La crisis del coronavirus

El Gobierno confía en terminar toda la desescalada a finales de junio

La fase cero comienza desde ya, con atención individualizada y con cita previa en los comercios

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una rueda de prensa. En vídeo, sus declaraciones sobre la desescalada del estado de alarma.

España ha optado por una vía diferente a la de otros socios europeos como Francia o Italia. El programa español para la desescalada, que oficialmente se llama “plan para la transición hacia una nueva normalidad”, no tendrá finalmente fechas precisas para la reapertura de comercios, playas o bares, como sucede en otros países cercanos. Pero sí tiene una muy importante: el Ejecutivo quiere tener toda la desescalada completada en ocho semanas, a finales de junio, según el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

El Gobierno confía en llegar entonces a la “nueva normalidad”, esto es con limitaciones por la presencia del virus, pero se salvaría así el verano, un momento fundamental en un país donde el turismo ocupa el 12% del PIB. Para julio, cuando empieza el pico de la temporada, si la evolución de la epidemia lo permite, la desescalada estaría concluida, aunque el Ejecutivo aún no da fechas de la reapertura de fronteras, algo que tendrá que ser consensuado con los socios europeos.

Después de cuatro semanas de intenso trabajo en medio de un enorme secretismo, el Gobierno ha presentado este martes su fórmula, muy diferente a la de sus socios, basada en un esquema de cuatro fases: 0, 1, 2 y 3, y sin fechas concretas para cada paso.

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“La desescalada será gradual, asimétrica y coordinada. Lo vamos a hacer por fases, la unidad será la provincia o la isla, no habrá movilidad entre provincias o islas”, ha resumido Sánchez al explicar el plan en rueda de prensa.

La idea, por tanto, es recuperar poco a poco el movimiento pero sin desplazarse entre provincias hasta que no termine la desescalada a finales de junio. Sí se permitirá ese movimiento para ir a trabajar de una provincia a otra, como sucede ahora, y para algunas situaciones extraordinarias como un velatorio, ha explicado el presidente.

Lo que no podrán hacer los ciudadanos, ha aclarado expresamente Sánchez, es ir a sus segundas residencias si están en otra provincia hasta que no termine la desescalada, esto es a finales de junio. Se pretende así evitar que el virus se mueva de los territorios más afectados, como Madrid y Barcelona, a otras menos tocadas en las costas y zonas de recreo.

El Gobierno ha estado retocando el plan hasta el último momento en una larga reunión del Consejo de Ministros, lo que ha provocado un nuevo retraso de la comparecencia de Sánchez. La cita de los 23 ministros empezó de hecho con retraso porque el texto llegó muy tarde, y no había tiempo para estudiarlo con lo que se les dio un poco de margen.

La reunión ha sido muy intensa porque varios ministros querían hacer modificaciones sobre cuestiones que afectaban directamente a sus sectores, y que no habían sido consensuadas previamente dada la reserva total con la que se trabajó el documento. Aún así, todo se ha hecho sin grandes discusiones, según varios ministros.

Cuatro fases: de 0 a 3 en ocho semanas

La fase 0 ha comenzado ya y con ella llegan ciertas aperturas. A lo largo de esta fase, los negocios podrán empezar a funcionar con cita previa y siempre cumpliendo medidas de seguridad y distancia social, aunque el Gobierno no ha aclarado la fecha concreta de este inicio. El presidente puso el ejemplo de los restaurantes, que aunque todavía no podrán abrir sus puertas al público, sí podrán dar comidas para llevar. Fuentes del Gobierno añaden otros: gimnasios o peluquerías con cita previa y atención individual.

En restauración, lo primero que se abrirá serán las terrazas con reducciones de aforo del 30%. Será en la fase 1, que llegará el 10 de mayo a todas las provincias que cumplan los criterios epidemiológicos, cuyas cifras concretas (tales como casos por 100.000 habitantes) todavía no se han concretado. El 4 de mayo empezará la desescalada en algunas islas como La Graciosa, el Hierro y La Gomera en Canarias o Formentera en Baleares, que pasarán directamente a la fase 1.

Durante esta fase, en la reapertura de locales, habrá horarios especiales para la población más sensible como los ancianos. En la fase 2 se abrirían por ejemplo los locales con garantías de separación.

Los cursos escolares no se reanudarán hasta septiembre pero en la fase 2 pueden reabrirse algunos centros para recuperaciones, la Selectividad o ayudas para los padres de niños menores de seis años que tengan que ir a trabajar.

Todo está detallado en el texto del Gobierno. Así sucede también en asuntos de cultura, una cuestión especialmente sensible. Como cualquier otro negocio, las librerías podrían atender con cita previa desde ya, pero habrá que esperar a la fase 1 para abrir sus puertas con más normalidad. En ese estadio también comenzará la apertura de museos, con un tercio de su aforo. Arrancarán en ese momento los espectáculos culturales de menos de 30 personas y un tercio del aforo en recintos cerrados y con menos de 200 al aire libre siempre que sean sentados y manteniendo la distancia de seguridad. También volverían algunos rodajes con medidas de protección. En la fase 2 abrirán cines, teatros o salas de exposiciones y espectáculos al aire libre hasta 400 personas o 50 en lugares cerrados. Y ya en la fase 3 se podría pasar en cines y teatros a un 50% de aforo. Este es el ritmo que plantea el texto. Y siempre que se pueda garantizar la separación.

Todo se basa en el mismo sistema, explican fuentes gubernamentales: se trata de ir jugando con la capacidad de los recintos, los aforos, la distancia de seguridad y las medidas de higiene para ir siendo más permisivos conforme avanzan las fases.

Revisiones cada dos semanas

La duración mínima de la desescalada será de mes y medio. Cada dos semanas se revisarán las fases ya que este es el periodo de incubación del coronavirus. El Gobierno planea que no dure más de ocho semanas, por lo que a finales de junio se llegaría a la “nueva normalidad”, esto es, justo cuando arranca la temporada más fuerte de verano.

El texto que se ha trabajado en el Consejo de Ministros se divide como una especie de gran cuadro de actividades —laborales, personales, culturales, deportivas, turísticas, de culto— y explica con detalle qué se podrá hacer en cada una de esas fases y los cambios que supone cada salto, pero no cuándo llegarán estos cambios de fase.

Se establece una serie de marcadores para pasar de una a otra, pero las decisiones se tomarán de forma coordinada entre el Gobierno y las autonomías y se revisará cada dos semanas. Sánchez dejó muy claro que habrá coordinación y criterios objetivos, con marcadores que se harán públicos, pero será el Ministerio de Sanidad quien decida el ritmo de la desescalada en cada provincia, y no las comunidades autónomas, pese a que algunas de ellas reclaman tomar estas decisiones.

“Si tenemos que elegir entre la prudencia y el riesgo elegiremos la prudencia”, ha señalado Sánchez como aviso. “Vamos sin GPS, este plan es flexible, podemos perder lo que hemos conseguido, el virus sigue ahí, al acecho, hasta que tengamos una vacuna, y falta tiempo. Tenemos que combatir la impaciencia”, insistió.

El pistoletazo de salida llegará con los paseos de los adultos este fin de semana, aunque todavía no se han concretado los detalles de estas salidas, algo que hará próximamente una orden ministerial. A partir de ahí dar los siguientes pasos serán mucho más complejos.

LEA LOS PLANES DE DESESCALADA ANUNCIADOS POR PEDRO SÁNCHEZ

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