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Un exdiputado de la CUP admite “muros humanos” el 1-O para impedir la actuación policial

David Fernández dice que desobedeció "a conciencia" el auto judicial que obligaba a parar el referéndum

El tribunal del procés durante a sesión de este jueves.
El tribunal del procés durante a sesión de este jueves.

El tribunal ha empezado a escuchar este jueves la cara b del relato del procés. Tras varias semanas de sesiones centradas en los testigos pedidos por las acusaciones, el juicio se centra ahora en los testigos propuestos por las defensas. Las mismas concentraciones que en la fase anterior eran descritas como “violentas” y “organizadas” para hacer claudicar a toda costa a las fuerzas de seguridad, son evocadas como actos “festivos” y “espontáneos” en protesta por las actuaciones judiciales. Solo se apartó a ratos de esta tónica el exdiputado de la CUP David Fernández, que admitió conductas denunciadas por las Fiscalía pero las reivindicó como parte de una legítima “desobediencia civil”.

Existía expectación sobre la declaración de Fernández porque los otros miembros de la CUP que han declarado (Antonio Baños y Eulàlia Reguant) estuvieron menos de dos minutos ante el tribunal y fueron multados al negarse a contestar a Vox. Fernández ha hecho amago de no responder al partido de ultraderecha, pero ha terminado contestando ante el temor de que el resto de su declaración fuera anulada, lo que podía perjudicar a los acusados.

La mayor estridencia que se ha permitido el exdiputado ha sido declarar enfundado en una camiseta con el nombre de Giovanni Falcone, el juez italiano que intentó desmantelar la Cosa Nostra y fue asesinado en 1992. Fernández ha mantenido un tono solemne, serio y ha contado su versión sin entrar en confrontación con el tribunal.

Esa versión tiene algún punto en común con el relato de la Fiscalía, que quizá haya podido extraer de ella algún beneficio. Pero el diputado de la CUP ha hechi su discurso y ha defendido lo ocurrido durante el otoño de 2017 como “el mayor acto de desobediencia civil pacífica que ha conocido el continente europeo. Como mínimo”.

Ha aditido que en los centros de votación se formaron el 1-O “muros humanos”, la misma expresión que usa el ministerio público en su escrito de acusación. Y ha dicho que la finalidad de estos era “impedir la actuación policial”, una confesión que podría favorecer la tesis de las acusaciones, que sostienen que los ciudadanos se concentraron de forma organizada para impedir el cumplimiento de las órdenes judiciales. “Desobedecí a conciencia el auto judicial. Si la autodeterminación es el delito, me declaro culpable y reincidente hasta que no sea un delito, sino un derecho”, ha afirmado.

A preguntas del fiscal, el exdiputado se ha explayado también sobre los talleres de “resistencia pasiva” que se organizaron antes del 1-O. “Tenemos un decálogos sobre cómo comportarnos ante ese octubre difícil. Enseñábamos a la gente a resistir la violencia, a entrelazarse, a formar muralla”, admitió.

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