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El mantra de dos españolas residentes en Dubái: “Cabeza fría, la defensa aérea funciona, la gente no es el objetivo”

Almudena Gregorio y Alicia Ruiz, de 27 y 33 años, cuentan recluidas en su piso en el emirato que tienen miedo, pero se sienten protegidas

Las españolas Alicia Ruiz y Almudena Gregorio en Dubái en una imagen de noviembre cedida por ellas.

Cabeza fría. La defensa aérea funciona. Las bombas no van contra la gente: “No somos el objetivo”. Las españolas Almudena Gregorio, de 27 años, y Alicia Ruiz, de 33, se repiten como un mantra estas ideas mientras explican desde su piso en Dubái cómo es posible morirse de miedo y a la vez sentirse seguras. El sábado, cuando esperaban a unas amigas para ir a pasar el día a la playa, escucharon por primera vez en su vida un misil, siendo ellas de Zaragoza y de Madrid. Todo retumbó como si hubiera una tormenta en un lugar donde apenas llueve 20 días al año. La seguridad de esta ciudad de rascacielos a la que se mudaron hace ya tres y seis años se había comenzado a resquebrajar. Corrieron hacia dentro del portal: “Nadie te prepara para esto”.

Alicia Ruiz lleva viviendo en Dubái desde la pandemia, en 2020, cuando aceptó una oferta de una empresa de ingeniería española para llevar a cabo un proyecto en el emirato. Entonces pensó: “Tengo 27 años, es el momento. Si no me voy ahora, no me voy nunca”, cuenta. Y aceptó un trabajo que iba a ser de unos tres a seis meses y se ha acabado quedando seis años, después de aceptar otro en una consultora estadounidense de ingeniería. Almudena acababa de terminar la carrera y se mudó con 24 años. “Tuve una oportunidad laboral mejor que la que hubiera encontrado en España con un perfil junior, por lo que había visto y tenía alrededor. Así que acepté”, recuerda. Las dos comparten piso en una de las zonas más turísticas: Dubái Marina.

Desde su terraza observan los cientos de misiles diarios que Irán ha estado enviando al emirato desde el sábado, en respuesta a un ataque de Estados Unidos e Israel, aunque ya mucho menos frecuentes. Los proyectiles iraníes han impactado estos días contra Israel, Baréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (como Dubái o Abu Dabi), Kuwait, Jordania, Arabia Saudí, países aliados de Washington que albergan bases militares estadounidenses.

Dicen que parecen macabras estrellas fugaces: “Los ves con tus ojos, ves el fueguecito, como una estrella, que explota y revienta”, explica Almudena. Puntos iluminados en el cielo que desaparecen de pronto, cuando la defensa del Gobierno los destruye y envía sus restos al mar. La mayoría de las veces sucede así, pero otras, los fragmentos de proyectiles se desploman en algunos puntos de la ciudad, “y eso sí que da mucho miedo”. Es por eso que las autoridades han pedido a los ciudadanos que no salgan a la calle a no ser que sea necesario. Que se mantengan a cubierto. “Aunque está hoy todo más tranquilo, no hemos salido a la calle por ese motivo y no hay mucho movimiento”, cuenta Alicia.

“Nadie te prepara para escuchar un misil”, apunta Almudena. Que el sábado estaba en la puerta de su edificio esperando a que la recogieran unas amigas para irse a pasar el día a la playa. Recuerdan que cinco minutos antes, más o menos, les llegó un mensaje de Twitter que estaban compartiendo de la embajada de Estados Unidos, alertando del ataque y avisando a la población de su país que evitaran salir de casa. Unos 10 minutos después, un comunicado de la embajada española. Ellas se debatieron entre qué hacer: si seguir con el plan o meterse de nuevo al portal. Estaban entrando cuando las sacudió un “boom” que no habían oído antes. “Como un trueno así superfuerte, como de una tormenta. Todo el edificio temblaba”, recuerdan.

Tampoco sabían mucho antes sobre la defensa aérea del emirato, cómo sería capaz de detectar y destruir cientos de proyectiles. Pero este fin de semana, mientras veían a lo lejos desde la terraza esas lucecitas, han revisado la “barbaridad” que ha invertido el país en defensa, en tecnología, en cómo fucionan esos escudos aéreos, saben que los proyectiles caen vacíos. Una información que les da tranquilidad y les hace sentirse seguras: “Aquí todos tenemos miedo, pero a la vez tenemos una sensación de seguridad. De que se está haciendo todo lo posible para proteger a la gente, porque notas que desde el minuto uno todo ha funcionado”, apunta Almudena. Alicia añade: “Lo que hemos decidido es no ver más la tele. Nos hacía más mal que bien”.

Desde la Embajada de España en Emiratos envían varios comunicados al día para informar de la situación. “Eso hace que nos sintamos menos solas”, apunta Alicia. Todavía no se ha hablado de repatriaciones y ellas consideran que es porque “no ha sido necesario”. En una carta del consulado enviada este lunes, el organismo insta a “permanecer en su domicilio o lugar resguardado, alejado de puertas y ventanas y preferiblemente en plantas bajas”. También han habilitado nuevas líneas de teléfono.

Desde el sábado todo el espacio aéreo se había cerrado y los vuelos habían sido cancelados. Este lunes, una de las principales aerolíneas, Emirates Airlines, ha anunciado que se plantea volver a operar algunos vuelos, aunque de manera “limitada” y dando prioridad a los clientes con reservas anteriores. Piden también paciencia: que ningún pasajero acuda al aeropuerto si no ha sido notificado.

Aunque no han salido todavía de casa, aunque miran al cielo sin creerse aún cómo es posible que estén en un país que está siendo bombardeado, tratan de mantener la calma. “Hay que relativizar lo que ves y lo que lees”, recomienda Almudena, y asiente a su lado Alicia, del otro lado del teléfono. “Es un país donde siempre hemos visto seguridad, que sabemos que harán todo lo posible, que estaban bien preparados para algo así”, resume Almudena. Y confían, cuentan: “Nunca nos ha fallado. Estamos tranquilas, sabemos que el Gobierno no se preocupa solo de ellos. Siempre han demostrado muchísima preocupación porque la gente esté bien”.

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