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El PSOE basará su estrategia electoral en la lucha contra la desigualdad y la exclusión social

Otros de los ejes estratégicos en las autonómicas serán el impulso "urgente" de un nuevo modelo económico sostenible y la lucha contra la despoblación en el interior de España

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en Murcia. EFE | Vídeo:Atlas

El programa que el PSOE está perfilando para las elecciones autonómicas prioriza toda una batería de políticas de choque para revertir los elevados índices de exclusión social y pobreza, sobre todo infantil, que han convertido a España en uno de los países más desiguales de la UE. El borrador al que ha tenido acceso EL PAÍS requiere con “urgencia” un cambio “profundo” del modelo económico en el que se deroguen los aspectos más lesivos de la reforma laboral del PP y se haga una decidida apuesta por una transición ecológica. La igualdad de género y la lucha contra la despoblación en el interior serán otros de los ejes estratégicos.

El partido en el Gobierno confía en que la apuesta por la construcción de un sistema público de servicios sociales “sólido” y de vocación universal, en contraste a los recortes del Estado del Bienestar y de derechos durante el Gobierno de Mariano Rajoy, es la mejor respuesta al terremoto que las elecciones andaluzas han supuesto en el mapa político. El impacto que la pérdida de la Junta ha supuesto para los socialistas ha reequilibrado además el poder territorial del bipartidismo, con PP y PSOE presidiendo cada uno seis gobiernos autonómicos.

Los estrategas del PSOE creen que la lucha contra la desigualdad es el mejor antídoto para combatir el auge de fenómenos como el de Vox, sobre todo entre las clases más afectadas por la crisis y que, pese a los datos macroeconómicos, no han notado en su calidad de vida la buena marcha de la economía.

Adaptarse a los nuevos cambios sociales

El PSOE advierte de la necesidad de adaptarse a “las profundas transformaciones sociales en curso”, entre las que incluye:

  • La participación “cada vez más activa” de las mujeres en la vida pública.
  • Los “efectos crecientes” del cambio climático, la contaminación y pérdida de biodiversidad.
  • El incremento de las desigualdades y la cronificación de la pobreza “consecuencia directa” de los bajos salarios y de la precarización del empleo.
  • La generalización de la digitalización y de la robótica en las actividades económicas.
  • Importancia de los mayores de 65 años, en particular en las áreas rurales de menor densidad demográfica.
  • La desafección ciudadana, sobre todo entre los jóvenes, por el “inadecuado” funcionamiento de las instituciones democráticas.
  • “Nuevos riesgos globales” para la seguridad nacional.
  • Gestión de los crecientes flujos migratorios “de forma responsable y acorde con la dignidad humana”.

La derogación del artículo 84.2 del Estatuto de los Trabajadores para que no primen los convenios de empresa por encima de los del sector sería una de las respuestas a la precarización laboral y bajos salarios, con especial incidencia en los jóvenes. El Gobierno quiere además revisar el artículo 41, que permite modificar las condiciones de trabajo, y el 82.3 que regula excepciones para no aplicar un convenio colectivo.

“Prevenir la transmisión de la desigualdad entre generaciones” será otra de las banderas del PSOE en la cita electoral del 26 de mayo, según el borrador del programa marco que los socialistas ultiman para las autonómicas. Paralelamente, la labor del Ejecutivo de Pedro Sánchez constituirá “una poderosa herramienta” electoral “para hacer visible la viabilidad” de las políticas sociales de La Moncloa y su aplicación en aquellas administraciones bajo control de los socialistas.

Aunque el 26-M los barones se jugarán su futuro inmediato, los resultados en las elecciones municipales y europeas de ese día también consolidarán la tendencia, en un escenario que se prevé todavía más fragmentado, hacia un mayor número de gobiernos locales y regionales progresistas o conservadores. “Esta tendencia resulta crucial para reforzar y aumentar el voto socialista cara a las posteriores elecciones generales”, sentencia el documento, de 40 páginas y con fecha del 14 de enero. Esto es, sus autores descartan que puedan coincidir con las negociaciones para la aprobación de los Presupuestos o que Sánchez se decante por un superdomingo electoral.

