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Un recorrido de las fronteras políticas al reguetón

Los escritores que participan en la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa debaten sobre las barreras en la literatura

Los escritores Carlos Franz, Mayra Montero y Alberto Chimal, en la bienal.
Los escritores Carlos Franz, Mayra Montero y Alberto Chimal, en la bienal.

El debate de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa dio un giro para llevar la conversación de la literatura a la música: “La verdadera frontera de la literatura del Caribe es el reguetón”, dijo contundentemente la escritora Mayra Montero cuando fue cuestionada sobre las barreras que padecen Cuba y Puerto Rico como islas que no tienen países fronterizos. La provocación de la autora cubana dio una bocanada de aire fresco al festival y despertó el interés de los estudiantes ––principalmente de instituto–– que asisten a la cita que se celebra esta semana en Guadalajara (México).

Montero argumentó que el aislamiento de las islas caribeñas en ocasiones deja relegadas a las obras literarias que allí se publican, mientras que la música ha conseguido trascender hasta rincones donde no se habla español. “No es un asunto musical, es un asunto de palabras, de palabras que se dicen, principalmente, en español. Son demoledoras, crispantes y sucias. Y sin embargo, sucede que a veces de esos temas chirriantes sale una frase luminosa o un planteamiento exquisito”, dijo.

La defensa de la escritora cubana, incluso, se extendió a los representantes caribeños del género: la dominicana Natti Natasha, el cubano Cimafunk y hasta el puertorriqueño Bad Bunny. “Él [Bad Bunny] tiene una canción que se llama Amorfoba, que es un término brasileño que quiere decir ‘que se joda el amor´, que se parece mucho a A la puta que se llevó mis poemas, sin que él sepa quién es Charles Bukowski”, añadió la autora. “El reguetón es una mezcolanza idiomática a la que tenemos que poner interés”, sostuvo. El planteamiento de Montero removió la charla y tanto Carlos Franz como Alberto Chimal, que la acompañaron en el encuentro, se entusiasmaron con su hipótesis. “El lenguaje es el que permite rebasar las fronteras”, apuntó Chimal.

Romper las fronteras

Los escritores reunidos en el festival han coincidido en que existen diversas barreras además de las divisiones políticas entre los países. Una de ellas en el conocimiento de las obras que se escriben en Latinoamérica. “Los grandes escritores del boom latinoamericano rebasaron este problema de las fronteras en la literatura y a partir de entonces ya no necesitamos un pasaporte. La verdadera patria de la literatura ahora es la lengua”, señaló el escritor Gonzalo Celorio en un panel en el que dialogó con Antonio Soler y Jorge Volpi sobre las literaturas nacionales.

El otro lado de la moneda lo ha explicado Volpi al hablar sobre la globalización y la posibilidad de tener al alcance inmediato prácticamente cualquier obra del mundo y en cualquier idioma. “La literatura latinoamericana ya no existe como existió hasta Bolaño, cuando realmente la formación literaria en América Latina se hacía leyendo a los autores latinoamericanos”, aclaró el autor de Una novela criminal. La diversidad literaria en español, resumió, ha marcado un reto para las casas editoriales y los sistemas de distribución de las obras en los países donde se habla español.

Una excepción en la polémica por la representación femenina

Entre los firmantes de una carta que reclamaba la carencia de paridad de género en la tercera edición de la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa estaba el escritor Jorge Volpi. El mexicano se sumó el pasado lunes a una centena de autores que pidieron a los organizadores del festival revisar la representación femenina tanto en las ponencias, como en el jurado del galardón que otorgan. El autor ha sido el único firmante que ha asistido a la bienal tras la publicación de la polémica carta. “Mi firma es para tratar de que sea importante lo que dicen la mayor parte de los firmantes, que hay que buscar una mayor paridad de género en todas las actividades literarias y culturales en un momento donde es tan importante hacer visible a las mujeres, en donde la violencia de género es tan terrible, en donde es necesario mecanismos que permitan asegurar una visión de género al programar”, dijo a EL PAÍS. Volpi reconoció que respeta las decisiones de los organizadores que han argumentado que su único criterio para seleccionar a los asistentes es la calidad literaria, independientemente de su género.

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