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HACIA UNA NUEVA EUROPA

"Debe ser un error"

Esta madrugada, horas después del anuncio de la apertura de la frontera interalemana, varios miles de alemanes orientales habían colapsado la puerta principal del muro de Berlín para diririrse al Oeste. Muchos de ellos pasaron llevando simplemente sus documentos de identidad en una mano y una botella de champán en la otra. "No puedo creer que esto esté ocurriendo", dijo uno de los primeros en pasar a Berlín Oeste. La muchedumbre cantaba "queremos entrar, queremos entrar". Del otro lado, centenares de personas les esperaban aplaudiendo y lanzando fuegos artificiales.Los policías de fronteras de la República Democrática Alemana en el checkpoínt Charlie del muro del Berlín estaban aturdidos al enterarse de que los ciudadanos podían ahora viajar al Oeste libremente. "La gente viene a leer esto y dice: 'Debe ser un error", señala un joven guardia, abandonando sus severidad y hablando animadamente. "Esto no es bueno", afirmó otro una hora después de que fuera anunciada la decisión de abrir las fronteras. "Perderemos nuestro trabajo".

Un oficial de la policía fronteriza leía el despacho de la agencia ADN que informaba sobre la nueva reglamentación para los viajes al extranjero: "La gente va a leer esto cuidadosamente, a veces tiene que leer entre líneas", dice, señalando una parteen la que se informa que aún es necesario permiso oficial paira viajar al extranjero. Preguntado sobre cuánta gente puede querer salir de la RDA, el oficial señaló que había oído decir en la fuerza que dos de los 16 millones de alemanes orientales podrían pasar a Occidente.

Alrededor de 80.000 personas se habían manifestado horas antes por las calles de Erfurt, al suroeste de la RDA, una ciudad de 200.000 habitantes, para reclamar elecciones libres y libertad para viajar al exterior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de noviembre de 1989