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El peso argentino agudiza su desplome y pierde ya un 70% de su valor desde enero

El dólar se cambió ayer a 3,62 pesos mientras aumenta el temor a la hiperinflación

Imparable, la subida de la cotización del dólar en Argentina sigue al mismo ritmo que avanza la amenaza de la hiperinflación y el desmoronamiento del sistema financiero. La divisa estadounidense fluctuó ayer entre los 3,42 pesos en las entidades que operan por cuenta y orden del Banco Central, y los 3,62 pesos en casas de cambio que trabajan con sus propias reservas. Esta cotización significa que la devaluación del peso desde el fin de la convertibilidad, en enero pasado, supera ya el 70%. El Banco Central inyectó 60 millones de dólares para contener el alza.

En el centro financiero de Buenos Aires, la llamada city porteña, las largas colas de compradores de dólares recordaban las escenas de los días que siguieron al decreto de devaluación. El mal clima que se respira en el mercado forzó una tregua aparente entre los responsables del Banco Central y del Ministerio de Economía en la controversia que librar sobre la vía para flexibilizar la congelación de los depósitos bancarios en el corralito.

Según fuentes gubernamentales, el decreto previsto para esta semana, cuando estén de regreso en el país el presidente Eduardo Duhalde y el ministro de Economía, Roberto Lavagna, contempla un régimen optativo de canje de los depósitos a plazo fijo por bonos en dólares y en pesos con algunas restricciones técnicas que eviten un aumento de la cotización del dólar. Portavoces del Banco Central desmintieron los rumores que indicaban el inminente rescate del Banco Sudameris, con serios problemas de liquidez. La versión oficial asegura que la casa matriz italiana ha enviado 100 millones de dólares y que la filial argentina dispone de 700 millones de dólares de liquidez.

Retirada

Los rumores y desmentidos se produjeron un día después de que el banco francés Crédit Agrico anunciara oficialmente el abandono de sus tres filiales argentinas -los bancos Suquía, Bisel y de la provincia de Entre Ríos (Bersa)-, que pasan a estar bajo control transitorio del Banco Nación. Por su parte, el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof, negó que la autoridad bancaria tenga previsto tomar el control de las opertciones del Sudameris y de Société Générale ante su eventual retirada de Argentina. 'La única decisión que el Gobierno ha tomado en estos momentos es la de absorber en forma absolutamente transitoria a los tres bancos que tuvieron dificultades en estos días', aseguró el ministro.

Sin embargo, funcionarios de la Casa Rosada admitieron que la grave crisis financiera que sacude el país provocará una reducción del número de bancos que operan en Argentina y que los más expuestos serán los más pequeños.

Desde Washington, el ministro Lavagna anunció que prolongará un día más su estancia en la capital estadounidense por lo que no regresará a Buenos Aires hasta mañana. El jefe del área económica se entrevistó ayer con los responsables del Fondo Monetario Internacional (FMI) y hoy tiene previsto reunirse con representantes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial y del Tesoro estadounidense. Todos estos encuentros se consideran de suma importancia, ya que el Gobierno argentino busca la luz verde de los organismos financieros a su plan de bonos y certificados para flexibilizar el corralito financiero.

Asimismo, Lavagna, pretende que el FMI suavice las metas marcadas en lo que concierne a la reducción en un 60% del déficit de las provincias. Los gobernadores de dos de las principales provincias, Buenos Aires, Felipe Solá, y de Santa Fe, Carlos Reutemann, ambos peronistas, no están dispuestos a firmar dicho compromiso hasta el regreso del presidente Duhalde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de mayo de 2002