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Los 44 bienes de Sijena de la discordia

Sepulcros, pinturas y relieves de alabastro son los bienes del Museo de Lleida que reclama Aragón a Cataluña y que por vía del 155 pueden retornar a Huesca

Las tres cajas sepulcrales de Sijena que se expone en el Museo de Lleida.

El ministro de Educación Cultura y Deporte Íñigo Méndez Vigo respondió este lunes al requerimiento que le hizo el juez de instrucción de Huesca para cumplir con la ejecución de la sentencia de 2015 que obliga a devolver los 97 bienes de Sijena conservados en Cataluña. En julio de 2016 se devolvieron los 51 objetos conservados en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y ahora se pide que se devuelvan los 44 que restan en el Museo de Lleida desde 1970. Los objetos están allí desde que las monjas sanjuanistas se trasladaron a un nuevo convento en Valldoreix (Barcelona), que antes de la segregación había pertenecido a la diócesis de Lleida. En ese momento depositaron muchas de las piezas de arte que se llevaron del monasterio que se estaba cayendo a pedazos (que por eso lo abandonaron) en varios centros, 44 en el Museo de Lleida. El 21 de abril de 1983 la Generalitat las adquirió por 10 millones de pesetas (60.101 euros) y desde 1999 forman parte del patrimonio catalán tras ser catalogadas por el gobierno de la Generalitat, algo que seguro dificultará la entrega de las piezas a Aragón tal y como ha pedido el juez. Sin embargo, la sentencia de primera instancia del juzgado de Huesca asegura que la venta fue nula porque no se informó de la misma. Una sentencia que fue recurrida por Cataluña y que espera desde hace casi tres años un veredicto de la Audiencia Provincial de Huesca.

Las obras forman parte del llamado ‘tesoro de Sijena’, una denominación genérica y ampulosa que, en realidad, nadie sabe bien a qué tipo de obras se refiere. Durante el largo pleito que se ha llevado a cabo por estos bienes se han producido sentencias, autos y recursos y en algunos de ellos han aparecido estos listados y sus descripciones. Se trata de un conjunto muy uniforme en cuanto a tipología, pero de desigual valor: tres cajas sepulcrales del siglo XV, 6 tablas de retablo de los XVI y XVIII, 5 altorrelieves de alabastro policromados del siglo XVI y 9 fragmentos más de altorrelieves también de alabastro, muy deteriorados y algunos totalmente alterados por sufrir los efectos del incendio que quemó el monasterio durante tres días durante la Guerra Civil. El grupo más elevado lo conforman las 21 pinturas al óleo sobre tela de los siglos XVII y XVIII.

Del conjunto las piezas más destacadas son las tres cajas mortuorias, sepulcros de madera policromada perteneciente una a sor Isabel de Aragón, que falleció en 1410, hija de Pere, Conde de Urgell y por la que se pagaron tres millones de pesetas. Otra de las tumbas es la de sor Beatriz Cornel que costó dos millones más y la tercera es la de priora de Sijena Sor Francisquina d’Erill y Castro que falleció en 1494 que se vendió también por tres millones más. Las tres son del siglo XV.

Los cuatro relieves de alabastro expuestos en el museo de Lleida.
Los cuatro relieves de alabastro expuestos en el museo de Lleida.

Las tablas de los retablos depositadas en Lleida son 6, una de ellas atribuida a uno al llamado pintor de Sijena del siglo XVI, aunque perteneció no al retablo mayor sino a uno conocido como de la 'Piedad de los siete Gozos'. Las otras tablas representan a Santa Rosa de Lima, Santa Ubaldesca o Gertrudis, Santa Teresa de Jesús y Santa Clara, las cuatro del siglo XVIII. También hay una pintura de un remate de un escudo del retablo de la Piedad, atribuido también al maestro de Sijena del siglo XVI.

El tercer conjunto es el de las pinturas al óleo sobre tela. En total son 21 piezas que representan temas religiosos, muchas vinculadas a la historia del rey David como Saúl intenta matar a David, El Ángel detiene la peste de Jerusalém, David ungido rey por Samuel, Regreso de David después de la batalla contra Goliat y David mata al león, todo del siglo XVIII. También hay un Ecce Homo de un pintor anónimo aragonés, lo mismo que un Cristo en la Cruz, una Aparición de Nuestra Señora del Coro, la Princesa Dulce o infanta Dulce de Sijena, un Cristo con la cruz a cuestas, una Dolorosa o un San José y el Niño, entre otras obras realizadas entre los siglos XVII y XVIII que, por supuesto, formaron parte del culto de estas monjas Sanjuanistas.

Junto con las cajas sepulcrales, los altorrelieves de alabastro policromados son de las piezas más destacadas del conjunto. Pertenecieron todos a un retablo datado entre 1529 y 1530 creado por el francés Gabriel Joly. Del total de 14 piezas, solo cinco están completas, las que representan Una adoración de los pastores, el Nacimiento de la Virgen Maria, los Esponsales de la Virgen María y San José, una Santa Ana, la Virgen María y Jesús y un Dios padre con Jesús muerto. El resto son fragmentos de otras escenas como Jesús entre los doctores, Llanto por Cristo Muerto, o un San Juan Bautista. Algunos de estos fragmentos fueron pasto de las llamas y se conservan calcinadas o han mudado a yeso, perdiendo todas sus bellas características, entre ellas que son traslúcidas.

Del total de obras solo siete se exponen en la colección permanente del museo, los tres sepulcros y cuatro de los relieves de alabastro. Todos, los expuestos y los que se conservan en las salas de reserva esperan a que la justicia y los políticos se pongan de acuerdo sobre su último destino.