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LA OBLIGATORIEDAD DE LA Ñ EN LOS ORDENADORES

Los empresarios de informática, en contra de que la eñe sea obligatoria

M. B. / D. M.. "No creo que la solución del Gobierno, a través de un decreto del Ministerio de Sanidad y Consumo, solucione nada", dijo ayer a este periódico Ignacio Orduña, presidente de la Asociación Española de Empresas de Informática (SEDISI), que agrupa a la mayoría de un sector dominado por firmas estadounidenses y japonesas.

"Me parece que es como poner cercas al campo, porque lo de la eñe es una prohibición tonta, que sólo consigue impedir que lleguen al usuario español máquinas con la misma rapidez que llegan a Europa".

Situación actual

Para Orduña, la situación española es la siguiente: "Hasta ahora está prohibido vender un teclado sin eñe, y también está prohibido importar un teclado que no tenga esa tecla. Esta prohibición no existe en ningún otro país europeo, y lo que pide la Comunidad Europea (CE) es que en España ocurra lo mismo que en Europa y que cada cual pueda comprar el teclado que quiera. En resumen, estamos contra la obligatoriedad de la eñe porque todo lo que sea regular acaba generando más follón, y lo que hay que hacer es dejar libre al mercado".

Ignacio Orduña dice que él, a través de un fichero del ordenador de su empresa, puede escribir su apellido correctamente con la eñe en sus comunicaciones al extranjero, gracias a un programa especial.

Según Orduña -que afirma no sentirse preocupado respecto al futuro de su apellido si prospera la norma, porque "todos los fabricantes informáticos saben que no respetando las peculiaridades idiomáticas de nuestro país sus productos no tendrían salida en un mercado de 300 millones de hispanohablantes", la libre importación de teclados no planteará problemas a los usuarios porque "la letra eñe se genera por softiware". Añade que: "No se entiende que con esta medida se pretendiera proteger una industria, la de fabricantes de teclados, por la sencilla razón de que no existía entonces ni existe ahora en España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 11 de mayo de 1991