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Justicia Animal denuncia al Real por usar un toro enorme en ‘Moisés y Aarón’

La asociación animalista cree que se está vulnerando la Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid

Una escena de 'Moisés y Aarón' en la Ópera de París.

Justicia Animal ha denunciado hoy miércoles al Teatro Real por usar un toro enorme en Moisés y Aarón, la ópera de Schönberg que se estrenó en la noche del martes en el recinto madrileño. La asociación animalista cree que el teatro está vulnerando la Ley de Protección Animal de la Comunidad de Madrid por utilizar un toro en la representación.

Está versión de Moisés y Aaron está dirigida por Romeo Castelluci y el martes fue la primera vez que la obra inconclusa del compositor austriaco se representó en el Real. En ella aparece el toro Easy Rider, un charolés de 1.500 kilos al que, según Justicia Animal, se le somete a maltrato.. Según esta asociación, el Real estaría vulnerando el artículo 4 de la Ley 1/90 de Protección Animal de la Comunidad de Madrid, que prohíbe la utilización de animales "en espectáculos, peleas, fiestas populares y otras actividades que impliquen crueldad o mal trato, puedan ocasionarles sufrimientos o hacerles objeto de tratamientos antinaturales".

La asociación afirma que en la obra el toro tiene dos apariciones "de aproximadamente 20 minutos" y que en la primera está "inmóvil (...) en una urna de plexiglás transparente": "No hace falta ser muy listo para comprender que un toro de 1.500 kilos no pinta nada en un escenario", sostienen. "Es claramente una situación antinatural y sin lugar a duda muy sospechoso que quede quieto sin moverse, pudiendo estar el animal sedado o drogado, por lo que hemos solicitado que se le haga una analítica para comprobar si da positivo a algún tipo de droga", dicen.

Fuentes del Real han asegurado que es "radicalmente falso" que se drogue al animal y han recordado que es un toro manso, no de lidia, y que, por su pedigrí, está "muy habituado a ser exhibido en ferias". Sus movimientos son muy lentos, y no ha sido "amaestrado" para esta función sino que sus dos cuidadores han introducido en su rutina "llevarle desde la cuadra que está dispuesta al lado del Real —en el Palacio Real— a otra en la que hay música".

El director general del teatro, Ignacio García-Belenguer, recordaba en la presentación de esta ópera que al toro "se le saca, pasea y lava" cada día y que se han comprado 600 kilos de paja y 1.000 de heno para atender sus necesidades de descanso y de comida.

El teatro, según García Belenguer, ha cumplido con todos y cada uno de los requisitos para que el toro pueda ser figurante en las funciones de Moisés y Aaron, que se prolongarán hasta el día 17 de junio. Entre ellos están el permiso de la Dirección General de Agricultura y Ganadería de la Comunidad de Madrid.

La polémica, primero en Francia

En Francia, donde la obra se representó en París antes de su llegada a Madrid, diferentes colectivos decidieron movilizarse en una recogida de firmas —30.000— que elevaron a la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, conminándola a retirar al bóvido de la ópera. Consideraban que suponía un caso inequívoco de maltrato animal, no tanto por el estrés que pudieran suponer al mamífero dos horas de dodecafonismo como porque sostenían que Easy Rider actuaba drogado —no sería la primera estrella en semejante situación— y que resultaba vejatorio someter al animal a un espectáculo operístico. La ministra eludió pronunciarse.