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Tribuna:

El orgullo de filmar 'Missing'

Casi un año después del estreno mundial de Missing (Desaparecido), surge una demanda del ex embajador norteamericano en Chile, que reclama sesenta millones de dólares (7.440 millones de pesetas) al sentirse indirectamente acusado de la muerte del joven norteamericano Charles Horman, desaparecido en Santiago de Chile poco después del triunfo del golpe militar que derrocó a Salvador Allende en 1973 (véase la segunda edición de ayer de EL PAIS).

Missing fue presentada en el festival de Cannes del pasado año. Además de los actores principales, Jack Leminon y Sissi Spacek, asistieron a la proyección oficial los familiares del joven desaparecido. Fue precisamente el padre de Charles Horman quien vivió la angustiosa: realidad que la película relata: alarmado por su nuera, se trasladó a Santiago de Chile confiando en que sus gestiones cerca de la Embaja:da norteamericana aclararían el destino de su hijo. Fue un esfuerzo, inútil. Más aún: el señor Horman entendió que los propios responsables de la Embajada habían intervenido en la desaparición de su hijo, toda vez que éste parecía haber encontrado pruebas de que el Gobierno de su país apoyó el golpe del general Pinochet.De regreso a los Estados Unidos, Ted Horman interpuso demandas, que alcanzaban incluso a Henry Kissinger, pero sólo le respondió el silencio. El escritor Thomas Hauser publicó entonces, a instancias de la familia, un libro, La ejecución de Charles Horman: un sacrificio americano, en el que se relataba, con nombres y apellidos, la trayectoria vivida por el padre del muchacho desaparecido. En ese libro se inspiró Costa-Gavras para filmar la película, que obtuvo en Cannes el máximo galardón del festival.

Y como ya ocurrió en Espafla con El crimen de Cuenca, fue la película, y no el libro; el elemento que desencadenó las iras de los funcionarios. A pesar, incluso, de que Costa-Gavras disimuló en su versión los nombres de los auténticos protágonistas, justificándolo con una voz inicial que afirmaba que se cambiaba la identidad de los responsables "para defender a los inocentes y proteger la propia película".

En el momento de su estreno, el Departamento de Estado publicó un informe que desmentía los hechos narrados en el filme. Ahora, el embajador norteamericano en Chile durante 1973, Nathaniel Davis, acompañado de dos de sus ayudantes, reclaman la astronómica cifra de dólares ya citada como compensación a la injuria que para ellos supone verse "indirectamente acusados de haber aprobado el asesinato de un súbdito norteamericano".

Mientras tanto, Missing continúa exhibiéndose en todo el mundo, salvo, naturalmente, Chile. Es un impresionante testimonio de realidades habitualmente no divulgadas, cuyo valor supera la calidad cinematográfica, por otra parte excelente, de Costa-Gavras. Sobre la importancia de este testimonio se expresó con dolor el actor Jack Lemmon, que encarna en la película el personaje de Ted Horman: "Es terrible que sucedan cosas así, pero, a pesar de ello, me enorgullezco de un país en el que estas críticas puedan ser filmadas".

Quizá la reacción de los tríbunales que han aceptado la demanda de los supuestos responsables de la muerte de Charles Horman y del golpe de Pinochet, desmientan ahora el optimismo de Leminon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de enero de 1983

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