El PSOE se compromete a “aprobar como un derecho” en las comunidades autónomas donde gobierne un ingreso mínimo vital —dirigida a 700.000 hogares sin ingresos, se trata de una de las grandes promesas de Sánchez desde 2015— para “acabar con la pobreza severa” y con “especial énfasis” en las familias con menores y monomarentales. También garantizará por ley la financiación de los servicios sociales y promoverá programas de acceso a la vivienda para personas sin hogar.

El programa marco de los socialistas otorga un papel angular a la “defensa radical” de la igualdad de género, en todos los ámbitos de actividad personal, profesional y política, y al avance “sin tregua” hacia la erradicación del machismo y de la violencia contra las mujeres. El PSOE propone, entre otras iniciativas, dar ejemplo con gobiernos paritarios y la creación de comités autonómicos para la igualdad salarial formados por sindicatos, patronal e instituciones, así como programas de incentivos de “segunda oportunidad” para favorecer el retorno al mercado laboral de mujeres que lo abandonaron por razones familiares como la maternidad o el cuidado de una persona dependiente. El borrador también contempla la lucha contra la trata de mujeres y niñas y contra la prostitución.

La universalización de la escolarización de 0 a 3 años es otra de las claves de bóveda del programa. El PSOE considera viable que la próxima legislatura sea gratuita para los menores de edades comprendidas entre los 2 y 3 años en toda España. Para la escolarización de 0 a 2 años habría ayudas. Entre sus efectos serviría de estímulo a la natalidad (el año pasado se alcanzó el menor número de nacimientos desde que el registro se creó en 1941).

Las “nefastas consecuencias” sociales, económicas, ambientales e incluso políticas por la concentración del 90% de la población en el 30% del territorio, sobre todo en el litoral y grandes áreas metropolitanas como Madrid, está en la agenda del PSOE. Una manera de contrarrestarlas sería potenciando con bonificaciones a los contratos indefinidos y la revisión de la FP: según el documento interno de los socialistas, tendría que desempeñar un “papel estratégico” en la mejora de la productividad y en el desarrollo de un nuevo modelo productivo. La idea es que los Ejecutivos autonómicos realicen un diagnóstico territorial para ajustar la oferta formativa a la demanda de profesionales. De esta forma se contendría el éxodo rural por la falta de oportunidades laborales.

Liderar a la socialdemocracia frente a populistas y xenófobos

El entusiasta discurso europeísta de Pedro Sánchez el miércoles pasado en el Parlamento Europeo frente a las amenazas al proyecto comunitario que suponen el Brexit y la expansión de la extrema derecha entronca con el papel que el PSOE se arroga para “liderar una nueva etapa de impulso” al papel de las instituciones europeas como “garantes” y referentes globales de la prosperidad, derechos y libertades de sus ciudadanos.

Los socialistas otorgan a las elecciones europeas del 26 de mayo una importancia “decisiva” para fortalecer, “en sintonía con el proyecto de una socialdemocracia renovada”, el proyecto social de la UE y defender los valores democráticos “en un contexto de serio riesgo tras el auge de los populismos”. Eso, por no hablar de la “deriva xenófoba y renacionalizadora” en muchos de los países miembros de la UE. La dirección del PSOE confía en que dentro de cuatro meses mejorará de forma sustancial el resultado de las europeas de 2014. Entonces, con 14 escaños, firmó su peor resultado, siete menos de los obtenidos en 2009, ante el empuje de Podemos y la Izquierda Plural.

El borrador del programa marco recuerda la “concepción progresista del multilateralismo” que el PSOE tiene de las relaciones internacionales en una época de repliegue cuyo mayor exponente es la Administración estadounidense de Donald Trump.

En contraste, avanzar hacia una globalización “más justa y más sostenible” es una de las señas de identidad del PSOE. “El internacionalismo está en nuestro ADN. Esa ‘patria de la humanidad’ que invocamos cuando cantamos La Internacional, nos define frente a movimientos identitarios y xenófobos que, lamentablemente, vuelven a cobrar fuerza”, recoge el documento en alusión a la irrupción de la ultraderecha de Vox en las instituciones.

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