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Ribera responde a la patronal del autómovil que la fecha del veto al coche de combustión es “prudente”

Anfac asegura que el gobierno trata el proyecto de ley solo como un documento de trabajo

Un atasco en el centro de Madrid.
Un atasco en el centro de Madrid.

La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha admitido este miércoles que el borrador de la ley sobre el cambio climático, que apuesta por vetar en 2040 la venta de vehículos de combustión, es ambicioso, aunque también ha defendido que la fecha "está alineada con lo más prudente de los países de nuestro entorno". Ribera responde a la reacción de la patronal de fabricantes de automóviles Anfac, que se ha mostrado contraria al plan y que ha pedido al Ejecutivo de Pedro Sánchez que "recapacite". La ministra ha participado este miércoles en Barcelona en un encuentro de ciudades que luchan contra el cambio climático en el marco del congreso Smart City Expo.

El Gobierno, además, ha trasladado esta mañana a Anfac que el borrador de proyecto de ley es solo un documento de trabajo para analizar con los diferentes agentes implicados, según fuentes de la patronal automovilística. En el sector, no obstante, continúa el malestar por cómo se anunció el plan, sin avisar previamente a la industria del automóvil. El vicepresidente ejecutivo de Anfac, Mario Armero, ha llamado en el marco de las jornadas sobre el sector que se celebran en Barcelona, a “una transición ordenada, sin fechas ni cuotas”.

La ley del cambio climático, ha respondido la ministra Ribera, "no es una ley de la industria del automóvil, es un trabajo para cumplir los objetivos de París". "Y si queremos llegar a una neutralidad de emisiones en 2050, no se puede mirar para otro lado respecto a las emisiones que hoy representan la movilidad y el tipo de vehículos que circulan", ha argumentado. La ministra ha afirmado, con todo, que el Gobierno es consciente del peso que tiene la industria de la automoción: un 14% del empleo. Pero también ha recordado que los fabricantes españoles exportan el 85% de su producción y que el 65% "se destinan a mercados donde las limitaciones temporales [para la reducción de emisiones] son anteriores a 2040". "Países como Finlandia, Bélgica o Reino Unido adelantan estas fechas de venta de vehículos de combustión", ha señalado.

Ribera se ha referido a conversaciones previas con Anfac y los fabricantes en las que vio "un compromiso sincero por parte de todos de facilitar el proceso de cambio con un marco normativo que facilite estar bien posicionados a nivel mundial y mantener porcentajes de empleo".

En la industria del automóvil, sin embargo, se teme que un anuncio como el de ayer pueda tener un impacto en las ventas de coches a corto plazo, tal y como viene sucediendo en los últimos años con los motores diésel, pese a que no haya un verdadero horizonte final, sino solo un proyecto. Una caída en las ventas, explican, conlleva una falta de confianza de las multinacionales del sector en las plantas españolas y dudas sobre la conveniencia en la asignación de nuevos vehículos. Además, hay consenso en que se ha lanzado un plan ambicioso sin mencionar otras políticas inversoras de acompañamiento, como ha sucedido en Reino Unido y Alemania.

La Federación de Industria del sindicato UGT también ha lamentado este miércoles que el ministerio haya lanzado su propuesta sin tener en cuenta “el impacto” y sin haber adoptado medidas “para minimizar las consecuencias”. En un comunicado, el sindicato asegura que el anuncio pone “en serio peligro la estabilidad de los centros de trabajo y los miles de empleos directos e indirectos”.

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