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Kraft retira todas sus tortillas en EE UU por un maíz transgénico

El cereal modificado sólo estaba autorizado para consumo animal

La empresa Kraft inició este fin de semana la retirada de los supermercados estadounidenses de millones de envases de tortillas de maíz para tacos de la marca Taco Bell, tras haber detectado en su composición un maíz transgénico producido por la multinacional europea Aventis que no está autorizado para consumo humano. La presencia de este maíz había sido denunciada días antes por un grupo crítico con los transgénicos.

La empresa ha pedido a los compradores de las tortillas que no consuman el producto y que lo devuelvan. Esta retirada masiva es la primera que se produce en Estados Unidos de un alimento con ingredientes transgénicos.El maíz transgénico detectado por un laboratorio independiente, por encargo de la empresa Kraft, es la variedad StarLink, de Aventis (empresa resultante de la fusión en 1998 de la francesa Rhone-Poulenc y la alemana Hoechst Aktiengesellschaft). Su cultivo está autorizado en Estados Unidos, siempre que se destine a consumo animal. La razón es que el maíz está modificado para producir una toxina natural (de una bacteria) que impide la propagación de una importante plaga del maíz.

Existe cierto temor de que esta toxina -la Cry9C- pueda producir reacciones alérgicas en las personas, pero resulta imposible confirmar o descartar totalmente este temor porque la proteína nunca ha formado parte de la dieta humana. Lo que sí se vio en pruebas, según The New York Times, es que la proteína no se descompone rápidamente en un medio ácido, como es el del estómago, lo que hizo que los reguladores estadounidenses autorizaran esta variedad de maíz transgénico únicamente para consumo animal.

La presencia de esta proteína en las tortillas Taco Bell fue denunciada el lunes de la semana pasada por el grupo Alerta sobre la Comida Genéticamente Alterada, formado por activistas ecologistas y consumidores. La patronal de la industria de la biotecnología rechazó la acusación, pero Kraft confirmó el sábado que era cierta. La empresa, en su comunicado de prensa, señala que no existen pruebas de que el maíz transgénico detectado resulte perjudicial para la salud, pero que la prioridad número uno de Kraft es la seguridad de sus productos y que cumplan las normas vigentes.

Dificultad de control

Este incidente refleja la dificultad de mantener un control sobre las cosechas transgénicas. Aventis señaló este fin de semana que el maíz StarLink sólo representa el 0,5% de los cultivos de maíz estadounidenses y que, al suministrar la semilla, pide a los agricultores que se cercioren de que el producto sólo se destina al consumo animal.En el caso de Kraft, empresa propiedad de Philip Morris, los tacos Taco Bell se comercializan en supermercados por acuerdo con la popular cadena de restaurantes de igual nombre. Kraft adquiere los tacos ya elaborados a la empresa Sabritas, filial de PepsiCo, con fábrica en la ciudad mexicana de Mexicali. La harina de maíz utilizada en su elaboración no debería ser transgénica y procede de un molino situado en Tejas, de la empresa Azteca Milling.

Los tacos representan la mitad de la cifra de negocio de la línea de productos Taco Bell, lo que supone unas ventas anuales de 50 millones de dólares (9.000 millones de pesetas). La retirada ha afectado a unos 2,5 millones de envases, con distintas cantidades de tacos. Los restaurantes Taco Bell, que compran las mismas tortillas, no han reconocido la existencia del polémico maíz transgénico en sus productos, pero han anunciado que van a reemplazar las tortillas que tienen en almacén por otras fabricadas con otras harinas.

En cuanto a la agencia reguladora estadounidense, la Food and Drug Administration, ha calificado de prudente la medida tomada por Kraft y ha quitado importancia al asunto en cuanto a su posible repercusión en la salud.

Molestos por el incidente, los responsables de Kraft han sugerido al Gobierno estadounidense que tome medidas para evitar que sucedan cosas así. Piden que no se aprueben productos no aptos para consumo humano ni aquellos para los que no se dispone de una prueba de detección y que no se permita que lleguen al mercado productos no suficientemente probados. En Monsanto, rival de Aventis, han recordado que ellos no comercializan ningún alimento que no esté aprobado para consumo humano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de septiembre de 2000