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Lázaro Carreter destaca la "libertad rigurosa" con que Rico aborda los clásicos

El director de la Academia entrega al filólogo el Premio Internacional Menéndez Pelayo

Fernando Lázaro Carreter destacó ayer la manera con la que el filólogo Francisco Rico "se sale de las opiniones canónicas para afrontar con rigor y libertad, o, si se quiere, con libertad rigurosa, los textos centrales de la literatura pretérita". El director de la Real Academia Española fue el encargado de la laudatio al galardonado este año, Francisco Rico, con el XII Premio Internacional Menéndez Pelayo, que otorga la universidad que lleva este nombre y que le fue entregado ayer en un acto en el Palacio de la Magdalena, en Santander. Rico recordó el legado tolerante de Menéndez Pelayo.

Un aula a rebosar escuchaba a media tarde las palabras pulcras del académico: "Don Francisco Rico ha recibido esa bendición de Dios, consistente, según define el Brutus ciceroniano, en sapientiae laude perfrui, esto es, en gozar ininterrumpidamente de la estima concedida a su saber".El Premio Internacional Menéndez Pelayo se otorga a personalidades destacadas en el ámbito de la creación literaria, artística o científica, cuya obra tiene una dimensión humanística capaz de evocar en los tiempos actuales la realizada por Marcelino Menéndez Pelayo. El jurado de esta edición está integrado por Ernest Lluch, Domingo Ynduráin, Jesús de Polanco, Eulalio Ferrer y Jaime Lavados. Todos ellos calificaron la obra de Francisco Rico como impresionante y abrumadora.

Lázaro Carreter hizo un recorrido por la mocedad del homenajeado, habló de su interés por la poesía y al asombro que Rico despertó en figuras como Gabriel Ferrater, Carlos Barral o Jaime Gil de Biedma. Según Lázaro, ya su maestros sabían que estaban incubando a un filólogo de gran magnitud. Lázaro considera que este premio, el más apreciado por los filológos, según él; "pone una orla de honor a una obra madura, aún joven y ya enorme".

El director de la Real Academia Española dice que a Rico sólo se le notan los 56 años en que los proyectos que acomete han progresado en ambición y en que ha ido enriqueciendo con un templado escepticismo que "ha de atravesar muchos calendarios para arraigar".

Entre las obras de Francisco Rico resaltadas por el autor de la laudatio están El pequeño mundo del hombre, una obra que sorprendió, según explicó Lázaro Carreter, por el acopio de erudición y por su inteligente beneficio. En ese pequeño mundo, escrito por Rico cuando contaba con 28 años, se perseguía, desde la Edad Media hasta el Siglo de Oro, la pervivencia española del tópico griego según el cual el hombre es un microcosmos.

El Lazarillo de Tormes y Guzmán de Alfarache componían el primer tomo de la obra que era un proyecto para recoger las principales novelas picarescas, precedidas de una extensa introducción de 185 páginas y de cientos de notas que esclarecían los textos. Según Lázaro, aquellas ediciones, realizadas por Rico a los 24 años, supusieron su entrada en el género picaresco y se notaba al leerlas la familiaridad que ya entonces tenía el actual homenajeado con tales culturas tan remotas y tan complejas. Pero, como lectura favorita de entre la obra de Rico, Lázaro Carreter escoge otro libro: Breve biblioteca de autores españoles.

La mención al Quijote remató el contundente y emotivo discurso que Lázaro Carreter decidió ofrecer a Rico. Sobre la edición de Rico del libro de caballerías, Lázaro Carreter, volcó todos los halagos que le quedaban: "Pocas veces un esfuerzo filológico ha despertado tanto interés.(...) Todo el Quijote, todo lo que se sabe sobre el Quijote, casi todo lo que de importante se ha escrito sobre el Quijote, en dos volúmenes compactos". Dice Lázaro Carreter que Francisco Rico es un gran filólogo en la línea más avanzada de esta ciencia en el mundo, y, como él, lo dicen muchos otros.

Lázaro Carreter recordó que hay veces que "los galardones, vistos desde fuera y hasta desde dentro, parecen destinados por desajuste entre el premio y el o lo premiado. Por el contrario, hay casos claros como el de hoy, en que la honra se ajusta como un guante a quien la recibe. José Manuel Blecua padre y yo mismo lo sabíamos al proponerlo; y el jurado confirmó que no andábamos errados al votar unánime en favor de tal propuesta".

Francisco Rico, dice el director de los académicos, "excava y sobrevuela por el mismo territorio que don Marcelino excavó y sobrevoló: las letras españolas aliquando románicas, y el pensamiento estético y humanístico. Además de trabajar bien, lo hace con una intensidad parecida a la del maestro montañés y, al igual que él, esto es importante, sin perder der vista el mundo. Cada uno a su modo y en su tiempo, pero es seguro que, de haber coincidido en cualquier época, ambos hubieran hecho muy sabrosas migas".

"Francisco Rico es un alumno aventajado de aquellos que le han precedido en la concesión de este premio". Así definió el rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, José Luis García Delgado, al recién premiado. Delgado destacó el salto generacional que se ha producido con la obra de Rico, discípulo de Fernando Lázarro Carreter.

El rector de la UIMP, José Luis García Delgado, calificó a Rico como hombre que mantiene un permanente compromiso con su tiempo y su generación, a la vez que intenta adelantarse en su visión de la lengua. "Admiramos su privilegiada capacidad intelectual, su mezcla de rigor e ironía, de genio e ingenio, y hasta de su calculada desfachatez", añadió Delgado en su discurso, que terminó con una frase del Quijote: "Dios te dé salud".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de julio de 1998