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Cuba acusa a Hermanos al Rescate de terrorismo y responsabiliza a EE UU de provocar el incidente

Cuba destapó sus cartas por televisión a la hora de máxima audiencia el pasado lunes por la noche. Su as tenía nombre y apellidos, Juan Pablo Roque, de 41 años, y de profesión piloto, desertor y presunto espía. Roque había "huido" de la isla hace cuatro años cruzando la Base Naval de Guantánamo, y nada más llegar a Miami se unió a Hermanos al Rescate y comenzó a volar. El lunes, vestido con camisa de cuadros azules, fibroso, y con un Rolex en la muñeca, Roque dijo que Hermanos al Rescate no tiene fines humanitarios. Es un grupo subversivo, terrorista y pagado por la ultraderecha del exilio.

Roque fue presentado al público justo cuando la polémica sobre el derribo de las dos avionetas del grupo anticastrista cambiaba de rumbo. Ahora no importaba si los aviones habían sido abatidos dentro o fuera de aguas cubanas, sino lo impropio y desmedido de la reacción norteamericana. En este momento, Roque salió a escena y dijo que entre los objetivos principales de Hermanos al Rescate estaba "provocar incidentes que atenten contra las relaciones entre Cuba y EE UU. Es lo que quiere la extrema derecha", aseguró.El antiguo piloto de Migs relató algunos "planes subversivos" del grupo anticastrista, y dijo que, en 1995, su jefe, José Basulto, le adiestró "sobre armas antipersonales que serían introclucidas en el país para hacer atentados, muy especialmente contra la vida del comandante en jefe [Castro]. Su distribución y almacenamiento sería con la posible captación de elementos de las Fuerzas Armadas y el Ministerio de Interior".

"Hay también", indicó Roque, "un plan donde Basulto quiere enlazar aún más la fuerza de las organizaciones contrarrevolucionarias de Miami con elementos que pudieran ayudar a Ilevar a cabo planes terroristas en el interior de Cuba".

Roque, que en ningún momento se presentó como agente de la seguridad cubana, afirmó que Hermanos al Rescate era financiado por la conservadora Fundación Nacional Cubanoamericana, de Jorge Mas Canosa, y por empresarios del exilio, Como Bacardí, y acusó al grupo de haber cobrado en ocasiones entre 2.000 y 4.000 dólares (entre 250.000 y 500.000 pesetas) por localizar en aguas del estrecho de Florida a balseros cubanos con familia en Miami.

Y dijo más: él personalmente era el encargado de informar al FBI de las "violaciones de neutralidad" que realizasen los grupos anticastristas en el Condado de Dade. Roque dio el nombre del agente del FBI responsable de este asunto, Óscar Montoto, alias Slingman, y hasta su número de localizador personal, el 7345.578. "Estados Unidos conocía todas las actividades de Hermanos al Rescate", denunció.

Minutos después de la comparecencia en televisión de Juan Pablo Roque, que desapareció el pasado viernes de Miami, un día antes del incidente, el presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón, defendió el derribo de las dos avionetas. Alarcón dijo que, en primer lugar, los aparatos estaban" violando el espacio aéreo cubano, extremo que había ocurrido en más de 20 ocasiones durante los últimos nueve meses. "Había que detener ese relajo", declaró Alarcón, quien aseguró que nadie podía saber si las aeronaves trasladaban armas, o droga, o cualquier otra cosa.

El líder parlamentario se preguntó cómo era posible que las autoridades norteamericanas defendiesen a Hermanos al Rescate, cuando hasta la Administración Federal de Aviación Civil y el Departamento de Estado habían abierto una investigación sobre sus actividades, y hasta se había iniciado un proceso contra su jefe, José Basulto. "Sin embargo, han hecho caso omiso de todas las normas, han salido y entrado desde territorio de EE UU cuando han querido, han violado nuestro espacio aéreo, han arrojado panfletos, y la Administración norteamericana no ha hecho nada para que se respetasen sus propias leyes". "Parece que estuvieran en connivencia con los provocadores", dijo Alarcón. Y concluyó: "La responsabilidad es de ellos".

Bahía de Cochinos

Cuba recordó ayer, cuando faltan pocos meses para conmemorar el 350 aniversario del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos, que tiene la "inquebrantable decisión de volver a enfrentar y aplastar ataques similares o multiplicados, si las circunstancias lo imponen, bajo la permanente premisa de hacer una guerra defensiva que jamás terminaría con el éxito de los agresores".

De esta forma, el Ministerio de Relaciones Exteriores de la isla respondía a las amenazas realizadas el lunes por el Secretario de Estado, Warren Christopher, quien declaró que EEUU se reservaba la posibilidad de tomar medidas de fuerza contra Cuba en el futuro, si se volvían a producir más derribos de aeronaves.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de febrero de 1996

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