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El triunfo de la música del barrio

Elenco da Paz y Totó, dos grupos nacidos en zonas humildes de Luanda, la capital de Angola, ganan la VIII Edición del Vis a Vis de Casa África. Girarán por distintos festivales españoles este verano

El cantante angoleño Serpiao Tomás, conocido artísticamente como Totó, que ha sido uno de los ganadores de la octava edición del certamen musical "Vis a vis", celebrado este fin de semana en Luanda. Ampliar foto
El cantante angoleño Serpiao Tomás, conocido artísticamente como Totó, que ha sido uno de los ganadores de la octava edición del certamen musical "Vis a vis", celebrado este fin de semana en Luanda.

Se llaman Elenco da Paz y han hecho del típico (y aquí tantas veces único) plato de arroz con frijoles un himno de la vida callejera de Angola. Arroz com feijão se titula la canción que arrasa allá donde se escucha. Y se escucha mucho, porque la pasión musical y bailona de este país africano —muy rico en recursos y muy desigual en lo social, de Gobierno presidencialista e inmerso hoy en un doloroso bajón económico— es destacada. Semba, kuduro, afrobeat, afrohouse… y mucha canción romántica, tanto da; música intergeneracional constante con mil ramificaciones y mezclada con kizomba bien agarrada o con twerking, ese movimiento de nalgas de naturaleza sobrenatural.

Elenco da Paz hace kuduro, el ritmo callejero preferido por los treintañeros que suele incluir en sus letras vivencias personales, chismes o chascarrillos (y hasta oraciones, hay un kuduro religioso) sobre la vecindad, en su más pura expresión portera. Pero lo que para muchos es escapismo, ante la dura vida cotidiana, en manos de estos chicos se convierte, afirman, en “activismo social”. Se sirven del kuduro para “movilizar”. “Esta es la música que nos unió como pueblo tras la guerra civil”. Adiós al semba más tradicional que aplaudían sus hermanos mayores. Esta, señoras y señores, viene a decir su líder, el incansable narrador de historias Domingo Da Silva, es ya otra época en Angola. Y los problemas son muchos. Así, a tres lustros ya del fin del conflicto, estos colegas de infancia y barrio han decidido poner A trabaiar (así se titula su primer disco) a sus numerosos fans. “Se acabó estar con los brazos cruzados, vamos a hacer una Angola mejor”. Claro espíritu musical de un mundo en paz.

"Precisamos de vos"

Lo soltó el subsecretario de Cultura de Angola, Cornelio Caley, hombre lírico donde los haya, durante el desayuno en la casa de la embajadora de España, Julia Olmo, en Luanda, celebrado el viernes pasado para la presentación del Angola Vis a Vis. Lo dijo ante la atenta mirada de ésta, del director de Casa África, Luis Padrón, de las televisiones nacionales de España y Angola y de diversos representantes culturales del país africano. Testigos, todos, de un amor correspondido. Angola precisa de España. Así que Olmo, le cogió el testigo al subsecretario y le mostró el valor de una vida compartida y fiel: “Estamos celebrando 40 años de relaciones España Angola; unas relaciones nunca interrumpidas. Ni en los momentos más duros”. Quince años ya después de una guerra, lo que procede ahora son planes para estabilizar la paz: “Que esto no acabe aquí”, pidió Coley, “hagamos muchas más cosas juntos”.

Y fue Luis Padrón, quien dibujó un camino concreto a seguir: “Nosotros en Casa África tenemos tres líneas de trabajo sobre el continente: la diplomacia económica, la pública y la cultural y dentro de ella, el Vis a Vis es el producto más potente e importante. Se trata de dar visibilidad al talento local”. Juntar países, artistas, programadores, prensa, autoridades… Construir orquesta y hacer música compartida, mostrar la realidad cultural de cada país africano elegido y trasladarla de aquí a allá. África precisa de voces que la canten y palabras que la cuenten, decía Caley ante los artistas locales. Cuanto más, mejor. “Los angoleños hemos enterrado ya bajo llave el conflicto”. Y concluyeron: “La música es un estupendo vehículo para estrechar nuestra relación”.

A la decena de programadores de festivales de verano españoles, sentados bien atentos viernes y sábado noche en el antiguo cine Atlántico de Luanda, la capital del país, les bastó con verles unos minutos para coincidir por unanimidad: ellos eran claros ganadores. Ahí estaban, en directo sobre el escenario, cuatro artistas “intercambiables”, como Elenco da Paz se autodefine, que hacen y saben hacer de todo hasta conseguir incendiar la sala: cantan, bailan, saltan, teatralizan, sudan a chorros, interactúan y lanzan mensajes sin fin de contenido social. Pura energía.

Así, este grupo ha conseguido uno de los dos premios de la 8ª edición del programa Vis a Vis, organizado cada año con primor por Casa África y la SGAE, esta vez con la colaboración de los ministerios de cultura y embajadas de España y Angola, y la producción entregada de Dr. Zhivago. Vendrán a España para cumplir con el objetivo del Vis a Vis: acercarnos la música africana.

