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España y otros dieciocho países europeos prohíben la clonación de seres humanos

Se permite la reproducción de tejidos o células con carácter terapéutico

, Un total de 19 países, entre ellos España, suscribieron ayer en París el protocolo del Consejo de Europa que prohíbe la creación de seres humanos mediante la técnica de la clonación. El protocolo, primer instrumento jurídico internacional en esta materia, establece solemnemente la prohibición absoluta de "toda intervención que tenga por objeto crear un ser humano genéticamente idéntico a otro, ser humano vivo o muerto", sea cual sea la técnica a utilizar. La prohibición no podrá ser derogada "ni siquiera por razones de seguridad pública, de prevención de las infracciones penales, de protección de la salud pública o por la protección de los derechos y libertades del prójimo".

El texto viene a completar la Convención Europea sobre la Biomedicina, aprobada por 22 de los 40 países del Consejo de Europa, y conocida también como la Convención de Oviedo.La reproducción genética de tejidos o células con fines de investigación u objetivos terapéuticos queda al margen de la prohibición, al igual que la estimulación hormonal dirigida a tratar la esterilidad de las mujeres o a lograr el nacimiento de gemelos. Toda actuación que busque obtener un beneficio a través de la utilización de una parte del cuerpo humano, sea cual sea, queda radicalmente prohibida, al igual que la fecundación in vitro efectuada con el propósito de elegir el sexo del niño, salvo que se trate de evitar una enfermedad hereditaria grave.

Los países firmantes son Dinamarca, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Islandia, Italia, Letonia, Luxemburgo, Mondavia, Noruega, Portugal, Rumania, San Marino, Eslovenia, Suecia, Macedonia y Turquía. Todos fundamentan la prohibición a que se obligan invocando a la "necesidad de proteger la identidad del ser humano".

Portavoces del Consejo de Europa explicaron ayer que el Reino Unido y Bélgica suscribirán próximamente el protocolo y que Alemania no juzga necesario hacerlo, ya que tras los experimentos genéticos del régimen nazi está dotada de una legislación propia incluso más restrictiva.

La presidenta del Comité de Ética de la Unesco, Noèlle Lenoir, declaró ayer al diario Le Monde que "tras los asuntos de clonación aparecen siempre el eugenismo". Un juicio que compartió ayer la ministra francesa de Justicia Elisabeth Guigou. "La clonación del ser humano", dijo, "sería predeterminar al niño desde su nacimiento y abrir la puerta al eugenismo colectivo".

Carlos de Sola, promotor del protocolo prohibicionista en su calidad de responsable de la sección de bioética del Consejo de Europa, ha manifestado que "un clon no será jamás un niño" y que todos aquellos que, como el profesor norteamericano Richard Seed, manifiestan su intención de reproducir seres humanos "están animados por el interés comercial" e incurren en "la impostura científica". Según Carlos de Sola, "hay un riesgo grave de creación de monstruos psiquiátricos, de que clonados acaben locos".

El texto firmado por los 19 países prohibe expresamente toda forma de discriminación sobre las personas en razón de su patrimonio genético y proclama que las intervenciones sobre el genoma humano "sólo pueden ser emprendidas por razones preventivas, de diagnósticos o preventivas". El protocolo entrará en vigor en cuanto sea ratificado por los Parlamentos de cinco de los países firmantes. Cada Estado incorporará sanciones a su legislación, incluidas las penales, entre las que figuran la prohibición de ejercer a todos aquellos que desafíen la prohibición, así como la retirada de las licencias a los laboratorios implicados.

El Consejo de Europa prepara otra serie de protocolos adicionales que regulan la investigación médica, los trasplantes de órganos y la protección del embrión humano.

El presidente de la Sociedad Internacional de Bioética y ponente de la Ley de Reproducción Asistida, Marcelo Palacios, afirmó ayer que la firma española del protocolo no tendrá ninguna incidencia en nuestro país ya que la legislación española hace ya diez años que regula estas cuestiones. Sin embargo, Palacios ve positiva la firma de dicho documento por parte del mayor número de países porque "éstos lo tendrán que incorporar a sus leyes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de enero de 1998