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ERC quiere que Sánchez firme un compromiso con el diálogo político

El PSOE confía en que finalmente los independentistas se abstendrán tras una larga negociación

El presidente de la Generalitat, Quim Torra (derecha), junto a su vicepresidente, Pere Aragonés, en el pleno del Parlament.
El presidente de la Generalitat, Quim Torra (derecha), junto a su vicepresidente, Pere Aragonés, en el pleno del Parlament. EFE

Esquerra Republicana exige a Pedro Sánchez un compromiso por escrito donde se acote cómo será la mesa de diálogo político sobre Cataluña. Esa es la principal condición de ERC para abstenerse en la votación de investidura. Fuentes de la dirección de los republicanos ven necesario que el PSOE reconozca que su apuesta por la independencia es legítima aunque no la comparta. Tanto ERC como Junts per Catalunya lanzaron este viernes sendas propuestas para pactar algún tipo de “unidad estratégica”. El secesionismo quiere usar el peso de sus 23 diputados —incluyendo a la CUP— para presionar más a Sánchez, aunque los republicanos aseguran que negociarán en solitario.

Fuentes de Calàbria —la calle donde está la sede de Esquerra— insisten en que la única manera de abandonar el no a la investidura es una apuesta “real” por el diálogo y la negociación sobre Cataluña. Esta vendría, explican, de un “compromiso por escrito” firmado por el propio Sánchez en el que “se pongan en marcha los mecanismos” necesarios para el diálogo político. El coordinador nacional de ERC y vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonès, aseguró el pasado miércoles que debe haber “maneras de garantizar el cumplimiento” de lo que se acuerde en la negociación destinada a la votación de investidura de Sánchez. En resumen, piden que haya un documento que aporte “garantías” de que esa negociación empezará tras la toma de posesión de Sánchez y se prolongará en el tiempo.

El documento, agregan las mismas fuentes, tiene que reconocer que el “proyecto de cada uno es legítimo”. En plata: ERC cree que debe poder poner el referéndum encima de la mesa aunque la otra parte lo rechace. En Esquerra quieren un reconocimiento de su posición, pero son conscientes de que el texto tiene que ser lo suficientemente ambiguo como para crear un clima de confianza entre las partes, tras las reacciones experimentadas en anteriores intentos de diálogo.

El mensaje que ha llegado a las filas republicanas desde la prisión de Lledoners —donde el presidente el partido Oriol Junqueras paga su pena de 13 años de cárcel por delitos de sedición y malversación— es que hay que “hacer valer el peso de sus diputados en Madrid”. Carta blanca para comenzar una negociación que, insisten, no será rápida. “Los que tienen prisa ahora son ellos”, dicen en ERC.

La rapidez con que PSOE y Unidas Podemos llegaron a un acuerdo cogió a las filas republicanas con el pie cambiado. Y ERC se está tomando su tiempo para desplegar su estrategia. La respuesta inicial fue el “no” de la portavoz Marta Vilalta tras conocerse el preacuerdo. En la primera reunión entre Gabriel Rufián y la negociadora del PSOE, Adriana Lastra, ERC insistió ya en la necesidad de una “mesa de diálogo”. Aragonès puso después la declaración de Pedralbes —que acotaba el diálogo entre Gobierno y Generalitat— como punto de partida.

ERC y JuntsxCat coincidieron el viernes en el siguiente paso. En TV3, Laura Borràs insistió en la idea de que el independentismo no debe dar “cheques en blanco” a Sánchez —algo que desde Junts creen que hizo ERC en la pasada legislatura— y pidió tanto a republicanos como a la CUP celebrar una “cumbre” que sirva para acordar las condiciones para la investidura. Poco después, los republicanos enviaron una carta —que decían tener lista antes de escuchar a Borràs— en la misma línea. Y aclaraban: “Hemos sido claros y contundentes a la hora de exigir al PSOE una salida democrática y dialogada al conflicto entre el Estado y Cataluña como condición imprescindible para plantearnos reconsiderar nuestra posición”. Con todo, desde la dirección de ERC entienden que son ellos, con sus 13 escaños, quienes deben negociar con el PSOE.

Vilalta y Rufián firman esa misiva y dicen que también quieren reunirse de manera separada con la CUP —que ya ha dicho que no quiere pactar con ninguna fuerza “del régimen del 78”— y EH Bildu. Los votos de la izquierda abertzale también pueden tener recorrido en la investidura.

El PSOE contempla con inquietud los debates internos del independentismo. El Gobierno ya sufrió en febrero las consecuencias de esta competición entre los principales grupos del independentismo, que ahora tienen además a la vista unas posibles elecciones catalanas en pocos meses. Entonces, pese a que hubo una negociación intensa en la que el Gobierno llegó a ofrecer una mesa de partidos con un coordinador, ERC y PDeCAT mantuvieron sus enmiendas a la totalidad, asumieron el coste de votar con el PP y provocaron el adelanto electoral.

El escenario es imprevisible y el PSOE se prepara para una negociación larga en la que ERC tendrá que hacer gestos hacia los sectores más duros del independentismo, pero en el partido y el Gobierno confían en que el resultado será, esta vez, muy diferente. Están convencidos de que unas terceras elecciones solo le interesan a la derecha, y confían en que Junqueras, en teoría un pragmático, mantenga su idea de que no pueden dar excusas al Estado para intervenir la Generalitat.

Unas terceras elecciones podrían llevar a la derecha a La Moncloa apoyada por la extrema derecha, y eso sí podría abrir la puerta a una suspensión indefinida de la autonomía en Cataluña. Con ese mecanismo de presión y la flexibilidad del PSOE, que está suavizando su discurso sobre Cataluña —el presidente habló el jueves de una “crisis política” que requiere una “solución política”— los socialistas confían en poder sacar adelante la investidura, pero son conscientes de que aún está lejos la abstención de ERC. En los próximos días habrá más contactos buscar un punto intermedio.

La ministra portavoz, Isabel Celaá, dejó claro que el Gobierno no contempla la opción de una repetición electoral, y metió presión a ERC y de paso a Ciudadanos, la otra opción para superar la investidura. “No queremos terceras elecciones, estamos haciendo todo lo posible por evitarlas y no creemos que vaya a haber terceras elecciones. Sánchez apela a la responsabilidad de todos”, dijo.

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