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La agencia europea rechaza alargar la fecha de caducidad de los huevos

Afirma que hacerlo una semana aumentaría la salmonelosis un 40%

Las gallinas transmiten la salmonela a los huevos.
Las gallinas transmiten la salmonela a los huevos.

Una cosa son los yogures, y otra los huevos. La Agencia de Seguridad Alimentaria Europea (EFSA por sus siglas en inglés) rechaza aumentar las fechas de consumo preferente y de caducidad de los huevos, argumentando para ello que los estudios existentes hasta la fecha indican que cada semana que se prolongara el plazo supondría un aumento de las intoxicaciones por salmonela del 40%.

La EFSA ha explicado a EL PAÍS que el informe lo ha realizado a instancias de la Comisión Europea, que pidió un estudio encaminado a alargar esos plazos para evitar el desperdicio de comida, un problema económico, pero también social.

“La Salmonella [la bacteria que causa la salmonelosis] ha sido hasta 2005 la principal causa de infecciones alimentarias en la UE, con 200.000 casos al año y un coste anual de unos 3.000 millones de euros”, indica la agencia europea en su comunicado. Este impacto llevó a las autoridades europeas a poner en marcha una serie de medidas que han llevado a una reducción de las infecciones por esta bacteria (producida por huevos contaminados, pero también otros alimentos, como la carne de cerdo) de hasta el 50% desde 2005. Pero estos avances podían perderse si se acepta que se alarguen los tiempos de validez de los huevos.

“Si la fecha de consumo referente se prorroga de los 21 días a los 28 para los huevos, el riesgo de infecciones aumentaría en un 40% para los huevos sin cocinar y un 50% para los huevos a medio guisar respectivamente”, indica el informe que la EFSA ha realizado “basándose en el conocimiento científico actual”. “En el peor de los escenarios, cuando la fecha de consumo recomendada sería de 42 días y la de caducidad de 70 días” —otra de las posibilidades sugeridas por la comisión— el riesgo es alrededor del triple que el actual tanto para huevos sin cocinar como para los ligeramente guisados, añade. En estas categorías entran los crudos (por ejemplo, en mayonesas o algunas salsas o bebidas) como los huevos duros o fritos con la yema no completamente cuajada.

“Mantener los huevos refrigerados es la única amanera de reducir el creciente riesgo de infecciones debido a un prolongado almacenamiento”, ha explicado un portavoz de la EFSA. “En cualquier caso si las fechas de caducidad y consumo preferente se alargaran, más de tres semanas, el riesgo aumentaría, incluso con el sistema de refrigeración de las tiendas”. Con ello podrían ir al traste los logros conseguidos con “la reducción de la salmonela en las gallinas ponedoras, ya que los huevos son la principal causa de infecciones en la UE”, añadió el portavoz de la agencia.