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AGRICULTURA: MEJORA DE ESPECIES

Buenos resultados en Canarias de dos clones de plataneras tradicionales

Santa Cruz de Tenerife

Son menos famosos que la oveja Dolly y el resto de clones recientemente alumbrados, pero también son, en rigor, seres clónicos. Y con aplicación práctica mucho más inmediata. Son dos clones de platanera multiplicados en la empresa pública tinerfeña Cultesa, y en sus apenas tres años de existencia llevan camino de convertirse en los reyes de los cultivos canarios de plátanos. Ambos pertenecen al tipo Pequeña enana, que, pese a ser tradicional en las islas, en los últimos años había perdido popularidad frente a la platanera Gran enana, cultivada en Centroamérica y con un fruto mucho más grande y sin manchitas.La selección de genes no se notará en el plato, pero para los agricultores -visto su éxito- es crucial: los dos clones producen una piña de plátanos mucho más cónica, con lo que tanto los frutos superiores como los inferiores miden lo mismo y se venden a igual precio; además son plantas más bajas que la Gran enana, y por tanto idóneas para cultivar al aire libre en zonas de viento; por último, los plátanos pueden desflorillarse (quitarles la flor) a mano en vez de con cuchillo, y justo eso es lo que produce las manchas del plátano, un repelente para consumidores que se dejan guiar por las apariencias. El resultado es que una Pequeña enana mejorada produce unos 40 kilogramos de plátanos, igual que la Gran enana y casi el doble que la Pequeña enana tradicional.

Buen ojo

En realidad, ninguno de los dos clones ha nacido en los laboratorios de Cultesa. El objetivo de la empresa es mejorar por cultivo in vitro especies interesantes para las islas, y para ello se nutre del buen ojo de los propios agricultores. Éstos seleccionan por sí mismos sus mejores plantas y piden a Cultesa que les produzca clones: "Quieren obtener copias rápidas y sanas de sus plantas", explica María Hontoria, directora de Cultesa. El trato es que ellos las tendrán gratis y con garantía de que no se han producido mutaciones, y a cambio la empresa puede quedarse con el material genético y vender a los demás agricultores -sólo a los canarios- pequeñas plataneras clónicas ya listas para el cultivo. Este mes acabarán de vender su producción anual de Pequeña enana mejorada: 800.000 plantas de unos 30 centímetros de altura. En un sector en que la competencia es feroz -especialmente de Israel, principal proveedor de Gran enana incluso en Canarias-, Hontoria dice haber superado todas las previsiones.El origen real de los dos nuevos clones son las fincas de José Brier, en Garachico (Tenerife), y Francisco Ramos, en La Palma. "Ahora ya son muchos los agricultores que colaboran con nosotros, pero al principio tuvimos que hacer mucho trabajo de campo por las islas para explicar lo que queríamos hacer", añade la ingeniera Teresa Cruz.

El proceso de multiplicación dura varios meses. Lo que se clona es el ápice, unas hojillas de pocos milímetros que se extraen de la cabeza del hijo de la platanera. Hay que asegurarse de que no están contaminados por virus, plantarlos en un gel rico en nutrientes y mantenerlos con la temperatura y humedad adecuadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de septiembre de 1998