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Yeltsin llama a renovar la unidad con Occidente que permitió la victoria sobre Hitler

El presidente de Rusia, Borís Yeltsin, instó ayer al mundo a impedir que resurjan los "brotes venenosos" del fascismo y a renovar el espíritu de unidad con Occidente que hace 50 años permitió el triunfo Contra la Alemania nazi. Por primera vez desde que se desintegró la URSS, en 1991, el líder ruso se subió a la tribuna del mausoleo de Lenin, en la plaza Roja de Moscú, para dirigir un desfile que esta vez protagonizaron los veteranos de la II Guerra Mundial. Hubo dos notas discordantes en la jornada: la de algunos de los líderes invitados, Bill Clinton entre ellos, al no asistir al posterior desfile militar, con el que Yeltsin quiso demostrar que Rusia es aún una superpotencia, y la de Pável Grachov, ministro de Defensa, que señaló que el peligro de guerra aún existe y que su país, por, ello, "debe renovar y refórzar" sus Fuerzas Armadas.

Tras estandartes y pendones de la época de la guerra, hombres y mujeres ya entrados en años, que en el pasado fueron compatriotas y hoy viven en 15 Estados distintos, cruzaron dignamente la plaza Roja, luciendo sus medallas frente a medio centenar de líderes extranjeros; entre ellos, el presidente de EE UU, Bill Clinton; el primer ministro británico, John Major, y el presidente del Gobierno español, Felipe González."Estarnos unidos en la aspiración de proteger a las generaciones futuras y liberarlas del las desgracias de la guerra", dijo Yeltsin en su alocución. Sus llamamientos a la unidad en aras de un futuro de paz fueron coreadas por los dirigentes de EE UU y el Reino Unido durante la inauguración de un complejo memorial y museístico dedicado ala II Guerra Mundial, conocido por el nombre de Poklónnaia Gorá. Tras el fin de la guerra fría, Rusia se ha abierto a nuevas libertades, dijo el presidente Clinton, que invitó a Moscú a actuar conjuntamente con Occidente para poner fin a las guerras bárbaras, atajar el terrorismo internacional y "crear una Europa unida y floreciente".

John Major manifestó que no se debe permitir una nueva división de Europa y pidió que se eviten a la gente los sufrimientos de la guerra, cualquiera que sea el carácter de ésta. En una reunión bilateral celebrada ayer, Yeltsin expresó a Major la preocupación rusa por la ampliación de la OTAN hacia el Este y le exhortó a no apresurarse.

Las divergencias entre Rusia y los países occidentales quedaron patentes en el desfile militar que se celebró poco después del mediodía en Poklónnaia Gorá. En actitud de protesta por la actuación de Moscú en Chechenia, la mayoría de los líderes occideritales se abstuvo de asistir a este acto, primero en su género en la Rusia possoviética.

El ministro de Defensa de Rusia, general Pável Grachov, que dirigió el desfile, afirmó que el peligro de guerra se mantiene y, en consecuencia, Rusia debe "reforzar y renovar cualitativamente" sus Fuerzas Armadas. "En el mundo existe hoy el peligro de conflictos armados regionales que pueden convertirse en la chispa de una nueva gran guerra", manifestó el ministro, que consideró la coalición aliada contra Hitler un ejemplo de que "siempre se pueden superar las diferencias y unirse en nombre de la victoria sobre el enemigo".

En Poklónnaia Gorá, Rusia hizo un verdadero despliegue de técnica militar, mostrando sus mejores carros de combate, incluido el T-80-U, y más de setenta de sus mejores aviones. Entre los 10.000 hombres que desfilaron había dos divisiones de tropas de asalto que han participado en las acciones bélicas en Chechenia, Las autoridades rusas habían asegurado a los representantes occidentales que los jóvenes. soldados que complementaban el desfile de veteranos en la plaza Roja eran cadetes.

Los festejos de ayer, que sacaron a la calle a numerosos moscovitas, tenían un carácter ecléctico, ya que recurrían tanto a elementos de la época soviética como del pasado prerrevolucionario ruso, y una de las notas dominantes fue el uso de campanas, a tono con las tradiciones rusas. Yeltsin pronunció cuatro veces la palabra Rusia y sólo una la palabra URSS, aunque las banderas y las insignias soviéticas podían verse en los adornos callejeros, incluidos los murales que decoraban la plaza Roja.

Entre las pocas menciones específicas a la contribución de otros pueblos que componían la URSS se contaron las palabras de recuerdo que Clinton tuvo para ellos. En representación de los países de la Comunidad de Estados Independientes intervino el presidente de Georgia, Edvard Shevardnadze.

La jornada concluyó con una recepción nocturna en el Kremlin, durante la que los líderes invitados tuvieron ocasión de relacionarse informalmente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de mayo de 1995

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