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ERC pacta con Colau y el PSC la subida de la tasa de terrazas y del IBI en Barcelona

El pacto sobre los impuestos municipales allana un acuerdo de presupuestos en enero

Colau y Maragall el día de la investidura de la alcaldesa.
Colau y Maragall el día de la investidura de la alcaldesa. EL PAÍS

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, celebrará la Navidad con parte del trabajo hecho: si no hay ningún susto, el pleno de este viernes aprobará la subida del grueso de las ordenanzas (tasas e impuestos municipales) y también la ordenanza que detalla el funcionamiento de la Zona de Bajas Emisiones que entrará en vigor el 1 de enero. En las dos votaciones contará con los votos de ERC tras acordar algunas modificaciones. Colau confía en rematar en enero la segunda parte de las negociaciones, las del presupuesto de 2020. El gobierno de los comunes y el PSC entiende que, igual que en el Parlament, el acuerdo fiscal allana el de las cuentas.

El grupo municipal de ERC anunció este martes que apoyará la mayoría de las ordenanzas fiscales, que durante el ejercicio 2020 tendrán incrementos notables, y son la clave del crecimiento de un 9% del presupuesto presentado en octubre pasado. Entre las tasas que suben figura la que los bares y restaurantes pagan por tener mesas en la calle (que ERC ha negociado que sea solo de un tercio de la subida inicialmente planteada), el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), el de circulación, la tasa de alcantarillado, la grúa cuando se lleva un coche mal aparcado o la de los permisos de obras. La tasa que quedará pendiente aprobar es la que se cobra por aparcar en la calle: los republicanos quieren ampliar las zonas de pago y exclusivas para residentes.

El concejal de ERC Jordi Coronas celebró haber conseguido “unas ordenanzas más justas, redistributivas, para que respondan a un objetivo político y social, no solo recaudatorio”. Además de la rebaja en la subida planteada a las terrazas, ERC ha conseguido una mayor bonificación del impuesto de circulación a los vehículos con etiqueta ECO (era del 25% y pasa al 50%). Sobre la ordenanza que regulará la ZBE, Coronas dio por hecho el sí de su formación: “No pondremos palos en las ruedas para que, aunque sea con un acuerdo de mínimos, prospere”.

El grupo municipal de Junts per Catalunya anunció que se abstendrá en las ordenanzas. Los neoconvergentes han conseguido introducir modificaciones como rebajas en los permisos de obras que mejoren la eficiencia energética o más ayudas en el pago del IBI a familias vulnerables que no pueden afrontar las subidas derivadas de la revisión catastral. Junts per Catalunya, con todo, no votará a favor de las ordenanzas porque no está de acuerdo en la subida aplicada a las terrazas, apuntó la concejal Elsa Artadi.

Desde el gobierno municipal, el concejal de Presidencia y Presupuestos, Jordi Martí, celebró un acuerdo que permiten disponer de “recursos para los servicios públicos”. “Las ordenanzas son claramente de izquierdas, progresivas, paga más quien más tiene”, señaló. Y con mirada larga apuntó que “es un gran objetivo conseguido, que facilita los que quedan durante el mandato” y que “allana el camino para aprobar el presupuesto”.

Martí restó importancia al hecho de que no se puedan cerrar todavía los presupuestos y recordó que las ordenanzas deben estar aprobadas el 31 de diciembre, mientras las cuentas pueden esperar unas semanas más. En un tono muy conciliador, el edil destacó el “espacio de confianza que se ha creado” y se mostró convencido de que habrá acuerdo para las cuentas. “Hay mucha letra pequeña y en eso estamos”, zanjó.

66 millones de euros más

De hecho, en una negociación de presupuestos, si se cierran los ingresos (como son las ordenanzas fiscales) ya está hecho gran parte del trabajo. Con el acuerdo de ordenanzas alcanzado, se ingresarán 66 millones de euros de los 150 que el ejecutivo contemplaba. Sobre la diferencia, Martí aseguró que los 150 millones se alcanzarán con tasas que quedarán aprobadas en las próximas semanas o meses: el recargo municipal de la tasa turística que autorizará la Generalitat, la futura tasa municipal de gestión de los residuos, y la subida de las zonas verde y azul.

Respecto a las conversaciones del presupuesto, que ya en septiembre los republicanos se ofrecieron a pactar, Coronas señaló que “las negociaciones están muy verdes”. Para aprobar las cuentas municipales, los republicanos piden 100 millones más de inversiones. Más optimista fue Elsa Artadi, que aseguró que “los calendarios van bastante en paralelo” y que “se buscan formas para que haya un amplio consenso en los dos lados [Ayuntamiento y Generalitat]”.

La subida de la tasa de terrazas se modera

El acuerdo alcanzado entre el gobierno de la alcaldesa Ada Colau y ERC sobre la tasa que pagan las terrazas por ocupar espacio público consiste en que la subida planteada se moderará. En síntesis, los aumentos, que en algún caso eran de hasta 14 veces más de lo que algún local paga ahora, se moderarán un 33%. Los republicanos habían pedido una rebaja lineal en toda la ciudad del 40%.

Pese a moderar la subida planteada, el Gremio de Restauración sigue sin estar de acuerdo con la subida y critican que la tarifa máxima sea de mil euros por mesa y año (2,7 euros al día, en puntos como La Rambla, el mercado de la Boqueria, la rambla de Catalunya o el paseo de Gràcia). Aseguran que en la Gran Via de Madrid las terrazas pagan 250 euros al año por mesa. La semana pasada, los restauradores amagaron con llevar la ordenanza a los tribunales.

Ayer, los restauradores recibieron el apoyo de los comerciantes de Barcelona Comerç y Barcelona Oberta, que consideraron que la subida “irremediablemente tendrá efectos negativos sobre los ejes comerciales”. Entienden que las tasas provocarán una subida de precios y que habrá bares que dejen de ser viables.

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