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La UE acuerda limitar por primera vez las emisiones contaminantes de los camiones

Los vehículos pesados deberán expulsar un 30% menos de partículas en 2030

Camiones en Spontin (Bélgica), en la autopista de Bruselas a Luxemburgo.
Camiones en Spontin (Bélgica), en la autopista de Bruselas a Luxemburgo. AP

Europa pone coto, por primera vez, a las emisiones contaminantes de los vehículos pesados. El Parlamento Europeo y los países de la UE han anunciado este martes un acuerdo para reducir un 30% las emisiones de dióxido de carbono de los nuevos camiones y autobuses en 2030 respecto a sus niveles de 2019. El arreglo fija también un objetivo intermedio del 15% para 2025. El pacto deberá ser refrendado en votación por la Eurocámara y los Estados miembros, pero tras el entendimiento de los negociadores, el camino para que los fabricantes estén obligados por ley a rebajar el impacto ambiental de estos transportes aparece despejado.

La luz verde ha costado nueve meses. En mayo del año pasado, la Comisión Europea propuso los mismos umbrales que hoy han sido aprobados. En noviembre, la Eurocámara, tras un debate en el que los diputados se dividieron entre ambición y realismo, apostó por unos niveles más elevados de los finalmente conseguidos, concretamente del 20% en 2025 y el 35% cinco años después. Con los Estados miembros alineándose con las cifras de Bruselas, la negociación se cerró con unos márgenes ligeramente más benevolentes para los fabricantes, pero el Parlamento ha logrado incluir en el texto el objetivo de que un 2% de las ventas sean vehículos de cero y bajas emisiones a partir de 2025 para que las empresas busquen alternativas a los camiones de diésel, altamente contaminantes.

La hoja de ruta siembra cierta inquietud en la industria automovilística, pero contenta a casi todos los implicados: instituciones comunitarias, Gobiernos de la UE, y partidos y organizaciones ecologistas. "Hemos alcanzado un acuerdo ambicioso y equilibrado", ha señalado el comisario de Acción Climática, Miguel Arias Cañete. "Es un gran éxito que la UE vaya a actuar por primera vez ante las emisiones de dióxido de carbono de los vehículos pesados. Ayudará a reducir la contaminación en nuestras carreteras y a mejorar la calidad del aire", ha destacado Florent Marcellesi, eurodiputado de Los Verdes. Stef Cornelis, de la ONG Transport & Environment, una de las más influyentes de Bruselas en su campo, cree que esto es solo el comienzo. "Los estándares deberán ser más estrictos cuando sean revisados en 2022", advirtió.

La intención de las instituciones europeas es que la industria automovilística, presionada por unos objetivos fijos, reciba el mensaje de que ha de invertir en tecnologías menos contaminantes. Los fabricantes han tratado durante meses de rebajar unos listones que consideran demasiado elevado, pero no han tenido éxito. La patronal europea ACEA defendía una reducción mucho más pausada, del 7% para 2025 y del 16% para 2030, con el fin de dar tiempo al sector a adaptarse. Finalmente, la velocidad a la que deberán evolucionar ha quedado a años luz: prácticamente el doble de la que demandaban. Una vez perdida la batalla, la ACEA ha avisado de que la responsabilidad no puede recaer únicamente sobre las empresas. "No podemos esperar que los operadores de transporte comiencen repentinamente a comprar camiones eléctricos o de otro tipo si no es posible cargar fácilmente los vehículos en las principales autopistas de la UE", argumenta su secretario general, Erik Jonnaert.

"Será complicado alcanzar unos objetivos tan desafiantes", coincide Sigfried de Vries, su homóloga de la CLEPA, la Asociación Europea de proveedores de automoción. Desde la entidad asumen que con el acuerdo climático de París en el horizonte, la transformación es inevitable, pero han tratado de convencer a los negociadores de que unos límites demasiado altos pueden dañar la competitividad de las compañías europeas y provocar una importación masiva de baterías chinas para cumplir con las metas.

Los Verdes recuerdan que Estados Unidos, Japón y China ya aprobaron normativas de emisiones para estos vehículos, y que Europa era una excepción. Sin embargo, la industria auxiliar estima que no había sido necesario porque los camiones europeos ya están entre los más eficientes del mundo. "Pese a que el transporte de mercancías ha aumentado en más de un tercio desde 1995, las emisiones apenas han crecido", rebate De Vries.

Los camiones representan solo un 6% de los vehículos que circulan en las carreteras europeas, pero son responsables de un 27% del total de emisiones procedentes de este tipo de transporte. La nueva norma pretende acortar en parte ese abismo: Bruselas habla de una reducción de emisiones de dióxido de carbono de 54 millones de toneladas entre 2020 y 2030, el equivalente a todas las que lanza en un año Suecia, un país de 10 millones de habitantes.

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