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Así descubrieron los inspectores de Cultura el fraude del taquillazo

Los informes elaborados por los ‘detectives’ del ministerio constatan la gran trampa de algunos exhibidores, distribuidores y productores

Tabla de películas con desfases de entradas, como 'De mayor quiero ser soldado' Ampliar foto
Tabla de películas con desfases de entradas, como 'De mayor quiero ser soldado'.

Sorprende la frialdad con que las exhibidoras de las películas implicadas en el fraude del taquillazo convertían salas vacías (o con el inspector del Ministerio de Cultura como único espectador) en hervideros de público. Y cómo filmes que apenas sumaban en una semana diez o doce asistentes en cualquier sala de la geografía española cosechaban de pronto 1.657 espectadores en un único local, por ejemplo en los multicines Paraíso Mirasierra, de Madrid. Todo ello con la finalidad de lograr los mínimos necesarios para acceder a las subvenciones que concedía el Ministerio de Cultura a películas españolas: 60.000 espectadores, o 30.000 para filmes en lengua no española, pudiendo alcanzar la ayuda un máximo de un millón y medio de euros.

Según nuevas diligencias judiciales en poder de EL PAÍS, en la semana del 28 de septiembre al 7 de octubre de 2012, a las 16.30, estaba prevista la emisión del filme De mayor quiero ser soldado, dirigido por Christian Molina y coproducido por Canónigo Films (una de las productoras investigadas por los jueces en este fraude, que se salda ya con 14 imputados entre productores, distribuidores y exhibidores). En una de aquellas proyecciones, un empleado del cine entró a la sala y comunicó al único espectador (ignoraba que se trataba de un inspector de Cultura), que había “un problema técnico” y que no se iba a emitir la película. Algo parecido ocurrió con la sesión de la 22.15. Siete días después, sin embargo, el inspector miró los datos remitidos por la exhibidora a Cultura y leyó que en la misma sala en la que únicamente estuvo él había 117 personas; y otras 94 en la sesión de las 22.15. Y no solo eso: en otra sala adyacente, en la que tampoco había nadie y teóricamente debía proyectarse la película Mr. Nice, a las 22.00, supuestamente había 53 espectadores. Todo era mentira.

Los partes de los inspectores de Cultura que han aflorado en el fraude del taquillazo describen todo un rosario de prácticas reprobables por parte de algunos sectores del cine español: una cruda realidad que ha llegado a los juzgados y que afecta a muchas películas nacionales que consiguen ayudas públicas trampeando datos.

El 24 de octubre de 2012, los cines Paraíso Mirasierra emitían, a las 18.15 en la sala 1, Blancanieves, y en las 2 Los muertos no se tocan, nene. Viendo Blancanieves, el inspector contó 12 espectadores. Cuenta el inspector en su informe que Blancanieves empezó con diez minutos de retraso “debido a la escasez de personal”, ya que el único empleado tenía la triple función de taquillero, portero y proyeccionista. El filme Los muertos no se tocan, nene ni siquiera se proyectó. “No había nadie y la luz estuvo en todo momento encendida”, señala el inspector. La sorpresa se la llevó una semana después al observar los datos enviados por el cine a Cultura: los 12 espectadores que había contabilizado en Blancanieves se habían convertido en cinco, y también resultó que la sala vacía de Los muertos no se tocan, nene había tenido 168 espectadores (y más de 1.600 asistentes a lo largo de la semana).

El informe del inspector sobre 'De mayor quiero ser soldado'. ampliar foto
El informe del inspector sobre 'De mayor quiero ser soldado'.

Películas infladas

Las películas Mr. Nice, De mayor quiero ser soldado y Los muertos no se tocan, nene son de las más infladas de forma fraudulenta en su número de espectadores de entre las 42 que están bajo la lupa de los jueces. Otro ejemplo: en la semana del 8 al 17 de septiembre de 2012, Los muertos no se tocan, nene no bajó de los 116 espectadores en cada una de sus sesiones. Al final de la semana cosechó 1.627 falsos asistentes. Falsos porque en el muestreo que hizo en persona el inspector apenas vio a varias personas, incluido él. Junto a dicha película, ese multicine tenía en cartelera Carmina o revienta (que no está implicada en el taquillazo), dirigida por Paco León. En esa semana, este filme solo contó con 23 espectadores reales, según los datos que pasó la exhibidora, Séptimo Arte, una de las investigadas, al Ministerio de Cultura.

Otro inspector detalla lo siguiente en su estadillo respecto a un cine de la madrileña Calle de Nuria: “En horario de las 17.30 se anuncia tanto en taquilla como en el hall del cine la proyección de la película Los muertos no se tocan, nene. Personado el inspector actuante solicita una localidad a la señorita que atiende la taquilla, quien me responde que va a contactar con el proyeccionista para ver si se proyecta la mencionada película. Tras hablar telefónicamente con la persona encargada de la proyección me indica que no es posible el pase de este filme, ofreciéndome la posibilidad de entrar en otra sala, hecho que rechacé. Por tanto, ratifico que no hubo proyección de la mencionada película y que no asistió espectador alguno a la misma”.

investigacion@elpais.es

“Se inventan la cifra hasta cubrir el cupo”

Otra de las películas investigadas en el llamado taquillazo y dentro del marco de las indagaciones judiciales que desarrollan cuatro jueces de la plaza de Castilla de Madrid es Holmes & Watson, Madrid Days, de José Luis Garci. Los inspectores hicieron un seguimiento en numerosas salas, entre ellas los cines Arcca de Calahorra (Rioja). En la sesión de las 18.15 del 6 de marzo de 2013 sólo había dos espectadores. Una semana después, la sala comunicó que a esa sesión habían acudido 34 personas y, a lo largo de la semana, un total de 612.

En gran parte de las películas investigadas se aprecia algo inusual: los incrementos más notables de espectadores se producen cuando avanzan las semanas desde el estreno y se acerca la fecha de retirada de la cartelera. “Se dan cuenta de que no han alcanzado la cifra que da opción a la subvención y se la inventan hasta cubrir el cupo”, señalan las fuentes jurídicas consultadas.

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