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Gobierno y PP mantendrán a CiU como socio, aunque lamentan su deriva

Los populares esperan que los nacionalistas catalanes les apoyen en los Presupuestos del Estado

El PP y el Gobierno consideran que Convergència, el partido mayoritario de CiU, ha cruzado un rubicón con su apuesta programática por la independencia, pero entiende que eso es compatible con mantenerles como socio parlamentario preferente o casi único.

Fuentes del Ejecutivo y de Génova explican que, una vez lamentada la deriva independentista, no será obstáculo para que esta misma semana mantengan las conversaciones previstas para intentar que CiU sea el socio preferente y apoye los Presupuestos del Estado. Hasta el momento, ese acuerdo ha funcionado en casi todas las reformas aprobadas por el Gobierno de Mariano Rajoy y esa situación no cambiará, porque al PP le interesa tener esa compañía en las Cortes, aunque tenga mayoría suficiente para sacar adelante sus medidas. Mientras no haya pasos concretos, el Ejecutivo considera que quedará en una declaración de intenciones, como la de las consultas populares que, obviamente, el PP rechaza y tomará medidas para evitarlas.

Al Gobierno le ayuda que CiU necesite los votos del PP en Cataluña y la pésima situación económica y de falta de liquidez de la Generalitat. En esas circunstancias, el Gobierno no cree siquiera que la petición de un pacto fiscal vaya a materializarse en pasos concretos, más allá de una aspiración. CiU solo ha puesto como condición para apoyar las Cuentas el reconocimiento en esos Presupuestos de los 900 millones de euros de inversión en Cataluña, pactadas en ejercicios anteriores. Piden que 200 millones estén consignados y 700 admitidos.

Esa misma situación se produce en Cataluña, según explicó a este periódico el portavoz del PPC en el Parlamento, Enric Millo. “Convergència entra en una deriva de radicalidad y nunca habían hecho tan explícita su apuesta independentista”, asegura. En su opinión, CiU pierde su centralidad hasta en la iconografía, con la bandera independentista estelada en las pantallas del congreso y los gritos de independencia. Todo ello, según el PP de Cataluña, hace más difícil el entendimiento y fija el objetivo en asuntos identitarios, en lugar de la lucha contra la crisis. Por eso, explican que la misión del PP en Cataluña será, por un lado mantener la centralidad para evitar esos movimientos hacia la independencia y, por otro, acordar con CiU para adoptar medidas económicas frente a la crisis, especialmente contra el déficit. Millo añade que en este congreso, continuidad de las asambleas de las bases, ha sido laminada la vieja guardia de CDC, más moderada.

No obstante, el PP de Cataluña teme que, por estrategia electoral y para evitar el coste político de las medidas de recorte que debe adoptar, CiU vaya girando hacia el soberanismo. El horizonte estaría en el último trimestre de 2013 o el primero de 2014, fechas a las que podían adelantarse las elecciones autonómicas y CiU presentarse con ese mensaje victimista y soberanista para reunir todo el voto independentista disperso.