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Duhalde pacta con los jefes peronistas un plan de salvación

El Gobierno elude pronunciarse sobre el regreso a un tipo de cambio fijo del peso con el dólar

El presidente argentino, Eduardo Duhalde, firmó ayer con los gobernadores provinciales y los líderes parlamentarios un plan a 90 días vista para salir de la crisis. El Gobierno se compromete a respetar los acuerdos internacionales, romper el aislamiento del resto del mundo, encarar una reforma política para reducir el gasto público y fijar un calendario para un pacto fiscal con las provincias. Sin mencionarlo explícitamente, el catálogo de buenas intenciones sintoniza con las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), inquieto por la dimisión, el martes, del ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov.

"Vamos a poner en pie y en paz a la República", dijo Duhalde, flanqueado por los gobernadores, verdadero contrapeso del poder político en Argentina. En una breve alocución en la que no hubo una sola concreción del catálogo de buenas intenciones, el presidente reiteró su conocida tesis del enorme potencial que tiene Argentina -"nuestro país es un país condenado al éxito"-, reconoció las "tremendas incertidumbres" que atenazan a sus conciudadanos, y auguró, sin fijar fecha: "En poco tiempo saldremos de esta situación".

El plan, que Duhalde tuvo especial cuidado en subrayar que no es "alternativo", compromete al Gobierno a "firmar en un plazo no mayor de 15 días los acuerdos bilaterales con las provincias, dando cumplimiento al pacto fiscal suscrito oportunamente". También, "en un plazo no mayor de 90 días" quedará sellado "el proyecto de ley consensuado de un nuevo sistema de coparticipación general de impuestos".

En contra de lo que se difundió en las últimas horas, el plan no hace mención alguna al regreso de un tipo de cambio monetario fijo. Sólo menciona la voluntad de propiciar políticas fiscales y monetarias disciplinadas para evitar una subida descontrolada de precios y mantener la estabilidad cambiaria. Tampoco da detalles de las medidas para "garantizar a los ahorristas, a través de instrumentos legislativos adecuados, la previsibilidad necesaria sobre el destino de sus fondos, asegurando su liquidez".

"Garantizar las acciones que reestablezcan de forma inmediata un sistema financiero sólido y confiable", "instrumentar un nuevo acuerdo de responsabilidad fiscal para la administración nacional provincial y municipal que asegure su cumplimiento mediante un sistema explícito de premios y castigos", "propiciar una reforma impositiva integral , moderna y simplificada que aliente y estimule la inversión de capital e impida la evasión, la elusión y el contrabando" son otras de los propósitos de última hora del Gobierno Duhalde.

Desde la dictadura

Se anuncia también la sanción de la controvertida ley de quiebras, sin especificar con qué reformas, la inmediata derogación de la Ley de Subversión Económica, en vigor desde la dictadura y que ha permitido la persecución judicial desatada contra los banqueros, la repatriación de capitales argentinos destinados principalmente a proyectos productivos, el fomento de inversiones nacionales y extranjeras dedicadas a la exportación y la asignación de planes de empleo que sean empleos efectivos.

El dimisionario Remes Lenicov seguirá al frente del Ministerio de Economía hasta mañana como mínimo, a la espera de que quede definido el plan económico. Después se designará al ministro encargado de ponerlo en práctica.

A última hora, después del mensaje de Duhalde, el Congreso comenzó a debatir una ley para mantener confiscados los fondos de los ahorradores en los bancos y frenar momentáneamente la entrega de dinero a los depositantes que habían presentado recursos de amparo contra el corralito financiero. La situación va de mal en peor, y cuatro años después de vivir en un país en recesión, los argentinos llevan tres días con los bancos cerrados, sin dinero en los cajeros automáticos y la imposibilidad en numerosos casos de pagar con tarjetas de crédito.

La ley que ayer discutía el Congreso es una solución transitoria al fracasado plan Bonex de Remes que en absoluto resuelve el problema, según admitieron numerosos legisladores. La ley antigoteo impediría durante un tiempo que salga dinero de los bancos. Para ello, los recursos de amparo no tendrán validez salvo que haya sentencia firme. Es decir, a diferencia de lo que ocurre ahora, el banco podrá recurrir el fallo de un juez y hasta la sentencia definitiva de un tribunal superior, el dinero quedaría congelado y no podría ser tocado ni por el banco ni por el ahorrador. Las nuevas autoridades tendrán tiempo para diseñar una nueva estrategia y reordenar el sistema financiero.

El escenario que se vislumbra al final del túnel, después de que Argentina consiga firmar el ansiado acuerdo con el FMI y reciba algunos préstamos, es el de elecciones anticipadas, según admiten en privado, que no en público, influyentes líderes políticos. El país necesita reformas estructurales que no puede llevar a cabo un presidente que no tiene la legitimidad de haber sido elegido por el voto directo de la ciudadanía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002