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El general Pinochet retira las acusaciones contra los líderes de la oposición encarcelados

Los siete dirigentes chilenos de oposición detenidos el martes fueron puestos en libertad anoche, después de que Augusto Pinochet decidiera retirar ayer las acusaciones que pesaban contra ellos, según hizo saber a media tarde el Ministerio del Interior. El general Pinochet alegó "razones de unidad nacional" para levantar la acusación a quienes fueron encarcelados por convocar la protesta nacional de los días 4 y 5 del mes pasado. "Es un gesto que permite mantener las esperanzas para una salida democrática del país" declaró René Abeliuk, nuevo presidente de la moderada Alianza Democrática.

La noticia pilló por sorpresa al país y a los propios acusados -los democristianos Gabriel Valdés, Manuel Bustos y Juan Claudio Reyes; los socialistas Manuel Almeyda y Fanny Pollarolo; el radical Enrique Silva Cimma, y el socialdemócrata Mario Sharpe, que esperaban anoche su inmediata puesta en libertad- ya que antes de la decisión del general Pinochet, el Gobierno había manifestado que no se conformaba con las acusaciones que pesaban sobre la plana mayor de la oposición política y sindical y que iba a pedir que se ampliaran a los delitos de incitar al derrocamiento del régimen y llamar a la paralización del país.La declaración del Ministerio del Interior fue acogida con enorme satisfacción y esperanza en los medios de la oposición, como ponen de manifiesto las palabras del socialdemócrata Abeliuk. Incluso el Partido Nacional, afecto al régimen, se había solidarizado con los detenidos y miembros de su dirección habían intentado visitar a los encarcelados. El Comité Permanente del Episcopado también había declarado que "lamentaba las detenciones, porque ese tipo de protestas (las habidas los días 4 y 5 de septiembre) es legítimo".

Todos los detenidos habían sido acusados por el Ministerio del Interior de promover protestas masivas, delito incorporado en octubre del año pasado a la ley de Seguridad del Estado, poco después de que el propio Gabriel Valdés fuera detenido, por realizar tal tipo de activiades y hubiera de ser puesto en libertad sin cargos.

En la doble jornada de protesta contra el régimen convocada por la totalidad de la oposición y vivida por Chile los días 4 y 5 de septiembre murieron 9 personas. La detención de los dirigentes iba a suponer el fin de una serie de conversaciones que se estaban desarrollando entre los principales grupos políticos, incluso partidos que apoyan al régimen, para encontrar un punto de acuerdo que permitiera avanzar en la transición a la democracia.

Preparar la huelga

Centenares de vecinos se congregaron ayer frente a cada municipalidad (ayuntamiento) de Santiago para protestar por la subida de precios del último mes, a consecuencia de una devaluación del peso del 23%, que no fue compensada por un reajuste salarial. Grupos de mujeres efectuaron manifestaciones en supermercados y por la noche se volvió a escuchar el golpear de cacerolas y se levantaron barricadas en las barriadas populares en señal de rechazo de la política económica,del Gobierno.

Con esta jornada de protesta, no convocada por la Alianza Democrática, sino por un colectivo en el que predomina el izquierdista Movimiento Democrático Popular, comenzó una serie de actos preparatorios de la huelga nacional del próximo día 30, según sus organizadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de octubre de 1984

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