Una tarde de aburrimiento
Corrida de tres hierros, mansa y descastada, y tres toreros sin chispa

Manso de salida, manso en el primer tercio y manso en la muleta, el primero de Sebastián Castella. Además, flojeó de vez en cuando doblando las patas delanteras. Castella le buscó las vueltas, pero no encontró solución en medio de una faena que no tuvo sentido. El cuarto, el primer Jandilla del lote de tres, fue como una polvorilla en la muleta. Impetuoso, repetidor, de mucho humillar, el mejor toro de una tarde de descastados animales. El comienzo de faena fue explosivo, una combinación de pases cambiados por la espalda, bien por la derecha, bien con la muleta en la izquierda. Muy decidido con él Castella, en faena algo mecánica, con los mejores momentos en el toreo en redondo. Poderoso por esa mano derecha y sin acople al natural. El final fue de cercanías, con alardes que gustó a la gente. Quiso matarlo en la boca de riego y pinchó en el primer intento. Se perdió un posible trofeo.
Anovillado de tipo, “lavadito de cara” según el argot, sin aparentar los 590 kilos que anunciaba la tablilla, el primero de Manzanares que también tuvo su dosis de mansito. Distraído en cuanto atisbaba las tablas, tuvo cierta fijeza cuando Manzanares se enfadó con él y le puso la muleta por pantalla. Espejismo puro, pues el toro volvió pronto a las andadas de su descastada condición. Solo un intento de toreo al natural que no cuajó. La espada enfrió más un trabajo sin relieve.
Toro y torero se enfriaron pronto en la quinta baza de la corrida. El toro de Jandilla embistió por obligación y la faena burocrática de Manzanares tampoco alcanzó brillantez alguna. Lo intentó especialmente en una larga tanda con la izquierda, sin resultado alguno. Con el toro reculando de la muleta, el alicantino, aburrido, se fue a por la espada.
Buen gusto y torería de Pablo Aguado con el tercero, que entendió las fuerzas justas del toro. Torería en el comienzo, ganando terreno, por trincherillas y un molinete para poner el toro fuera del tercio. A partir de ahí, una faena distinguida, sin molestar al toro, ni de gran llegada, algo fría también. Templados muletazos siempre por el pitón derecho y una serie con la izquierda no completa, pero salpicada de algún natural muy compuesto. El final también tuvo el buen gusto por bandera. Pero la espada no fue su aliada.
En el sexto, otro de Jandilla hecho un marmolillo en la muleta, Aguado se empeñó en sacar agua de pozo seco. Faena larga, insistente, anodina, vacía de contenido.
Dato final: ninguno de los tres espadas participó en quites en el toro de sus compañeros. Pacto de no agresión. Y aburrimiento general. Una pena.
Por la mañana, se celebró el tradicional festejo de rejoneo, con la participación de Andy Cartagena, Diego Ventura y Lea Vicens, ante toros de María Guiomar de Moura. El triunfador fue Ventura, que obtuvo una oreja de cada toro; Andy Cartagena, ovacionado en sus dos turnos, además de un aviso en el cuarto, y Lea Vicens, palmas tras aviso en su primero y silencio tras dos avisos en su segundo.
Puerto San Lorenzo, Ventana del Puerto, Jandilla-Vegahermosa/Castella, Manzanares, Aguado
Toros de Puerto de San Lorenzo (1º y 2º), Ventana del Puerto (3º) y Jandilla-Vegahermosa, el resto, desiguales, pero correctos de presentación. Mansistos en general, faltos de casta, sin ofrecer problemas insalvables. Nobles, también. El mejor, el cuarto de la tarde.
Sebastián Castella: cuatro pinchazos _ aviso_ (pitos); pinchazo _ aviso_ (saludos).
José María Manzanares: pinchazo, media y estocada trasera (silencio); estocada (silencio).
Pablo Aguado: dos pinchazos y media (saludos); pinchazo hondo (silencio).
Plaza de toros de Valencia. Quinto festejo de Fallas. 15 de marzo. Casi tres cuartos de entrada (unos 7.000 espectadores).
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