subversión Económica. El proyecto de ley elaborado por el Banco Central no cuenta con el apoyo del Congreso. Los diputados y senadores de la oposición ya adelantaron que no están dispuestos siquiera a considerarlo.

Blejer, promotor del canje de bonos por dinero, asegura que las diferencias con la propuesta del ministro 'no son importantes'. Lavagna quiere dejar a la voluntad de los ahorradores la elección entre un título atractivo, un certificado de depósito negociable o la reprogramación original de los depósitos, para que los fondos puedan ser destinados a la compra de bienes o acciones y sirvan a la reactivación de la economía. A su vez, los bancos reclaman una compensación por las pérdidas.

Mientras, la protesta social irá en aumento en los próximos días. Al acto de ayer, sigue el próximo miércoles un paro nacional de 24 horas convocado por el Congreso de Trabajadores Argentinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de mayo de 2002