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Un juez paraliza las obras para rehabilitar las Atarazanas de Sevilla

Los trabajos en el astillero del siglo XIII, de más de 10 millones, se retrasan indefinidamente

Atarazanas de Sevilla
Interior de las Reales Atarazanas de Sevilla, en 2009.

A un paso del río Guadalquivir y la Giralda se erigen siete impresionantes naves que albergan un silencio insólito en el bullicioso centro de Sevilla, pero que sobre todo cobijan historia y belleza. Las Reales Atarazanas de Sevilla, mandadas construir por Alfonso X El Sabio en 1252, han estado abandonadas durante décadas con la excepción de un par de exposiciones itinerantes, a la espera de su rehabilitación.

Este otoño el antiguo astillero —desde el que durante siglos salieron navíos para explorar el mundo— estaba a punto de romper su silencio con el inicio de sus obras en diciembre, para convertirse en un centro cultural que explotara la relación del viejo continente con América tras una inversión de 10 millones. Sin embargo, a un mes escaso del arranque de los trabajos en este edificio Bien de Interés Cultura (BIC), un juez los ha paralizado tras el recurso de la asociación conservacionista Adepa.

La decisión sigue a la recomendación de Icomos, órgano asesor de la Unesco, que la pasada primavera sugirió a la Junta que suspendiera el proyecto para ajustarse al Plan Nacional de Arquitectura Defensiva del Ministerio de Cultura.

Ahora el juez Francisco Pleite, titular del Juzgado de lo Contencioso Administrativo 9 de Sevilla, estima que la ejecución de la obra, financiada por la Fundación La Caixa y con los parabienes del Ayuntamiento de Sevilla y la Junta, "causaría perjuicios irreversibles en el edificio". El magistrado especifica que el proyecto del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra afectaría a las pilastras del siglo XIII.

"La extracción de las 128 barras de las pilastras y los 289 micropilotes dejarían inevitablemente huella sobre el edificio, que quedaría marcado para el futuro", reza el auto fechado ayer 20 de octubre. El juez subraya asimismo que las obras incluyen la perforación de los micropilotes, que la maquinaria produciría "vibraciones sobre el edificio" y que sería necesario atravesar verticalmente el suelo del edificio con 289 perforaciones. "La ejecución de los micropilotes afectaría a los restos arqueológicos, y sin bien podría ser reversible al desmontarlos, no hay lugar a dudas que dejaría señales en el edificio y podría destruir restos arqueológicos".

El juez fija que debe prevalecer la protección del edificio —monumento histórico artístico desde 1985— frente al tenue interés de ejecutar las obras de las Administraciones. El magistrado dice que de momento no puede ponderar si a La Caixa le corresponde una compensación por el parón de las obras.

Adepa (Asociación de Defensa del Patrimonio de Andalucía) asegura que ha evitado un proyecto que "no respeta la normativa vigente, ni el pasado, ni las posibilidades del edificio". Los conservacionistas critican la nula voluntad de diálogo mostrada por el Consistorio, la Junta, La Caixa y Vázquez Consuegra.  "Una vez actuado sobre los pilares y destruido el salón de actos de Barrionuevo, el daño hubiera sido irreversible", sostiene Adepa en un comunicado.

Adepa estima que era necesario un estudio arqueológico para que las obras avanzaran, dado que se introducirían encepados, escalera mecánica y "elementos ajenos a una construcción de esa época". Además, avanza que si finalmente los tribunales le dan la razón denunciarán por la vía penal a los técnicos de la Gerencia de Urbanismo y de la Junta de Andalucía.

El Gobierno andaluz se ha limitado a mostrar su respeto por la resolución judicial, que comentan sus abogados estudiarán en los próximos días.

El proyecto de rehabilitación de las Atarazanas ha estado rodeado de polémica desde su inicio. En 2009 La Caixa anunció que instalaría su único CaixaForum andaluz en las viejas naves, pero tres años después se echó atrás y reubicó su centro cultural en la Torre Pelli. Finalmente, en 2014 optó por una solución intermedia: trasladaba el CaixaForum pero pagaría 10 millones para levantar un centro cultural con la vista puesta en América cuyo futuro acaba de suspender la justicia.

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