La paradoja argentina: la mejor temporada turística de la década convive con la mayor ola de covid

La contagios escalan hasta los 95.000 este miércoles, el mayor registro desde el inicio de la pandemia

Decenas de personas esperan por un test de antígenos en la ciudad balenaria de Mar del Plata, 400 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, el 29 de diciembre de 2021.
Decenas de personas esperan por un test de antígenos en la ciudad balenaria de Mar del Plata, 400 kilómetros al suroeste de Buenos Aires, el 29 de diciembre de 2021.DIEGO IZQUIERDO (AFP)

Argentina vive dos récord estadísticos simultáneos y contradictorios. La temporada de verano inició en enero con los centros turísticos de todo el país al límite de su capacidad; al mismo tiempo, la cantidad de contagios por covid-19 se ha disparado hasta cifras jamás alcanzadas desde marzo de 2020, cuando arrancó la pandemia. El Gobierno de Alberto Fernández se debate entre controlar con más restricciones la propagación del virus o alentar los viajes, y la circulación de personas, para salvar a un sector que lleva dos años al borde del colapso. Ha optado por lo segundo.

Este miércoles, el ministerio de Salud reportó 95.159 casos positivos de coronavirus, la mayor cifra jamás alcanzada para una sola jornada. La anterior se había registrado el martes, cuando los contagios llegaron a 81.210. La tasa de positividad entre los testeados también ha sido altísima: 52%, cinco veces más que el 10% que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS). Se puede suponer, entonces, que los casos son muchos más. Las autoridades argentinas confían que las altas tasas de vacunación mantendrán la situación epidemiológica bajo control, con las camas de terapia intensiva casi sin ocupación por la covid y las muertes en un mínimo. El día récord, las víctimas apenas superaron el medio centenar. El 84% de los argentinos tiene al menos una dosis de la vacuna contra el coronavirus, el 72,9% tiene dos y un 14% ya ha recibido una tercera de refuerzo.

Mientras los casos crecen, la Casa Rosada pone dinero del Estado para promocionar el turismo. El plan PreViaje lleva invertidos este año 50.000 millones de pesos, unos 463 millones de dólares al cambio oficial, en reintegros. El sistema es simple: el Gobierno da al turista interno un crédito del 50% de lo que gaste en agencias de viaje, alojamiento o pasajes. El dinero devuelto se carga en una tarjeta que el usuario puede usar para cancelar gastos en su próximo viaje. El ministro de Turismo, Matías Lammens, consideró el sistema “la política pública más importante en la historia del turismo, entre otras cosas, porque puso en marcha a un sector muy importante en la economía en el momento más difícil”. “Es una herramienta fundamental para fortalecer las economías regionales y fomentar una distribución de recursos con perspectiva federal”, dijo. El movimiento de turistas es este año entre es un 20% un 25% más alto que en los dos años anteriores a la pandemia, según datos oficiales.

La ocupación hotelera en los balnearios atlánticos más concurridos de Argentina, como Mar del Plata y Villa Gesell, en la provincia de Buenos Aires, están cerca del 100%. Lo mismo pasa en otros destinos populares, como Bariloche, las sierras de Córdoba o las Cataratas del Iguazú. Paradojas argentinas, no es solo el PreViaje el responsable del récord. Cuando la crisis arrecia, y el peso pierde su valor a diario, como ahora, el turismo interno vive sus mejores temporadas. Sin dólares para gastar en el exterior, aquellos que normalmente optan por Miami, Punta del Este en Uruguay o Europa prefieren gastar sus pesos en casa. El problema es que este año, el récord turístico coincide con el peor momento de la pandemia en Argentina.

El ministro de Salud de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Kreplak, dijo el martes que para evitar que la situación se descontrole, hacen “una revisión semanal de la situación epidemiológica”. El lunes hubo “récord de casos en la provincia. En siete semanas tuvimos 2.100% más casos. Tenemos casi 30.000, pero se ha disociado la cantidad de los casos con la gravedad de los cuadros. No ha habido subas significativas de las internaciones”, dijo Kreplak durante una rueda de prensa en Villa Gesell, junto al mar. Además del ministro de Salud, estaba el ministro de Producción, Augusto Costa, evidencia del desafío que enfrentan. “Desde el punto de vista de la actividad, vivimos una temporada récord. Es una conquista y tenemos que garantizar que se sostenga”, dijo. Reducir la circulación de personas, cerrar restaurantes o limitar aforos en los centros turísticos no está en la agenda de las autoridades. “La vacunación nos permite que la presión del sistema sanitario no tenga nada que ver con la del año pasado. Hoy tenemos otras perspectivas sobre la actividad y la temporada”, agregó Costa.

Para mantener el impulso del PreViaje, el Gobierno sumó otro incentivo: congeló los precios de los servicios turísticos hasta el 15 de marzo. Con un 50% de inflación anual no es fácil para los argentinos anticipar los gastos de sus vacaciones. Mientras tanto, los centros de testeo en los balnearios están colapsados. La gente espera hasta tres horas en fila para realizarse una prueba gratuita de antígenos. Todo sea por un poco de sol.

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Sobre la firma

Federico Rivas Molina

Es corresponsal de EL PAÍS en Argentina desde 2016. Fue editor de la edición América. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona.

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