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Dos policías que actuaron en colegios el 1-O afirman que los Mossos se negaron a intervenir con ellos

Varios agentes que participaron en los dispositivos de Lleida cuentan que que las mayores dificultades se vivieron a la salida de los centros

Los fiscales Consuelo Madrigal y Fide Cadena, este miércoles, en el juicio del procés. En vídeo, declaración de uno de los policías.

Dos agentes de la Policía Nacional que han testificado este miércoles en el juicio del procés han dado una vuelta de tuerca más a las acusaciones vertidas contra los Mossos d’Esquadra por su actuación el 1 de octubre de 2017, día de la consulta independentista que está en el centro de la acusación por rebelión. Hasta ahora, la mayoría de los agentes de base habían afirmado que en los colegios vieron a mossos, casi siempre una sola pareja, en “actitud pasiva” y que no interactuaron con ellos. Hoy, dos de los 12 agentes que han comparecido en la sesión de la mañana, han asegurado que preguntaron a los miembros de la policía catalana si les iban a ayudar y afirmaron que no.

El primero de los testigos en aludir a esta situación ha sido un inspector que, como la mayoría de los agentes que han testificado este miércoles, actuó el 1-O en varios centros de votación de Lleida. A preguntas de la fiscal Consuelo Madrigal, el policía ha afirmado que en todos encontraron a dos o tres mossos y él mismo se encargaba de enseñarles el auto y preguntarles si iban a participar en el operativo para cumplir la orden de requisar el material electoral. “Algunos nos dijeron directamente que no. Uno nos pidió que esperáramos a que llegara su superior y así lo hicimos. Y cuando llegó nos dijo que no iban a participar”, ha explicado el inspector.

La respuesta tan contundente del testigo ha parecido sorprender a la propia fiscal, que ha repetido dos veces lo que acababa de afirmar el policía para que ratificara su respuesta. “¿Le dijeron así que no iban a participar?”. “Sí, y se les decía que entonces se apartaran, se echaran a un lado para que pudiéramos trabajar”, ha dicho el testigo. Otro agente que ha comparecido después que él, ha explicado que vivieron una situación parecida en el colegio de atención primaria Cappont de Lleida. El testigo, que el 1-O hacía labores de policía judicial, ha contado que pidieron ayuda a la policía catalana y no se la dieron. “Nos dijeron que no iban a intervenir”.

La actuación de la policía catalana está acaparando las críticas de los agentes estatales (de Policía y Guardia Civil) que han comparecido. Los mandos de la policía catalana que han sido citados como testigos han rechazado las acusaciones de haber actuado de forma “pasiva” y que, como llegó a afirmar el coordinador del dispositivo judicial, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, trabajaran para facilitar el referéndum en vez de para impedirlo. Según los Mossos, la decisión de que a los colegios acudiera por la mañana una pareja de agentes autonómicos y, según las circunstancias, reclamaran ayuda a las unidades de orden público estatales, fue consensuada por los tres cuerpos.

Los abogados de los acusados están intentado también, a lo largo del juicio, defender esta actuación y han sugerido en varias intervenciones que la pareja de mossos que estaba en los centros no podía colaborar con las unidades de orden público porque no están equipadas con escudos, cascos y otros sistemas de protección que sí portan los agentes antidisturbios.

Al margen de la actuación de la policía catalana, los testimonios que se han escuchado este miércoles han seguido la línea de los de las últimas sesiones. Se trataba en todos los casos de agentes de la Policía Nacional que intervinieron e 1-O en centros ubicados en Lleida. Los policías han relatado las dificultades que encontraron para entrar en los colegios y, sobre todo, para salir. “El repliegue era siempre más complicado porque se iba acumulando gente desde que llegábamos”, ha explicado un testigo. Varios han relatado que les llamó la atención la presencia de niños, adolescentes y personas de avanzada edad, aunque la situación variaba en cada colegio. Lo que sí se mantuvo en todos era el ambiente “hostil” contra los policías, que han asegurado haber recibido insultos, puñetazos, patadas en la mayoría de los colegios.

Durante la sesión ha vuelto a producirse un encontronazo entre el presidente del tribunal, Manuel Marchena, y la defensa del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart. Ha sido después de que el abogado Benet Salellas interrogara a un testigo por un ciudadano que resultó herido por la actuación policial. El agente ha afirmado que sí vio esa situación y el letrado le ha preguntado si se interesaron posteriormente por la evolución de su estado. Marchena ha cortado la respuesta para advertir a Salellas de que eso no tiene “trascendencia jurídica”: “El sentimiento de este señor no es objeto del proceso”. “Está perdiendo el tiempo y nos lo hace perder a nosotros”, ha zanjado Marchena.

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