_
_
_
_
Música clásica
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Andris Nelsons vuelve a fluir sobre el podio con Mahler y Dvořák

El director de orquesta letón regresa a los ciclos de Ibermúsica en plena forma, después de adelgazar espectacularmente, para volver a fascinar al público madrileño con dos magníficos conciertos dentro de una extensa gira europea con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig

El director letón Andris Nelsons saluda al final del concierto junto a los integrantes de la Gewandhaus de Leipzig, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional.
El director letón Andris Nelsons saluda al final del concierto junto a los integrantes de la Gewandhaus de Leipzig, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional.Rafa Martín/ Ibermúsica
Pablo L. Rodríguez

Hace 19 meses, durante el Festival Mahler de Leipzig, se pudo ver al Gewandhauskapellmeister, Andris Nelsons, con limitados movimientos sobre el podio, a pesar de sus 44 años. Entonces, el maestro letón necesitó sentarse para descansar entre los extensos movimientos mahlerianos, aunque el mayor inconveniente era audible, pues sus escuetas y ralentizadas indicaciones a la orquesta no ayudaban siempre a la fluidez de sus interpretaciones, que antaño rebosaban de calistenia e incluso de pasos de baile, como demostró al frente de la Filarmónica de Viena en el Concierto de Año Nuevo de 2020. Su regreso esta semana a los ciclos de Ibermúsica con la Gewandhaus, tras seis años de ausencia, ha revelado a un director con decenas de kilos menos y una forma física recuperada para insuflar momentos musicalmente sobrecogedores.

Nelsons no ha revelado públicamente ningún detalle sobre su estricta dieta. No obstante, un rápido vistazo a su perfil oficial de Instagram permite verificar la referida pérdida de peso en el último año y medio. El pasado verano, el diario Boston Globe se hizo eco de los progresos del director de orquesta, que también es titular de la Sinfónica de Boston, en la práctica del taekwondo. En un artículo titulado El maestro más fuerte del mundo, se informaba de la obtención del cinturón negro segundo dan y se mostraba su destreza al romper una tabla con la patada lateral o yop chagui. Pero parece que esta intensa transformación física le ha provocado algún incidente, como en noviembre pasado, cuando tuvo que retirarse del escenario del Symphony Hall después de dirigir una obertura de Mozart al inicio de un concierto.

El director Andris Nelsons dirige a la Gewandhaus la ’Sinfonía núm. 4’ de Mahler con uno de sus gestos característicos, el pasado 25 de febrero en Madrid.
El director Andris Nelsons dirige a la Gewandhaus la ’Sinfonía núm. 4’ de Mahler con uno de sus gestos característicos, el pasado 25 de febrero en Madrid.Konrad Stör

El director letón ha comenzado el nuevo año con fuerza. En enero dirigió un ciclo completo de las sinfonías de Beethoven con la Sinfónica de Boston y este mes inicia una intensa gira europea con la Orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. Una tournée con dos programas centrados en la Cuarta sinfonía de Gustav Mahler y la Octava de Antonín Dvořák, que comenzó el pasado lunes 24 de febrero en el Maestranza de Sevilla y ha incluido dos actuaciones en el Auditorio Nacional de Madrid los días 25 y 26. La gira continuará a partir del próximo viernes 28 en varias ciudades alemanas, con una parada en Viena, y culminará en Budapest el próximo 12 de marzo.

El primer programa, del pasado martes, comenzó con el infrecuente poema sinfónico La rueca de oro, de Dvořák. Se trata de una composición de 1896 que forma parte de un ciclo de cuatro obras inspiradas en Karel Jaromír Erben. En esta partitura, el compositor checo no solo traduce el contenido poético a expresiones orquestales, sino que también adapta la fisonomía de sus melodías a la prosodia de los versos. La obra sirvió para lucir la excelencia de la orquesta lipsiense y, en especial, las delicias de sus instrumentos de viento, madera y cuerda grave. Nelsons mostró muchos detalles de su renovada vitalidad, aunque no consiguió adentrarse musicalmente en la trama oscura y sobrenatural de la balada de Erben.

La soprano Christiane Karg junto al director Andris Nelsons y varios integrantes de la Gewandhaus durante la ‘Sinfonía núm. 4’ de Mahler, el pasado 25 de febrero en el Auditorio Nacional.
La soprano Christiane Karg junto al director Andris Nelsons y varios integrantes de la Gewandhaus durante la ‘Sinfonía núm. 4’ de Mahler, el pasado 25 de febrero en el Auditorio Nacional.Konrad Stör

El concierto terminó con una excelente interpretación de la Sinfonía núm. 4 de Mahler. El director letón no comparte la visión más oscura y extrema de esta obra, que en los ciclos de Ibermúsica han interpretado colegas como Vladímir Jurowski, en 2016, o Teodor Currentzis, en 2018. Por el contrario, Nelsons cree literalmente en ese cielo lleno de violines tan místico como irónico que evoca esta partitura, y consigue una admirable fluidez y serenidad en ese juego de interrupciones, reanudaciones y reconsideraciones, que es su primer movimiento. El scherzo del segundo tuvo muy poco de grotesco, pues sabemos que está inspirado en el famoso autorretrato de Arnold Böcklin, en el que Mahler hace que el concertino toque el violín de la muerte con todas las cuerdas afinadas un tono más alto (de ahí que necesitase un segundo instrumento dispuesto en una silla al lado). Nelsons se concentró en la amabilidad de los dos tríos con admirables transiciones, pero no le preocupó demasiado el problema de balance entre la trompa de Bernhard Krug siempre demasiado fuerte y los solos de violín casi inaudibles de Sebastian Breuninger.

