Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
SEGURIDAD ALIMENTARIA

La Guardia Civil halla en un mes casi 300 reses muertas abandonadas por sus dueños

El Seprona se topó con reticencias y recelos de la Xunta gallega a su campaña inspectora

Los resultados de la campaña global de inspección siguen conociéndose con cuentagotas y sólo los referidos a la primera fase del plan, que concluyó el pasado 15 de enero. El Seprona, dirigido por el general Manuel Silos Pavón, efectuó hasta esa fecha exactamente 2.730 inspecciones en instalaciones ganaderas, mataderos o fábricas de piensos, que supusieron la denuncia de 2.147 irregularidades, muchas de ellas relacionadas con el almacenamiento de piensos prohibidos para la alimentación animal. Los agentes controlaron también 2.389 transportes de ganado.

La batida permitió el hallazgo, entre el 19 de diciembre y el 15 de enero, de cabezas de ganado importadas ilegalmente desde Portugal (una partida ha sido controlada en los últimos días en Andalucía) así como un total de 283 reses muertas que habían sido abandonadas por sus propietarios. De ellas, 22 fueron localizadas el pasado día 9, en el paraje llamado Agualobo, situado en la finca Santa Rosalía, en la provincia de Huelva. Seis no llevaban el crotal de identificación en la oreja. Además, en los últimos 15 días han sido localizados numerosos cadáveres tirados en el campo -los últimos 30 han sido hallados en la localidad sevillana de Los Palacios-. La Guardia Civil achaca estos abandonos 'al miedo y desconocimiento' de los ganaderos: miedo por el peligro que pueden suponer para sus explotaciones muertes que a veces nada tienen que ver con la EEB y desconocimiento de los procesos para la destrucción controlada de las reses muertas.

Las infracciones que no supusieron delito fueron puestas en conocimientos de los responsables sanitarios de las comunidades autónomas, quienes pusieron serias reticencias al Seprona ante la avalancha de expedientes que los guardias ponían sobre la mesa. De hecho, estas reticencias ante la repercusión social del caso y la falta de medios de las comunidades autónomas condicionaron en parte la actuación del Seprona, según fuentes conocedoras de la campaña. Estos recelos fueron especialmente palpables en Galicia, mientras que los agentes hallaron la mayor ayuda en Cataluña y Valencia, según fuentes del Ministerio de Agricultura.

En Cataluña, el Departamento de Agricultura de la Generalitat informó ayer que en total, el Seprona ha inmovilizado en esta comunidad siete partidas de pienso, 4 en Lleida, 2 en Barcelona y una en Tarragona. En uno de estos casos, los análisis efectuados a los 518 sacos de pienso inmovilizados el pasado fin de semana en la Cooperativa Agropecuaria de Guissona (CAG) han descartado la presencia de harinas cárnicas y confirmado la versión de la empresa de que se trató de un error de etiquetado. La Generalitat, sin embargo, mantiene la multa que anunció por haber creado alarma social, informa Lluís Visa desde Lleida.

Los resultados de la campaña han sorprendido a las propias comunidades autónomas, ya que, a 18 de diciembre, ninguna de ellas había informado al Gobierno de que se hubieran producido 'infracciones en relación con la detección de la EEB', según una respuesta parlamentaria al dirigente de IU Gaspar Llamazares.

Además de las miles de infracciones denunciadas, los agentes detuvieron a siete personas por casos muy concretos y hallaron al menos tres mataderos ilegales en Sevilla, Burgos y Granada. Los expedientes de estos casos llevan estampada la palabra 'secreto'. La cadena SER informó ayer de que tres de las detenciones se practicaron en Burgos: dos por falsificación de sellos y otra en Salas de los Infantes de una persona que disponía de un sello falso del matadero municipal y regentaba una nave de matanzas clandestina en Arauzo de Miel.

En Cogollos de Guadix (Granada) fue detenida otra persona en un matadero ilegal. Una de las últimas detenciones fue efectuada el 30 de diciembre en Murcia. Los agentes hallaron una carnicería 'sin condiciones higiénicas'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de febrero de 2001