Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Protestas porque la ayuda exterior no llega a los afectados

La ayuda -que se ha dado a manos llenas en Colombia y en el exterior- no está llegando a los damnificados de la tragedia del eje cafetero. En Armenia, Calarcá y Pereira, varias personas de las que lo perdieron todo amenazaron ayer con hechos de fuerza para ver si por fin alguien les presta atención. "¡Por favor, ayúdennos! No tenemos alimentos", clamaba por la radio una mujer. Los socorristas de varios organismos se quejan de lo mismo: llevan tres días removiendo escombros y no han recibido nada para comer.El problema, reconocen los organismos de emergencia, es la falta de transporte. Los alimentos, las carpas, la ropa están retenidas en los centros de acopio y en el aeropuerto militar de Bogotá. "Por favor, necesitamos apoyo de transporte y ayu-da logística en Armenia", se solicitó urgentemente por la radio.

El martes por la noche, el Gobierno colombiano declaró zona de desastre a 20 municipios, medida que permitirá agilizar la inversión, los contratos y facilitar el traslado de presupuesto. Se calcula ya que la reconstrucción de Armenia costará unos 100 millones de dólares. Lo que muchos se preguntan es de dónde saldrá tanto dinero en un país asfixiado por un enorme déficit fiscal.

La Federación Nacional de Cafeteros hace su propia evaluación de la tragedia: lo mucho que han sufrido las cosechas y la infraestructura de esta industria. "Estaba preparado para ver lo peor; pero la realidad supera lo que se ha visto en la televisión", contó a Radio Caracol Mario Gómez, del comité de cafeteros, después de recorrer la región castigada por el terremoto.

Los españoles, a salvo

La mayoría de la colonia española en Armenia se encuentra a salvo, aunque algunos lo perdieron todo. Los empresarios Víctor Celebrosky Romero, Valentín Ritoret, así como Carmen Ceballos, Darío Benjamín Andión, las familias de estos y seis monjas, se encuentran bien físicamente. "Fueron 35 segundos como 5 años. El apartamento era un tiovivo. En esos 35 segundos se fue todo lo que conseguí en 22 años de trabajo", dijo Celebrosky, oriundo de Barcelona y residente en Armenia desde 1974. Celebrosky, junto con su esposa, colombiana, y sus dos hijos de 4 y 7 años, se encontraba ayer en la ciudad de Medellín.Ritoret, de 85 años y oriundo de Badajoz, casado con una colombiana y con cuatro hijos, vive en Armenia desde 1944, cuando llegó con su traje de luces de torero para probar suerte. Luego se hizo empresario. "Horrible, horrible", describió el anciano, que se ocupaba ayer de las grietas que tiene su casa. Las seis monjas españolas de la congregación Siervas de Jesús de la Caridad, que trabajan en el hospital departamental de Quindío, se encontraban en un retiro espiritual junto con catorce novicias ecuatorianas y cinco peruanas, cuando sintieron el sismo. El convento donde viven no sufrió ningún daño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de enero de 1999