La ‘guerra’ de Sijena continúa tras la tregua de agosto

El Museo de Lleida presentará alegaciones para impedir que 44 obras salgan del centro y Aragón vuelve a pedir que la policía vaya a por ellas

Tres de las piezas de Sijena en litigio que se conservan en el Museo de Lleida.
Tres de las piezas de Sijena en litigio que se conservan en el Museo de Lleida.Javier Martin

La llegada del mes de agosto dio un respiro en la guerra por los bienes de Sijena, los 44 objetos del Monasterio de Villanueva de Sijena que la comunidad de Aragón reclama a la de Cataluña en los juzgados —amén de las pinturas de la sala capitular que se exponen en el MNAC y que son objeto de otro pleito enconado—. El hecho de que ese mes sea inhábil judicialmente hizo bajar la intensidad, pero con la llegada de septiembre los dos bandos vuelven a recuperar el tono anterior, tal y como se vivió ayer a uno y otro lado de la frontera: a la misma hora en la que estaba reunido, de forma extraordinaria, el Consorcio del Museo de Lleida, con los máximos representantes de cada una de las administraciones: Generalitat, Consell Comarcal del Segrià y Ayuntamiento, Obispado y Diputación de Lleida. El propósito, no es otro, que el de idear la próxima estrategia para impedir que se tengan que entregar las piezas. Desde Aragón se volvía a pedir, y ya son casi 25 las veces, que la juez de instrucción número 1 de Huesca autorice el uso de la policía para llevarse las obras a Aragón por la fuerza. Nada ha cambiado pues, garantizando un otoño caliente, lleno de roces, amenazas y acusaciones.

Lluís Puig dirigiéndose a los medios, tras la reunión del consorcio del Museo de Lleida.
Lluís Puig dirigiéndose a los medios, tras la reunión del consorcio del Museo de Lleida.J. Á. M.

El pasado 12 de julio la Audiencia Provincial de Huesca creó un nuevo escenario tras admitir al consorcio del Museo de Lleida como parte activa en el litigio. “Hemos acordado presentar unas alegaciones poliédricas, fruto del consenso de todas las partes. Queremos explicarnos y dialogar", ha afirmado el consejero de Cultura Lluís Puig tras la reunión, a las puertas del museo leridano. Sin especificar las alegaciones que presentarán en Huesca, hizo mención de que en los “casi diez años del museo se habían cumplido con la Ley de Patrimonio español, catalán y la Ley de Museos”; ha asegurado que espera que el conflicto acabe con un “final bueno”, que pasa con que se reconozca “la unidad de la colección, porque lo contrario sería abrir la caja de los truenos y tendría una gran repercusión”. Puig ha insistido en que la adquisición de las piezas es correcta ya que se cuenta con “la documentación administrativa, la autorización del Vaticano y la historia del conocimiento del Estado español de los movimientos y traslados de estos objetos”. “Si la Ley de Patrimonio no ha estado declarada anticonstitucional es porque no está hecha para ir contra nadie ni contra ningún territorio”, ha asegurado. También ha preguntado “¿Se imaginan que Egipto reclamara las tumbas al museo de Turín?”.

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Si hay algo que el consejero no quiere imaginar, aseguró, es la foto de la policía judicial entrando al museo de Lleida y llevándose las piezas a Aragón. “Haré todo lo posible para que esta foto, que muchos tienen en mente, no se produzca”, ha dicho ante el resto de autoridades, matizando otra frase que ha realizado en los últimos días: “Las piezas no saldrán mientras sea consejero”.

Justo lo contrario es lo que se quiere desde Aragón. Después de pedir que el mes de agosto fuera hábil y que no se pospusiera el uso de la fuerza pública para recuperar unas piezas que consideran “expoliadas”, “robadas” o “secuestradas”; algo que la juez no autorizó, este viernes los servicios jurídicos de Aragón, volvieron a pedir en el juzgado de primera instancia número 1 de Huesca “que con carácter inmediato” se entre en el Museo de Lleida para “incautar” los 44 bienes, siguiendo con el vocabulario bélico con el que se ha visto salpicado este conflicto. Desde la consejería se ha insistido en que el “operativo está listo” para ir a recogerlas.

Puig, valorando la presión a la que está sometida la juez por el gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Sijena que insisten en que Carmen Aznar permita el uso de la policía dijo: “A nadie le gusta trabajar con presión, sino con tranquilidad y serenidad que se merece”.

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