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Investigadores y enfermos de diabetes lamentan la marcha de Bernat Soria

El científico sale del país porque el Gobierno le prohíbe trabajar con células embrionarias

La noticia de que Bernat Soria va a continuar sus ensayos para curar la diabetes fuera de España ha llenado de 'malestar y descontento' a la comunidad científica española y a la Federación Española de Diabéticos (Fede), que veía con esperanza el desarrollo de los trabajos del investigador. Soria anunció su marcha el martes, y acusó al Ministerio de Sanidad de impedirle realizar su trabajo con células madre embrionarias humanas. La única 'puerta abierta' que el investigador veía ayer para quedarse era un 'cambio de postura' del Gobierno, según declaró el investigador.

En el mundo hay más de 170 millones de diabéticos (tres millones en España) que podrían beneficiarse del trabajo del científico, según el presidente de la federación de diabéticos, Rafael Sánchez. De ellos, más de dos millones de españoles padecen diabetes tipo I, la variedad en cuyo tratamiento estaba trabajando Soria en el Instituto de Biotecnología de la Universidad Miguel Hernández (Elche), del que es director. 'Sería lamentable que el Gobierno de un país democrático encontrara que la curación de la diabetes no justifica la modificación de la Ley de Reproducción Asistida', declaró Sánchez.

'Además, esta ley es de 1988, y está obsoleta porque se promulgó 10 años antes de que se descubrieran las potencialidades de las células madre embrionarias' para generar tejidos humanos, como las células beta del páncreas que fabrican la insulina de la que carecen los pacientes con diabetes tipo I, añadió el presidente de la Fede.

La Federación está preparando la creación de una plataforma de apoyo a las investigaciones de Bernat Soria. Pero esta medida no se concretará 'hasta febrero', según su presidente, por lo que podría llegar tarde, si se confirma la marcha del investigador.

Interpretación restrictiva

La justificación dada para impedir el trabajo de Soria -que la ley no permite la investigación con células madre embrionarias- les parece una 'excusa' a algunos de los científicos consultados. La directora de la cátedra de de Bioética y Biojurídica de la Unesco (agencia de educación de la ONU), María Dolores Vila-Coro, recordó que 'si se usan células de embriones no viables, no hay problema'. 'Las interpretaciones de las ministras [de Sanidad, Celia Villalobos, y de Ciencia y Tecnología, Anna Birulés] son muy restrictivas, pero esto cambiará', vaticinó Vila-Coro.

La decisión de Bernat Soria 'se veía venir', en palabras del presidente de la Comisión Nacional de Nefrología, Rafael Matesanz. 'Lo más grave es que la actuación de Sanidad parece un síntoma de las pegas que ponen a la investigación', añadió. 'Echar a Soria es muy lamentable, y algún día nos arrepentiremos. Todas las multinacionales del mundo están pendientes de su trabajo. Se van a perder muchos millones de dólares', afirmó Matesanz.

También Jesús Ávila, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, y José Ramón Naranjo, del Centro Nacional de Biotecnología, lamentaron la marcha de Soria. 'Es una pena que se tenga que ir fuera a hacer un trabajo que puede hacer aquí', declaró Ávila. 'Necesitamos trabajos como el de Bernat para estar a la última'.

Ávila es uno de los científicos que a mediados de noviembre pasado enviaron una carta al presidente del Gobierno, José María Aznar, pidiéndole que se 'apruebe y fomente' la investigación con células madre embrionarias humanas, destacando su importancia 'para desarrollar nuevas terapias contra enfermedades ahora incurables'. Además de Ávila, firmaron la carta, entre otros, Margarita Salas, Mariano Barbacid, Valentín Fuster y los presidentes del Centro Nacional de Biotecnología, Mariano Esteban, y del Centro de Biología Molecular, Federico Mayor.

El Ministerio de Sanidad no quiso ayer hacer declaraciones acerca de las presiones que Soria afirma que ha recibido para que dejara su trabajo. Por su parte, un portavoz del Ministerio de Ciencia y Tecnología justificó la decisión de retirar su apoyo a la investigación en que España 'no puede ir al margen de la UE', e insistió en que antes de permitirse el uso de células madre embrionarias debería crearse un marco legal adecuado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de diciembre de 2001