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llustradores y autores de primera línea escriben sobre la explotación infantil

'Trabajar no es un juego' ha sido promovido por el Comité de Ayuda al Refugiado

Rafael Alberti, Camilo José Cela, Julio Gortázar, Carmen Martín Gaite o Quino son algunos de los veinte escritores e ilustradores que han colaborado en el libro de cuentos y poemas infantiles Trabajar no es un juego elaborado por la Fundación CEAR (Comité Español de Ayuda al Refugiado) para sensibilizar a la opinión pública a la lucha contra la explotación labo ral infantil. Lo recaudado. por la venta de este libro estará destinado a la puesta en marcha de proyectos de cooperación destinados a la escolarización de niños sometidos a ''formas de trabajo inhumano".

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El libro, editado por Planeta y Debate, se titula Trabajar no es un juego y se publicará en dos ediciones, una de lujo (5.000 pesetas) y otra rústica (3.500 pesetas). Cuenta con un prólogo del vicepresidente de la fundación Juan María Bandrés, y una dedicatoria de la Reina y de Adolfo Suárez, respectiva mente presidenta de honor y presidente de CEAR.La nueva campaña pretende denunciar la explotación laboral infantil que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), afecta a entre 120 y 400 millones de niños en el mundo, con edades entre los 5 y los 18 años. CEAR cuenta con, la colaboración de la OIT, diversas ONG y otros colectivos que alertan de que el problema aumenta por el crecimiento demográfico y las crisis económica y educativa.

Los proyectos de la campaña Trabajar no es un juego se localizan en Guatemala y Colombia, dos de los países más afectados. Según la OIT, uno de cada cinco niños iberoamericanos trabaja en tareas que incluyen "prestaciones intolerables", como los trabajos más peligrosos en la minería, productos químicos o construcción, hasta la prostitución, la agricultura o la construcción. En Colombia trabaja un 14% de menores de 14 años -frente a la media del 12% en el resto del continente-, con un promedio de 40 horas semanales por un ínfimo salario.

Los programas incluirán becas para que 160 niños se reinserten en la educacióno; ayudas a los padres para cursos de capacitación profesional y créditos que garanticen otros ingresos que los proporcionados por los menores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998