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LA MUERTE DE UN NAVEGANTE

Carlos Barral fallece en Barcelona a los 61 años

Las cenizas del escritor, muerto a causa de una hemorragia, serán esparcidas en el mar

Barcelona
El escritor, editor, poeta, memorialista, ex senador socalista y navegante Carlos Barral, de 61 años de edad, falleció ayer a las once de la mañana en el hospital de Barcelona, víctima de una "rotura de aneurisma de aorta abdominal", según el parte médico facilitado por el centro asistencial, en el que había ingresado a la 1.30 de la madrugada, aquejado de fuertes dolores en la región abdominal. Familiares del fallecido aseguraron que el cadáver será incinerado, y las cenizas, esparcidas en el mar Mediterráneo frente a la costa de Calafell (Tarragona), localidad en la que el escritor tenía una casa y a la que estaba ligado desde hacía años. El mundo literario ha acogido con consternación la desaparición de Barral, que trabajaba en el último volumen de sus memorias, titulado Memorias de infancia, y en un cuento.

Barral había pasado el largo final de semana en Calafell. En la madrugada de ayer se sintió indispuesto, ingresando poco después en el Hospital de Barcelona "Presentaba un cuadro de dolor abdominal importante", manifestó a este diario el director médico del centro sanitario, Carlos Humet. "Desde el primer momento el diagnóstico fue aneurismo de aorta abdominal". La muerte, según señala el parte médico, se produjo a las 11.00. "En realidad a esa hora fue cuando dejamos de hacerle maniobras de recuperación", aclaró Humet, quien señaló que la crisis aguda final se produjo sobre las 9.

Incineración

En el momento del fallecimiento se encontraban junto al escritor SU Mujer, Yvonne, y uno de sus cinco hijos. El cadáver fue trasladado ayer a mediodía al tanatorio municipal de la calle Sancho Dávila, donde quedó instalada la capilla ardiente. Por deseo del difunto sus restos mortales serán incinerados y sus cenizas esparcidas en el mar, frente a la localidad tarraconense de Calafell.

Uno de los hijos de Barral declaró a este diario que a tal efecto no sería utilizada la embarcación familiar Capitán Argüello, actualmente en reparación, sino la antigua barca de salvamento de Calafell. Se trata de una gran barca con capacidad para 12 remeros. Se da la circunstancia de que el buque permaneció durante mucho tiempo olvidado hasta que Carlos Barral, con la colaboración de varios pescadores de Calafell con los que mantenía una franca amistad, decidió restaurarlo, utilizándolo el día en que contrajo matrimonio.

El escritor, fumador empeder nido, padecía un enfisema pulmonar y había sido intervenido dos veces de una úlcera de estómago. Aunque últimamente su fría frecuentes achaques, nada permitía predecir un desenlace tan rápido. El novelista Juan Marsé, que le visitó el domingo en su casa de Calafell, señaló a Efe: "Fue el único que confió en un muchacho que le llevaba un original para publicar por primera vez. Fue mi editor más importante y mi mejor amigo". Marsé publicó en 1959 su primera novel, Encerrados con un solo juguete. "Fue un grandísimo editor, el primero y más impor tante de la posguerra, juntamen te con Janés", añadió. A parte de su actividad como editor, vincu lado primero a Seix Barral y después a Barral editores, el falleci do impulsó varios premios literaríos de renombre internacional, como el Biblioteca Breve, el Fomentor y el premio Barral de novela.

Aparte de su amplia actividad literaria, fue senador por Tarragona en 1982 y posteriormente parlamentario europeo. En las pasadas elecciones del 29 de octubre, a las que también se presentó, no obtuvo escaño.

"Ha sido un hombre importantísimo, sobre todo como editor. Ahora estamos descubriendo a autores que él ya había editado en los años cincuenta", manifestó Eduardo Mendoza. El autor de La ciudad de los prodigios destacó que Barral realizó una apertura editorial "en tiempos difíciles en España, tarea en la cual le asesoraron dos de sus muy buenos amigos, como Gabriel Ferrater y Jaime Gil de Biedína". García Hortelano afirmó: "Se me ha muerto uno de mis mejores amigos y se me han muerto 30 años de vida".

Jesús Aguirre, duque de Alba, amigo y colega de Barral, dijo, muy emocionado: "Carlos tradujo muy bien y muy tempranamente a Rainer Maria Rilke. Recuerdo un verso: ¿Quién habla de victoria? Sobreponerse es todo. Ha sido uno de los últimos editores".

Rafael Alberti dijo en Cádiz: "Se trata de la muerte de un grandísimo escritor catalán, poeta y novelista muy activo y presente, no sólo en la vida cultural catalana, sino española. Tengo un gran pesar porque pertenece a una generación posterior a la mia. Lo siento por Cataluña y por toda España".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de diciembre de 1989