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Duhalde amenaza con dimitir si no se aprueban las condiciones del FMI

El presidente argentino y los principales gobernadores se acusan de poner trabas al plan

Todo se sostiene con alfileres. La frágil situación política argentina no puede resumirse de otra manera después de la nueva amenaza de dimisión del presidente Eduardo Duhalde, ante las dificultades para aprobar las medidas exigidas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) como requisito para recuperar el crédito internacional. El miércoles por la noche, el mandatario amenazó a parlamentarios y gobernadores con romper la baraja si no consigue apoyo para aprobar el plan de 14 puntos para salir de la crisis, anunciado a bombo y platillo hace un mes.

La Cámara de Diputados se disponía ayer a debatir la reforma de la Ley de Subversión Económica, por la que están procesados varios banqueros y que ha permitido a un juez argentino citar en dos ocasiones a Ana Patricia Botín. Modificar la controvertida ley es una de las principales reclamaciones del FMI que tropieza con mayor resistencia en las filas de la oposición y de algunos legisladores del oficialismo peronista.

El otro escollo procede de las provincias, que hace un mes se comprometieron a aplicar un drástico recorte presupuestario para reducir sus voluminosos déficit. Hasta ahora sólo siete de las 23 provincias han firmado el acuerdo con el Gobierno. Los gobernadores de dos de las provincias de mayor peso específico, Felipe Solá (Buenos Aires) y Carlos Reutemann (Santa Fe) se niegan a firmar porque no sólo reclaman deudas atrasadas, sino que han denunciado supuestas maniobras fraudulentas por parte del Gobierno de la nación en el reparto de subsidios a desocupados.

Duhalde y los gobernadores se acusan mutuamente de poner palos a las ruedas para la firma de los 14 puntos. Esta disputa se dirimirá el lunes próximo en la reunión que mantendrán en La Pampa, bajo el auspicio de Rubén Marín, los caudillos provinciales y el presidente. Unos y otros aseguran que exigirán el cumplimiento de los compromisos bajo amenazas de distinto grado. Avisos de dimisión y hasta convocatoria de elecciones anticipadas pueden ponerse sobre la mesa en un cónclave que diversas fuentes de los convocados califican de decisivo.

Crisis en el Banco Central

La fragilidad de la situación ha quedado de relieve con la decisión in extremis del presidente del Banco Central, Mario Blejer, de seguir en su puesto cuando ya había empezado a empaquetar sus pertenencias. El Gobierno se apresuró a elogiar el 'gesto patriótico' de la primera autoridad monetaria y hombre cercano a las posiciones del FMI. La versión oficial es que Duhalde convenció a Blejer de que debía seguir por el bien del país. En el contexto argentino esta dimisión no sólo añadiría incertidumbre, sino que sería una pésima señal para el mundo financiero. Otras fuentes señalan que el único compromiso de Blejer es mantenerse en su puesto por unos días, hasta que Duhalde encuentre un sustituto.

La pugna entre la autoridad del Banco Central y los responsables del Ministerio de Economía, con el ministro Roberto Lavagna a la cabeza, tiene que ver con la autonomía del banco emisor, que reclama plenas garantías jurídicas para las decisiones de la autoridad monetaria ante la gravedad de la situación del sistema financiero.

Para ello, Blejer pide una reformulación de la Ley de Entidades Financieras, que incluya impunidad para los directivos del Banco Central. No parece que pueda lograrlo en el actual Parlamento. Hasta ahora han caído cinco bancos y el Central se ha visto obligado a actuar como tabla de salvación y emitir 1.500 millones de pesos por encima del límite de 3.500 millones fijado en el presupuesto nacional. A ello hay que añadir que desde enero ha emitido unos 15.000 millones de pesos en redescuentos de todo el sistema financiero.

El otro punto de desencuentro entre el Banco Central y el Gobierno se refiere a las propuestas de canje de títulos de deuda por las cuentas a plazo fijo atrapadas en el llamado corralito, y al progresivo levantamiento de las restricciones bancarias. Lavagna regresó ayer de Estados Unidos, donde ha mantenido varias reuniones con los organismos financieros y con representantes del Tesoro norteamericano, e inmediatamente se encerró primero con Duhalde y más tarde con Blejer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de mayo de 2002