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Falleció la creadora de 'La plaça del Diamant'

La muerte de Mercè Rodoreda supone la desaparición de una de las mayores figuras de la literatura catalana

Barcelona
Creadora de los personajes femeninos más atractivos de las literaturas peninsulares, poeta de la Barcelona humilde y popular de las calles de Gràcia y Sant Gervasi, intérprete de un mundo que amalgama realismo y fantasía, iniciadora también de la novela psicológica en catalán, Mercè Rodoreda, la escritora fallecida ayer en Gerona a los 73 años de edad, es uno de los personajes más relevantes de las letras catalanas de este siglo. Su muerte ha conmocionado al mundo de los escritores catalanes, entre los que había creado auténtica escuela, principalmente como pionera de la literatura femenina. Pero sus novelas de mayor aliento, entre las que se cuenta La plaça del Diamant y su famoso personaje, Colometa, que ha sido llevada al cine, han convertido a esta escritora frágil y de vida recoleta en autora traducida a numerosas lenguas y conocida y apreciada por el público catalán y de toda España.

La escritora catalana Mercè Rodoreda falleció ayer víctima de un paro cardíaco, en la clínica gerundense de los doctores Muñoz en la que había sido internada el pasado 28 de marzo, aquejada de una dolencia hepática. El Óbito se produjo a la una y media de la tarde después de que, según informó el doctor Xavier Busquets, la paciente no respondiera a las maniobras de rehabilitación.Sobre la afección que padecía Mercè Rodoreda, el facultativo manifestó que su equipo había diagnosticado el pasado día 5 un cáncer de hígado agravado por una insuficiencia cardíaca. Para argumentar esta afirmación el médico manifestó a Jordi Busquets que se habían practicado a la paciente exploraciones físicas, analíticas y una ecografía. "No hicimos ninguna biopsia, manifestó el médico, por que suponía un riesgo no justificado. El resultado de las pruebas efectuadas con anterioridad era concluyente". La opinión del facultativo gerundense fue confirmada el pasado domingo por el doctor Sans del Hospital de la Cruz Roja de Barcelona y por el doctor Esteve Mormur.

Durante su estancia en la clínica, Mercè Rodoreda permaneció acompañada de algunos familiares y de una amiga, Carmen Manrubia. Fue ésta quien le mostró los parajes de Romanyà en los que la escritora se había instalado desde hace algunos años. El doctor Xavier Busquets dijo que "ha permanecido serena e incluso tuvo ganas de hacer broma en alguna ocasión". Sabía que padecía una enfermedad grave pero no le comunicamos todos los términos del diagnóstico".

La escritora permaneció consciente hasta momentos antes de su muerte, acompañada del médico, de su hija política Margarida Puig y de su editor Joan Sales. Sales dijo que "en los últimos tiempos Mercè Rodoreda trabajaba en distintas cosas. Proyectaba o había empazado una novela, algunas comedias y unas memorias de su infancia. "En ellas -comentó el editor- no contaba su vida ya que era totalmente contraria a dar publicidad a su interior, sino recuerdos de su abuelo, que era un gran catalán, un personaje pintoresco.

El viernes a las 12 de la mañana el cuerpo de Mercè Rodoreda será enterrado en el pequeño cementerio rural de Romanyà de la Selva, el pueblo gerundense situado en la cresta de la cordillera de Les Gabarres, desde donde se divisa el mar lejano, y que ha sido el último paisaje que han podido ver los ojos de la escritora. La capilla ardiente ha sido instalada en el palacio Solterra de los servicios territoriales de Gerona del departamento de Cultura de la Generalitat. Numerosos amigos y colegas de la escritora, escritores, intelectuales se dirigieron ya desde ayer a Gerona para rendir su ultimo homenaje a quien ha sido considerada como maestra de las letras catalanas.

Biografía y libros

Mercè Rodoreda nació en 1909 en el barrio barcelonés de San Gervasio, en el seno de una familia de la pequeña burguesía "y en una calle de cuatro casitas donde todo eran jardincillos con jaulas de pajaritos", como ella misma recordaba. Era hija única, y su primera infancia transcurrió de manera resguardada, con una notable influencia de su abuelo, que además de sus ideales catalanistas y románticos le inculcó el amor por los jardines, las plantas y las flores, elementos que despues aparecerían frecuentemente en sus obras.En su adolescencia, y debido a una intensa pasión por la lectura, Mercè Rodoreda dio sus primeros pasos literarios a través de colaboraciones en diarios y en las revistas más prestigiosas de la Cataluña de los últimos años veinte y primeros treinta: Meridià, Mirador y Revista de Catalunya. El contraste entre la ensoñada sensibilidad literaria de la joven escritora y las experiencias de su vida real -a veces dolorosas- fueron el motor estético de sus primeras novelas, de las que Mercè Rodoreda renegaría más tarde, negándose a admitirlas como suyas. Estas obras son Sóc una dona honrada? (¿Soy una mujer honrada?) de 1932, Del que hom no pot fugir (De lo que no se puede huir) de 1934, Un dia en la vida d`un home (Un día en la vida de un hombre), también de 1934 y Crim (Crimen) de 1936. La recreación estrictamente realista de vivencias personales y la búsqueda de un estilo literario que marcan esta etapa cristalizan en Aloma, una novela aparecida en 1938 y que obtuvo el premio Crexells en 1937. Treinta años después de la primera redacción de Aloma, en 1969, Mercè Rodoreda reescribió con sutiles variaciones esta culminación de su obra de juventud.