Un total de doce grupos angoleños, entre los que destacaron también AlgoDesconocido, DJ Ketchup, Angoboyz, Ângela Ferrâo y Ndaka Yo Wini, fueron analizados en vivo y en directo por los directores y promotores de los festivales Pirineos Sur, Imagina Funk, Mumes, EtnoSur, Fuerteventura en Musica, Radiation y Salan Producciones durante tres jornadas de encuentros y audiciones. Resultó ser un resumen apretado y muy filtrado, sí, pero bien rico y diverso de los ritmos del país, vividos con interés entre un calor sofocante y el descubrimiento de una ciudad desconocida para todos.

Antes era imposible que un artista angoleño llenara un estadio, ahora no; ahora las estrellas son de aquí

Ahí quedan para los anales del Vis a Vis las imágenes de barrios muy ricos y muy pobres mezcladas sin solución de continuidad; de una crisis y burbuja inmobiliaria bien a la vista del visitante de la ciudad: numerosas obras abandonadas, lujosos rascacielos completamente vacíos... Y un interesante programa paralelo: visitas a la escuela de niños virtuosos Kaposoka, y a otra de fútbol, proyectos punteros para niños de la calle; descubrimiento de salas de música y de cantantes de referencia que, fuera de concurso, gustaron mucho. Especialmente, una actuación inesperada de Puto Portugués en el BarBar y una entrevista improvisada a Coréon Du, artista bien polifacético. Él puso en contexto el paso adelante que está dando la música en su país: “Antes era imposible que un artista angoleño llenara un estadio, había que tener siempre una figura internacional, ahora no; ahora las estrellas son de aquí. Además, dejada atrás la guerra, la movilidad es mayor, y los promotores pueden programar festivales aquí y allá”. Él mismo organiza uno de kuduro en Luanda donde “fácilmente se concentran 20.000 personas”, asegura. Su documental I love Kuduro se va a presentar en abril en Bilbao.

Los programadores definen el Angola Vis a Vis

¿Qué titular le pondríais a esta octava edición del Vis a Vis celebrada en Angola? Preguntamos a los programadores de festivales de verano y participantes en esta 8ª edición. ¿Cómo definirías en una frase lo visto y oído de manos de los doce grupos seleccionados y de lo vivido en Luanda? Estas son sus respuestas:

1. Raul Rivero (Fuerteventura en Música): “Lo que he visto es el uso de la música como esperanza”.

2. Pedro Melguizo (EtnoSur): “Me quedo con la idea de que lo visto son músicas para la paz, para acercar a los pueblos”.

3. Luis Lles (Pirineos Sur): “De la tradición a la modernidad, un paso”.

4. Martín Rivero (Mumes): “Para mí esto es música al servicio de la recuperación de la identidad, música para recuperar la identidad”.

5. Javier Novaes (Dr.Zhivago): “Activismo musical".

6. Unai Fresnedo (Radiation) opina: “Este es un país joven lleno de músicas”

7. Juan Jaime (jefe de cultura de Casa África, organizadores): “Este Angola Vis a Vis ha sido un festín de música para celebrar 40 años de relaciones”.

8. Juan Salan (Salan Producciones): “Siento que este es un país que está tan lejos pero tan cerca…”.

9. David Garrido (de la SGAE) se ha quedado con esta impresión: “Angola, el nacimiento del autor”.

10. Juan Ramon Canovaca (ImaginaFunk): “Claramente, la música como instrumento de paz”

11. Patxi Espinosa (Dr. Zhivago, de producción, y bromeando sobre lo que ha costado sacar adelante el proyecto en esta edición): “Angola Vis a Vis: trabajando (ku)duro”.

Esta iniciativa de cooperación cultural Vis a Vis se celebra cada año en un país distinto. Ha pasado ya por Senegal, Tanzania, Costa de Marfil, Cabo Verde, Etiopía o Sudáfrica con gran éxito en la selección de los grupos que, invitados luego a girar por toda España durante el mes de julio y con todo pagado, gustaron mucho al público español y fueron impulsados a la fama (como sucedió con los senegaleses Takeifa). Su pretensión es internacionalizar la música africana y fortalecer su presencia en España, según palabras del responsable de Cultura y Educación de Casa África, Juan Jaime.

El otro ganador de esta edición ha sido Totó (Serpiao Tomás, 1980), crecido sin padre al calor del barrio chabolista de Samba, en Luanda; del góspel de las iglesias locales de la mano de las mujeres de su familia, todas coristas, y de las versiones de toda canción que pillaba. Una guitarra prestada por un amigo le animó a crear un estilo propio fusionando estilos tradicionales y rumba congoleña y a presentarse a concursos de los que salió siempre airoso gracias a su calidad. Tiene tres discos ya publicados, alguno muy íntimo, sobre fases difíciles de su vida: alcoholismo y desasosiego existencial, entre otros, de los que se ha recuperado. Lo llaman Hijo de la Luz en su tierra. Vida das Coisas es el título del primero, un canto también a lo cotidiano, Batata Quente y Filho da Luz, los siguientes. Jose Esteves Cacunga, su manager, representa siempre a artistas de origen humilde, asegura. Una condición nada excepcional en un país tan valioso y de renta tan desigual.

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