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Reportaje:

Xenotrasplante: llegó la hora de la verdad

Los investigadores se plantean iniciar ensayos clínicos para probar los injertos de órganos de animales en humanos

La hora del xenotrasplante, y en particular del trasplante de órganos de animales a humanos, parece cada día más próxima. Así lo sostienen algunos de los más prestigiosos investigadores internacionales de esta especialidad, para quienes los modelos experimentales actualmente en curso han alcanzado su techo teórico. La disyuntiva, según expresaron ayer mismo en Valencia Jeffrey Platt y Rafael Máñez, ambos implicados en el desarrollo de estrategias que permitan emplear órganos de cerdo en trasplantes a humanos, es si merece la pena insistir en los trabajos en el laboratorio o, por el contrario, todas las dudas que plantea el modelo experimental en el punto alcanzado deben resolverse ya en un ensayo clínico controlado.

Platt y Máñez participaron, junto con otros destacados especialistas, en el curso internacional Xenotrasplante y clonación humana, organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo en el marco del encuentro sobre genoma humano que se celebra estos días en Valencia. Lo que los científicos debaten en la actualidad es si el xenotrasplante debe dar un nuevo paso y, en caso de que sea así, en qué condiciones debe darse. Es decir, si ha llegado ya el momento de atreverse con un trasplante de un órgano de cerdo a un humano y, en ese supuesto, definir cómo dar este paso sin comprometer su futura viabilidad como consecuencia de una eventual transmisión de infecciones o debido a una administración de fármacos para prevenir el rechazo excesivamente severa.Aunque los expertos no acaban de ponerse de acuerdo, sí existe cierta coincidencia en aspectos clave. Para Jeffrey Platt, nefrólogo de la Clínica Mayo de Estados Unidos y el primero que empleó cerdos modificados genéticamente para xenotrasplante, el modelo de investigación actual, en el que se usa al cerdo como donante de órganos y a babuinos como receptores, no permite resolver con plena satisfacción las dos grandes dudas que atenazan el desarrollo de las investigaciones: la transmisión de enfermedades y el control del rechazo. A juicio de Platt, el hecho de que los cerdos se hayan modificado mediante la introducción de un gen humano y el ensayo se efectúe sobre monos, enmascara un tanto los resultados finales. Para obtener resultados "reales", indicó, hay que probar esta estrategia en un grupo de pacientes seleccionados, a los cuales no se les ofrece un órgano de por vida, sino como "puente a un futuro órgano humano".

Ésta sería la única forma de ver, razonó, si el xenotrasplante abre la puerta a infecciones causadas por virus desconocidos y, por otra parte, si los fármacos empleados para prevenir el rechazo son tolerados por el organismo humano. Los órganos que se emplearían serían preferentemente el riñón y el corazón.

Estancamiento

Rafael Máñez, responsable del programa de xenotrasplante que se desarrolla en La Coruña, donde se dispone en la actualidad de la mayor serie mundial de trasplantes de órganos de cerdo a babuino (llevan 45 trasplantes, de los cuales 35 se han efectuado con cerdos modificados genéticamente), asiente sobre las razones de fondo que podrían llevar al inicio de un ensayo clínico, pero discrepa en lo que se refiere a las causas. El investigador español afirma: "Todavía no sabemos qué pasa", y añade que hasta que no se haya esclarecido por qué la investigación se halla estancada en todo el mundo, dar un paso al frente es una decisión "muy delicada". "Por alguna razón desconocida", afirmó Máñez, "los índices de supervivencia en los modelos animales llevan un tiempo estancados". Aunque se logran supervivencias rutinarias superiores al mes, explicó, y algunas hasta los tres meses, no logra superarse este tiempo, lo cual condiciona el propio modelo experimental. Por ello, argumenta, es preciso continuar "encerrados en el laboratorio" tratando de entender "qué es lo que falla" y probar nuevas alternativas que mejoren los resultados. Pese a ello, Máñez admite que la experimentación con humanos, en condiciones de "estricto control sanitario" permitiría obtener una información muy valiosa.

Pero antes deberían solucionarse cuestiones que lindan con el terreno de lo ético: "¿Qué paciente va a querer en estos momentos un órgano de animal con resultados inciertos si puede tener uno humano con resultados excelentes?". La respuesta a esta pregunta, en su opinión, puede variar según la disponibilidad de órganos y del tipo de práctica de trasplante que exista en cada país. En Japón, donde sólo se aceptan los órganos de donantes vivos, podría ser una opción "éticamente aceptable", pero no en España, donde se cubre prácticamente toda la demanda.

Criterios de seguridad

En Estados Unidos, en cambio, las listas de espera para un trasplante crecen muy por encima de la disponibilidad de órganos, lo cual podría abrir las puertas a un experimento de este tipo. La controversia, resumió Rafael Matesanz, presidente de la Comisión de Trasplantes del Consejo de Europa, sólo puede resolverse estableciendo unos criterios mínimos de seguridad, tanto en lo que refiere a la transmisión de enfermedades de origen porcino como a la obtención de supervivencias más prolongadas en los modelos experimentales.

En este sentido, recordó que la Comisión Española de Xenotraplante, así como el propio Consejo de Europa, recomiendan alcanzar supervivencias medias de seis meses en trasplantes de órganos de cerdos a babuinos, un plazo de tiempo del que "se está aún muy lejos", y en unas condiciones en cuanto al control de enfermedades y de inmunosupresión equiparables a las que se dan en trasplantes de órganos humanos. "Hoy por hoy, con los resultados actuales", zanjó Matesanz, "no estamos en condiciones" de dar ese paso, aunque técnicamente, admitió, las puertas no están cerradas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 1999