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La crisis de Gobierno

Preocupación general por el futuro de los pactos de la Moncloa

La preocupación por el pacto de la Moncloa es el dato fundamental que cabe resaltar en las primeras reacciones de los partidos políticos partidos políticos firmantes del pacto de la Moncloa -así como las centrales sindicales-, los cuales ofrecieron estas primeras impresiones y centrales sindicales en torno a la crisis de Gobierno. A falta de declaraciones oficiales, la. redacción de EL PAIS se puso en contacto con líderes de todos losPartidos políticos

PSOE. El secretario general del Partido Socialista Obrero Español, Felipe González, a quien la Moncloa comunicó directamente la solución de la crisis, declaró anoche a EL PAIS que a súpartido le es indiferente que haya unos u otros ministros en el Gobierno Suárez. «Lo único que verdaderamente nos importa son los acuerdos económicos a los que nos hemos comprometido todas las fuerzas parlamentarias; si el Gobierno los rompe será una responsabilidad que habrá de asumir ante la opinión pública», añadió el líder socialista.Al margen de estas palabras de Felipe González, los miembros de la ejecutiva del PSOE Enrique Múgica y Javier Solana nos transmitieron las siguientes reflexiones personales en tomo a la crisis:

- Los procedimientos utilizados por el Gobierno no han cambiado nada: hace 48 horas, Suárez y Fuentes Quintana declaraban, en una reunión organizada por el Financial Times, que todo marchaba bien y que estábamos casi en el mejor de los mundos; dos días después de esas triunfalistas declaraciones se produce la crisis y cesa el vicepresidente económico.

- Ha desaparecido el hombre clave de los acuerdos de la Moneloa, Fuentes Quintana, y también el hombre que se oponía al mismo, Alberto Oliart; ello pone en crisis la única política que el Gobierno tenía, la económica. Para sustituir a los cesados aparecen cuatro nombres que significan una concentración de poder en el sector más afín al presidente.

- Observamos también que salta del Gobierno la incoherencia representada por el señor Jiménez de Parga en la cartera de Trabajo. Eso no significa que Rafael Calvo vaya a ser distinto, pero plantea una situación de expectativa.

- Rodriguez Sahagún es un hombre típico de la empresa privada. Oliart también lo era, pero Sahagún pertenece a círculos empresariales y a una importante confederación económica (la CEOE), que han atacado los acuerdos de la Moncloa, aunque Rodriguez Sahagún haya sido el más moderado en la crítica.

- Finalmente, nuestra impresión es que UCD va a ocupar el espacio político que verdaderamente le corresponde. Del centro- izquierda no queda en el Gobierno más que el señor Ferriández Ordóñez. PSP. Fuentes de la dirección del Partido Socialista Popular (PSP) manifestaron lo siguiente:

- Desde hace tiempo, las dificultades surgidas por la presencia de diferentes criterios económicos en el seno del Gobierno con respecto a temas fundamentales habían ocasionado una atonía, cuyas repercusiones eran muy negativas. En este sentido, el reajuste puede dinamizar la acción del Gobierno, siempre que no prosperen criterios exclusivamente técnicos, que si bien satisfagan intereses empresariales, sacrifiquen los aspectos sociales. Esto podría variar de contenido los acuerdds de la Moncloa.

UCD. Fuentes de la dirección de Unión de Centro Democrático (UCD) transmitieron a EL PAIS las siguientes impresiones:

- El partido ha afrontado esta crisis con toda tranquilidad, igual que su presidente, Adolfo Suárez.

- Aunque ha circulado el rumor de que UCD estimaba excesivo privar al aparato del partido de un hombre de la efectividad de Salvador Sánchez Terán, hasta ahora secretario de organización, UCD considera muy positivo este nombramiento.

- UCD piensa que la remodelación del Gobierno se ha desarrollado,sin crispaciones ni enfrentamientos graves, y también sin poner en cuestión los puntos básicos de la política económica del pacto de la Moncloa, cuya continuidad se considera necesaria.

AP. Fuentes de la dirección de Alianza Popular nos facilitaron una breve declaración sobre la crisis, con los siguientes puntos:

- A la vista de los hombres que llegan al Gobierno, lo más significativo parece el nombramiento de Agustin Rodríguez Sahagún, que supone un claro acercamiento del presidente Suárez hacia los empresarios. Esto es beneficioso en cuanto rompe el distanciamiento existente.

- La solución dada a la crisis puede tratarse de un giro hacia posiciones más moderadas, sin que ello signifique que las anteriores no lo fuesen. Entendemos, sin embargo, que los pactos de la Moncloa no deben resultar afectados por el cambio ministerial.

Convergencia de Catalunya. Por su parte, Jordi Pujol, dirigente de Convergencia Democrática de Catalunya, lamentó la marcha del profesor Fuentes Quintana, y añadió:

- La política que desarrollaba el equipo económico era correcta y estaba bien llevada, aunque hubiera problemas derivados de que el pacto de la Moncloa fue un acuerdo para repartir sacrificios. Era una política económica dolorosa en ciertos aspectos, pero acertada. - En cuanto a la posible repercusión del cambio gubernamental en la aplicación de los pactos sería deseable que no resulte afectada, y que el nuevo equipo continúe en la línea de los acuerdos políticos y económicos de la Moncloa. PCE. Simón Sánchez Montero, del comité ejecutivo del Partido Comunista de España (PCE), manifestó, a título personal y como una primera impresión, su temor de que el cambio del equipo económico del Gobierno afecte a la aplicación del pacto de la Moncloa, «lo que sería muy negativo». «A primera vista -añadió- me parece un cierto giro a la derecha.»

El cambio es positivo

Max Mazin, vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), afirnió anoche -a preguntas de EL PAIS, y a título particular, puesto que la CEOE no se ha pronunciado todavía- que «el cambio puede ser positivo; existía un malestar en el conjunto económico del Gobierno y todo lo que sea llevar una política coherente, en un momento económico tan delicado, me parece positivo. No le oculto -añadió el señor Mazin- que el cambio de un ministro en concreto supone una importante clarificación de posturas por parte del Gobierno».Preguntado sobre el nombre del ministro cuyo cese le satisfacía, afirmó el señor Mazin,que «cada cual lo adivine».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de febrero de 1978

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