Todo cambió en el movimiento lento. Y el director letón consiguió provocar el primer escalofrío de la noche en los dieciséis compases en los que las violas y los violonchelos, con el pizzicato de los contrabajos marcando el paso, interpretan el tema principal del Ruhevoll. A continuación, manejó con fluidez el paso a la segunda sección en modo menor, con ese “quejumbroso” oboe admirablemente tocado en la orquesta lipsiense por la joven valenciana Inmaculada Veses. Nelsons elevó cada contraste dramático de forma sobrecogedora, pero sin perder la sonrisa en las variaciones más optimistas. Y la apertura de las puertas del cielo, con ese arranque de la coda en fortississimo, fue impresionante a pesar de las trompas. En el cielo proseguimos con el movimiento final, Das himmlische Leben (la vida celestial), donde la exquisita y contemplativa intervención de la soprano alemana Christiane Karg mantuvo la idea de Nelsons de no profundizar en las complejidades emocionales de esta partitura. Al final, casi veinte segundos mágicos de silencio del público, antes de los aplausos, les dieron la razón.

El director Andris Nelsons junto a los hermanos pianistas Lucas Jussen (a la derecha) y Arthur Jussen (a la izquierda) durante la interpretación del ‘Concierto para dos pianos’ de Mendelssohn, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional.
El director Andris Nelsons junto a los hermanos pianistas Lucas Jussen (a la derecha) y Arthur Jussen (a la izquierda) durante la interpretación del ‘Concierto para dos pianos’ de Mendelssohn, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional.Rafa Martín/ Ibermúsica

El segundo concierto, el pasado miércoles día 26, comenzó con Mahler. En este caso, se trataba de un movimiento titulado Blumine (florecillas), extirpado de la versión original de su Sinfonía núm. 1 en 1896 por considerarlo un “error de juventud”, y redescubierto en 1966. La obra comenzó con un despiste de la trompa, pero destacó por el exquisito fraseo del trompeta solista Gábor Richter junto a una atractiva atmósfera introspectiva. Prosiguió la primera parte con el Concierto para dos pianos en mi mayor, de Felix Mendelssohn, una composición que escribió a los 14 años, en 1823, para tocar con su hermana Fanny. Los jóvenes solistas neerlandeses Lucas y Arthur Jussen también son hermanos y se beneficiaron de una gran compenetración. Ambos supieron encontrar ese exhibicionismo clásico-romántico que destila el allegro vivace inicial, aunque resultaron bastante convencionales en el adagio non troppo. La fantasía llegó en el alocado y chispeante allegro final, que fue lo mejor de su interpretación. No obstante, los hermanos Jussen añadieron una ideal propina del pianista italiano Igor Roma, titulada Strausseinander, en donde se transcriben con toques jazzísticos varios temas de la opereta El murciélago, de Johann Strauss hijo.

Pero Nelsons volvió a fascinar con la segunda parte, dedicada esta vez a la Sinfonía núm. 8 de Dvořák. Lo hizo desde el principio, con esa idea tardía del compositor checo de iniciar una luminosa obra en sol mayor con su oscuro homólogo menor. Una sombría instrumentación, centrada en violonchelos, clarinetes, fagotes y trompas, con la que el director letón dispuso el ambiente ideal para la llegada de la luz mediante el solo de flauta de Judith Hoffmann-Meltzer. No obstante, lo mejor del primer movimiento fue el desarrollo, tras esa fingida repetición de la exposición, donde sus intensos movimientos sobre el podio activaron a la Gewandhaus en el clímax, con esas gloriosas trompetas envueltas por la cuerda arremolinada. El adagio fue otra impresionante exhibición de musicalidad, con una orquesta entregada hasta el más mínimo detalle de dinámica, articulación, fraseo o empaste sonoro dibujado por su director.

Andris Nelsons dirigiendo la ‘Sinfonía núm. 8’ de Dvořák, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional de Madrid.
Andris Nelsons dirigiendo la ‘Sinfonía núm. 8’ de Dvořák, el pasado 26 de febrero en el Auditorio Nacional de Madrid.Rafa Martín/ Ibermúsica

Otro momento estelar de la noche fue el bellísimo allegretto grazioso, pocas veces escuchado con esa natural melancolía y sin perder su aire de danza pausada. Tras el trío, Nelsons volvió a provocar otro escalofrío con la repetición de la sección principal en un tono mucho más etéreo. Y esa capacidad para buscar planos sonoros diferenciados en cada repetición otorgó una sorprendente unidad al allegro man non troppo final, donde la fantástica orquesta lipsiense volvió a lucirse con la llamada inicial de la trompeta, el canto de los violonchelos, las variaciones de la flauta o el griterío de las trompas en plena algarabía. Toda una fiesta sonora desencadenada por un director que ha recuperado toda su magia y fluidez expresiva sobre el podio.

Ibermúsica, 24-25. Series Arriaga y Barbieri

Obras de Antonín Dvořák, Gustav Mahler y Felix Mendelssohn. Christiane Karg (soprano). Lucas y Arthur Jussen (pianos). Gewandhausorchester Leipzig. Andris Nelsons (director).

Auditorio Nacional de Madrid, 25 y 26 de febrero.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Sobre la firma

Pablo L. Rodríguez
Zamorano residente en Zaragoza, es doctor en Historia del Arte y Musicología. Colabora en EL PAÍS como crítico de música clásica desde 2013. Tuvo un pasado como violinista, pero finalmente se decantó por la teoría. Desde 1999, es profesor del Máster en Musicología de la Universidad de La Rioja, donde también coordina el Doctorado en Humanidades.
Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Más información

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_