La carrera literaria de Mercè Rodoreda sufrió una interrupción traumática y prolongada con el estallido de la guerra civil y con el exilio que se vió obligada a emprender al término de la contienda. Primero en París, donde presenció la entrada de los ejércitos nazis y de donde tuvo que huir a pié, y más tarde en Ginebra -donde se instaló con su compañero Armand Obiols, también escritor y procedente del grupo vanguardista llamado Grup de Sabadell- los años iniciales del exilio de la escritora fueron de silencio. Tras una breve etapa de dedicación a la pintura, en la que cultivó un estilo parecido al de Paul Klee, Mercé Rodoreda volvió a la literatura con Vint-i-dos contes (Veintidós cuentos), que apareció en 1958 y obtuvo el premio Victor Catalá en su edición de 1957.'

'La plaça del Diamant'

En 1960, Mercè Rodoreda concurrió al premio de novela Sant Jordi con La plaça del Diamant. De los cinco miembros del jurado, solamente uno le concedió su voto y la novela fue publicada dos años más tarde por la editorial Joan Sales. Desde el primer momento, la obra se convirtió en un gran éxito de ventas y con el tiempo ha llegado a ser considerada como una de las grandes obras de la literatura catalana de este siglo. La plaça del Diamant ha sido traducida a más de doce idiomas y se han vendido más de 100.000 ejemplares. Su popularidad cobró una nueva dimensión en 1982 con el estreno de la versión cinematográfica, dirigida por Francesc Betriu e interpretada por Silvia Munt -en el papel de Colometa, la protagonista- y Lluís Omar.A esta novela seguiría en 1966 El carrer de les Camèlies, que obtuvo el premio Sant Jordi aquel mismo año. Al igual que La plaça del Diamant, esta novela es una meditación sobre el mundo barcelonés de la postguerra,centrada en un personaje femenino de ribetes arquetípicos y por lo tanto universales. En 1969, El carrer de les Camèlies recibió el prenúo Ramón Llull.

En 1967 aparecieron dos obras de Mercè Rodoreda, Jardí vora el mar (Jardín junto al mar) y La meva Cristina i altres contes (Mi Cristina y otros cuentos). En ambas se evidencia un giro temático y estilístico de la autora, que ha llevado a los críticos a considerar su producción desde Jardí vora el mar como 'obras de madurez'. La meva Cristina i altres contes es una selección de relatos cortos en la que Mercè Rodoreda utiliza a fondo sus posibilidades de creación de lenguaje e implica a sus personajes en un contexto fantástico. La novela Mirall trencat (Espejo roto), de 1974, representa la definitiva cristalización del estilo de madurez de Mercè Rodoreda. En ella abandona definitivamente el contexto estrictamente realista de sus obras anteriores y entra de lleno en la literatura fantástica, metafórica y mágica, a través de una profusión de personajes y una riqueza de decorados y escenarios en los que la autodestrucción y la muerte son un trasfondo constante. Curiosamente Mirall trencat se desarrolla en los núsinos jardines del barrio barcelonés de Sant Gervasi, donde situó su novela Aloma y que son el paisaje urbano de la propia infancia de la escritora.

Las dos últimas obras de Mercè Rodoreda fueron Viatges i flors (Viajes y flores), (por la que recibió el premio de la Crítica en 1980, y en la que se ha inspirado el compositor vanguardista Luis de Pablo para crear una obra para orquesta, soprano, recitadora, coro de cuarenta voces y sintetizador) y un relato de aventuras llamado Quanta, quanta guerra (Cuánta, cuánta guerra).

En 1978 apareció una nueva selección de cuentos llamada Semblava de seda i altres contes (Parecía de seda y otros cuentos), que recogía algunas piezas inéditas y otras publicadas en revistas a lo largo de distintas épocas. Mercè Rodoreda fue galardonada en 1981 con el Premi d'Honor de les lletres catalanes, que marcaba el reconocimiento al conjunto de su obra narrativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de abril de 1983