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MUERTE DE DOS INTELECTUALES VASCOS

KoIdo Mitxelena dejó y muy avanzado el diccionario de la lengua vasca

El filólogo y lingüista será enterrado hoy en Rentería

El filólogo y lingüista Koldo Mitxelena, fallecido el domingo en San Sebastián de una parada cardiorrespiratoria, tenía muy avanzados los trabajos del diccionario general de la lengua vasca, para el que comenzó a reunir materiales hace 30 años. La continuidad de esta obra monumental, cuyo primer tomo está previsto que aparezca publicado el próximo diciembre, parece asegurada. Mitxelena será enterrado hoy por la mañana en Rentería (Guipúzcoa), donde nació hace 72 años.

La personalidad de Mitxelena fue glosada ayer con práctica unanimidad por el mundo cultural vasco. La importancia de su obra procede de haber sido el primer estudioso que aunó el rigor científico y la pasión investigadora con un conocimiento profundo de la lengua vasca, que contribuyó a modernizar. Fue el padre de la unificación del euskera literario, pese a que en principio se había mostrado reticente ante el proyecto.El presidente de Euskaltzaindia, Luis Villasante, declaró que la desaparición de Mitxelena, presidente de la comisión de filología de la academia, "es una gran pérdida". Villasante subrayó que "todo el mundo le reconocía como la máxima autoridad" y destacó su coraje y su entereza moral al abordar en un momento muy polémico, hace 20 años, la definición normativa del batua, hoy de uso común para escritores y medios de comunicación.

El científico y escritor concilió el compromiso político con un talante liberal que le hizo incómodo dentro del nacionalismo. Voluntario de las milicias vascas en 1936, condenado a muerte por la dictadura, la pena le fue conmutada por varios años de prisión, pero el estigma político le persiguió casi toda su vida académica.

Lingüística indoeuropea

En 1967 Mitxelena consiguió por oposición la cátedra de lingüística indoeuropea de la universidad de Salamanca, la primera de España, gracias a la ayuda de Antonio Tovar, ya que los antecedentes penales le impedían concurrir a la plaza. En 1980 se trasladó a la Universidad del País Vasco, de la que fue vicerrector, catedrático de la Facultad de Filología de Vitoria y profesor emérito. Desde la ruptura del Partido Nacionalista Vasco pertenecía a Eusko Elkartasuna.Su obra póstuma, en la que trabajó consciente de que no vería el resultado, es un diccionario de la lengua vasca concebido como una base de datos exhaustiva, que abarca todas las variantes históricas, dialectales y literarias. En prinicipio, Euskaltzaindia le encomendó la revisión del diccionario Vasco-español-francés de Resurección María de Azkue, a quien sucedió en el sillón de la academia vasca, pero el proyecto fue creciendo hasta convertirse en una iniciativa más ambiciosa.

En 1986, los trabajos del diccionario experimentaron un gran impulso y se informatizaron, gracias al patrocinio del Gobierno vasco y de las tres diputaciones de la comunidad autónoma, a las que se sumó luego el Gobierno de Navarra. Mitxelena trabajaba ya en la revisión de las segundas pruebas del primer tomo, que comprende la mitad de la letra A y ocupa aproximadamente 4.000 folios.

Su más directo colaborador, Ibon Sarasola, director técnico del diccionario, declaró ayer que la recogida y selección de materiales se encuentra prácticamente ultimada, por lo que su continuidad de la tarea desde el punto de vista científico no está en peligro. El primer tomo está previsto que se presente en la Feria del Libro y el Disco Vasco, de Durango (Vizcaya), a primeros de diciembre.

Sarasola cree que el principal legado de Mitxelena, además de sus trabajos publicados, es el espíritu crítico que ha sabido imprimir a una nueva generación de filólogos, formada bajo su dirección, primero en Salamanca y después en Vitoria.

"Lo que hemos aprendido sus discípulos", afirma, "es sobre todo el sentido crítico. Revisaba y medía cada línea. Para él, lo que tiene validez son los datos y los estudios, no las teorías, y eso supone una revolución en un campo dominado hasta entonces por conocedores de la lengua vasca que no tenían formación científica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de octubre de 1987