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HACIA UNA NUEVA EUROPA

Kohl inicia su gira a Polonia en busca de la reconciliación y en apoyo a los cambios

La reconciliación polaco-alemana y la ayuda económica al proceso democratizador en Polonia son las dos principales metas de la visita del canciller alemán occidental, Helmut Kohl, a Varsovia, iniciada ayer. La gira polaca de Kohl durará seis días, en los que, según esperan las dos partes, se abrirá una nueva página en las relaciones bilaterales, cargadas con la atroz historia de la últiman guerra mundial y la muerte de seis millones de polacos a manos de los nacis.

Durante la gira, el canciller y el primer ministro polaco, Tadeusz Mazowiecki, firmarán una declaración conjunta sobre la inviolabilidad de las fronteras europeas como la principal condición de la paz y de la creación de un nuevo orden en el continente.Kohl también rendirá homenaje a las víctimas del gueto judío de Varsovia y a las del campo de concentración nazi de Auschwitz. El acto, que debía simbolizar la reconciliación, ya ha sido objetado por los judíos por estar previsto para mañana, sábado, día de descanso para esa confesión religiosa.

Los ministros que acompañan a Kohl, entre ellos el titular de Exteriores, Hans Dietrich Genscher, mantendrán conversacio nes con sus colegas polacos y firmarán 10 acuerdos concernientes a las relaciones económicas y culturales entre ambos países Según se espera, la ayuda alemana occidental a Polonia puedefli jarse en 4.500 millones de mar cos (casi 300.000 millones de pesetas). La primera de las tres rondas de conversaciones entre Kohl y Mazowiecki se celebró ayer por la tarde, una hora después de la llegada del canciller Kohl a Varsovia. También ayer Kohl se entrevistó con el líder de Solidaridad, Lech Walesa.

Dos años de preparativos

La reunión cumbre, precedida de casi dos años de dificiles preparativos y que se materializa en el moriiento en que gobierna en Polonia, por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un Gabinete no comunista, tiene una importancia sustancial para las dos naciones.

La reconciliación entre ambos pueblos es, al mismo tiempo, indispensable para la construcción de una nueva Europa unificada "sin los muros ni alambradas" según declaró Kohl a la Prensa polaca, en la que quieren encon tirar un sitio para sí la Polonia deniocrática y la Alemania reunificada. En este sentido, Kohl hará mucho en Varsovia para apoyar económicamente la marcha decidida, pero sin sobresaltos, de la democratización polaca, ya que cualquier revuelta en ese país provocada por la miseria podría dar al traste con los sueños alemanes sobre la reunificación.

El asunto clave de la reconciliación alemano-polaca, que el canciller Kohl tanto desea impul sar para, según dice, lograr las mismas relaciones que las que la RFA tiene con Francia o con Israel, es la frontera occidental de Polonia.En vísperas de la llegada deKohl a Varsovia, los principales líderes políticos polacos, desde el presidente Jaruzelski hasta el jefe parlamentario de Solidaridad, Bronislaw Geremek, se mostraron una vez más muy contundentes afirmando que la RFA debía reconocer que las actuales fronteras polacas eran definitivas. Cabe recordar que muchas fronteras resultan del desplazamiento de Poloniatras la Segunda Guerra Mundial unos 300 kilómetroshacia el oeste, acordado por las potencias aliadas en Yalta y refrendado en Potsdam bajo la presión de Stalin.

El adjetivo definitivo en relación con las fronteras occidentales polacas es, precisamente, el que el canciller Kohl evitó pronunciar claramente hasta la fecha. El líder de la Democracia Cristiana alemana basa su postura ante el problema fronterizo en el tratado sobre la normalización de las relaciones mutuas entre Polonia y la RFA del 7 de diciembre de 1970, por el que Alemania Occidental se comprometía a respetar ."ahora y en el futuro" las fronteras occidentales de Polonia. No obstante, la interpretación legal del mencionado tratado en la RFA, compartida también por Kohl en sus recientes declaraciones, señala que sólo un tratado de paz entre una Alemania reunificada (y no sólo la RFA) y Polonia, que de hecho nunca fue firmado, podría determinar la delimitación de los territorios de forma definitiva.

El pasado miércoles, el Parlamento alemán occidental dio un paso en la dirección reclamada por Polonia al comprometerse en nombre de "los alemanes" a "no cuestionar ahora ni en el futuro el carácter definitivo de la frontera occidental de Polonia". Las formulaciones precisas que sobre el problema incluirá la declaración conjunta que firmarán el próximo martes Kohl y Mazowiecki se desconocían ayer y serán objeto de negociaciones todavía durante la visita.

Asimismo, se espera que en el curso de la visita de Kohl se verá solucionado el problema de la minoría alemana en Polonia, cada vez más activa, que hasta la fecha no tuvo derecho a organizarse. En Polonia se declaran actualmente alemanas unas 260.000 personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de noviembre de 1989

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