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La gran aventura de comunicar en español

Cuatro periodistas y escritores debaten en Medellín sobre los retos, los obstáculos y las ventajas de un idioma hablado por 550 millones de personas

De izquierda a derecha, Álex Grijelmo, Gioconda Belli, Mario Jursich, Leila Guerriero y Renato Cisneros.
De izquierda a derecha, Álex Grijelmo, Gioconda Belli, Mario Jursich, Leila Guerriero y Renato Cisneros.

El periodismo tiene la obligación de reflexionar sobre el ADN de la comunicación, esto es, las palabras. El Festival Gabriel García Márquez, que se celebra hasta el sábado en Medellín, desentrañó este miércoles una pregunta crucial para el oficio de informar y escribir en español. ¿En qué medida la lengua divide y cómo une a una comunidad de hablantes? El reto no es menor cuando se trata de dirigirse a unos 550 millones de personas en las dos orillas del Atlántico. El periodista español Álex Grijelmo, la escritora nicaragüense Gioconda Belli, la autora argentina Leila Guerriero y el peruano Renato Cisneros debatieron sobre sus experiencias lingüísticas con el editor colombiano Mario Jursich.

Existen variaciones, sin duda, de alcance regional, nacional o incluso local. Pero es un fenómeno bastante reducido, señala Grijelmo, director de la Escuela de Periodismo UAM-EL PAÍS. "Nos encanta hablar de las diferencias léxicas entendiéndonos perfectamente con el resto de las palabras que no son las que se someten a debate", razona. Es decir, la comunicación no se ve comprometida en la sustancia. ¿Por qué, por ejemplo, alguien que viaja por primera vez a Bogotá puede entender la palabra trancón, uno de los rutinarios atascos da la ciudad? "Porque sé mirar dentro de esa palabra, porque sé relacionarla con trancazo, atrancar, tranquera...".

El español, en definitiva, "es la suma de todas las maneras de hablarlo", resumió en coincidencia con la conclusión del filólogo mexicano Antonio Alatorre. Esa suma genera a veces incomprensiones, pequeños malentendidos, que en la mayoría de los casos pueden solventarse a partir del contexto. Los intentos, frecuentes en los ámbitos comerciales, de homogeneizar la lengua chocan con su uso cotidiano y con la voluntad creativa. "Escribo en muchos periódicos y no siento que tenga un español CNN, neutro. Al contrario", mantuvo Guerriero, que lamenta las traducciones del pronombre vos por el tú.

Las especificidades del español hablado en España y en América Latina, en realidades a menudo distintas, extienden esas diferencias también al terreno de la semántica. Las palabras democracias, izquierda o montonero se convierten en significantes vacíos que, particularmente la clase política, suele llenar según le convenga. Mientras tanto, cada país seguirá teniendo sus palabras, o las palabras de todos con otros significados o matices. Con todo, recuerda Grijelmo, también miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua, que "la fragmentación está muy lejos de producirse". "Todos hemos leído las obras de García Márquez, de Vargas Llosa, y entendemos todo. Hemos leído a Mafalda y entendemos todo".

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